Buenos Aires, 18 mayo (NA) – Un conflicto urbano dejó a San Vicente bajo un reflector incómodo este fin de semana: el Municipio paralizó una obra que vecinos realizaban en Riberas II para mejorar el ingreso al barrio y el procedimiento terminó incluso con tres albañiles detenidos, aunque más tarde fueron liberados.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, la intervención ocurrió sobre la avenida Presidente Perón al 1500, donde, de acuerdo con la reconstrucción publicada, los obreros habían sido contratados por los propios vecinos para romper el cordón y avanzar con una entrada más funcional hacia el barrio abierto desarrollado por privados.
Desde la asociación vecinal explicaron que la intención era construir primero la apertura y luego una dársena correspondiente, pero admitieron que no contaban con la autorización formal del Municipio. La propia secretaria de la entidad reconoció que hubo un error administrativo, aunque remarcó que se trataba de una contravención y no de un delito.
El episodio deja una imagen áspera para la gestión local: vecinos organizándose por su cuenta para resolver un acceso, patrullas municipales y un conflicto que escaló hasta incluir demoras, tensión y obreros demorados. Lo que aparece detrás no es solo una falta de papeles, sino un problema más de fondo sobre cómo se ordena —o no se ordena— el crecimiento urbano.
En San Vicente, la escena fue tan simple como reveladora: cuando los vecinos sienten que tienen que abrirse solos la entrada al barrio, algo en la planificación ya viene fallando desde antes. Y cuando la respuesta llega con paralización y detenciones, la gestión queda más cerca del choque que de la solución.
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