Dicen los que saben que el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, uno de los preferidos de la secretaria general, Karina Milei, esperaba con un tanto de ansiedad la votación por el pliego de su padre, Carlos “Coco” Mahiques, en el Senado. Se definió el jueves por la tardecita.
Más allá de que seguramente deseaba que al camarista se le cumpliera el deseo de prorrogar por cinco años más su tarea judicial como vocal en la Cámara de Casación Penal con los 75 años que cumplirá en noviembre, aseguran que el ministro Mahiques sabía que después de esta sesión en el Senado podía quedar con un as bajo la manga ya que, con ese número de votos, nada más y nada menos que 58, estaría en condiciones de dar una batalla de las fuertes: intentar completar la Corte Suprema de Justicia.
Fuentes que hablaron con LA NACION en reserva explicaron que Mahiques hacía cuentas antes de la sesión y planteaba que si la votación de su padre obtenía más de 48 voluntades estaba dispuesto a intentar convencer a Milei de que el Gobierno se encuentra en condiciones de completar las dos vacantes en el tribunal que integran Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti. Superó el número por diez y reflotará las gestiones.
No es solo eso. Cuentan los que están al tanto, ahora avalados por las cifras en el tablero de la Cámara alta, que Mahiques cree poder impulsar a sus candidatos sin necesidad de negociar con el kirchnerismo duro, que el jueves -con solo 11 senadores- fue el único espacio que se opuso al pliego de su padre, en medio de duras críticas que giraron, con José Mayans a la cabeza.
Lo que pasó en la Cámara alta, siempre la más difícil para Milei, mostró un quiebre expuesto dentro de un peronismo que por ahora solo sabe de internas. El sector K quedó híper debilitado y en un tema de los más sensibles: el judicial, que siempre preocupa sobremanera a Cristina Kirchner.

Cuando entró al Gobierno en marzo, el ministro de Justicia aclaró en las primeras entrevistas que quería completar las vacantes de los juzgados inferiores pero que no iría por el máximo tribunal. En realidad, dicen fuentes de la Casa Rosada, el Presidente desistió de la iniciativa cuando pensó que sin el kirchnerismo no podría avanzar con los dos tercios para las designaciones de los cortesanos, sobre todo tras la frustrada aventura de la dupla Ariel Lijo-Manuel García Mansilla. Desde entonces, el kirchnerismo también planteó que cualquier nuevo juez supremo debía pasar por el tamiz de San José 1111 aunque -al contrario de Milei- se mostró dispuesto a negociar.
Pero Mahiques -que en solo dos meses potenció un raid de nombramientos en juzgados e irá por las cámaras federales- ahora se envalentonó para debatir con Milei la conveniencia de avanzar con la integración del tribunal más importante de la Argentina sin un acuerdo con los K.
A su círculo de más confianza, afirman las fuentes consultadas por este medio, el ministro ya le contó que tiene en mente dos candidatos: dicen que son un juez penalista y una jueza multifueros, “perfil bajo”. Tendrán que pasar por el casting de los Milei.
Mahiques entró al Gobierno impulsado por la secretaria general, que lo conoció a través del ahora viceministro, Santiago Viola, y de los primos Menem. Su desembarco fue un sorpresivo y duro golpe al sector del estratega Santiago Caputo, que controlaba la cartera vía Sebastián Amerio (número dos de Mariano Cúneo Libarona), reemplazado por Viola y desde ese momento cabeza de la Procuración del Tesoro. Caputo fue el cerebro de la propuesta Lijo-García Mansilla, que se cayó por la falta de avales en el Senado.
A esta altura quedan vacantes también el defensor y el procurador general de la Nación. No son pocos los que afirman que Mahiques se piensa a sí mismo como procurador y que la última sesión de la Cámara alta le puso el viento a favor, pero esa es otra discusión, ya que antes deberá renunciar al Ministerio de Justicia.
Desde que arrancó las labores en el gobierno libertario, no sin polémica, porque debió explicar los vínculos que él niega con la AFA, el ministro se encargó de contentar a los distintos sectores del mundillo judicial, desde lo gremial hasta las más altas autoridades. Le dio un papel importante a la Corte, y movió los tribunales cuando dejó en claro que venía para completar los casilleros vacíos y lo ejecutó.
En términos políticos, se ganó la confianza de Karina Milei pese a no ser un puro y, por ende, del Presidente, que lo invitó a su gira por Israel. La hermana, por tanto, lo subió en la travesía a San Juan la semana pasada.
Para la extensión de su padre en el Poder Judicial, los Mahiques consiguieron el apoyo clave de senadores peronistas con raíces provinciales, como Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Juan Manzur (Tucumán) y Sergio Uñac (San Juan), todos históricos aliados kirchneristas que le dieron un espaldarazo al juez denostado por Cristina Kirchner, que lo acusa de ser parte del “lawfare” que ella plantea que derivó en su prisión domiciliaria.
“[Carlos] Mahiques y el hijo participaron de la persecución política”, sostuvo Mayans durante la sesión, pero ni siquiera al tocar esa fibra delicada para la expresidenta logró torcer la acordada de sus socios políticos. “Lo que estamos tratando hoy acá es la impunidad para Milei, para la hermana, para el jefe de Gabinete y para todos los corruptos del Poder Ejecutivo (…). Esto es parte del paquete. Por eso no vamos a acompañar. Hay gente que quiere acompañar, que lo acompañe; yo no me voy a prestar a esto”, insistió el formoseño, en un dardo interno.
Mientras el tiempo avanza hacia la campaña electoral del año próximo, el ministro Mahiques tiene -en medio de los asientos judiciales sin llenar- una carta importante para la negociación con los gobernadores de sus posibles candidatos para la Corte Suprema de Justicia: nueve juzgados electorales vacantes. Ahora sumó a su haber un número para buscar torcer la decisión de Milei de no intentar con el máximo tribunal: los 58 votos que cosechó su papá.


