Buenos Aires, 18 mayo (NA) — La Junta Médica Forense del Poder Judicial de Chubut concluyó que Ángel López, el niño de 4 años fallecido en la ciudad de Comodoro Rivadavia, murió como consecuencia de 20 traumatismos craneoencefálicos en simultáneo con una infección pulmonar.
El abogado Roberto Castillo, representante legal del padre del menor, publicó cuatro historias en su cuenta de Instagram para confirmar que la autopsia y los estudios histopatológicos dieron cuenta de “múltiples lesiones vitales y recientes en el cráneo; más de veinte infiltraciones hemáticas distribuidas en distintas zonas de la cabeza, hemorragias intracraneales, edema cerebral severo y daño neurológico irreversible”.
En este sentido, el letrado consignó que la médica forense “encontró lo que ninguna explicación accidental puede explicar: más de 20 infiltraciones hemáticas en el interior del cuero cabelludo”, repartidas en “zona frontoparietal derecha e izquierda, parietal bilateral, temporal y occipital”, al tiempo que 12 de esos golpes fueron contabilizados solo en la “zona frontal”.
Asimismo, la necropsia detectó una “cicatrices en región frontal, submandibular y dórsal del tórax”, por lo que el cuerpo del menor presenta una “historia de violencia crónica durante el aislamiento al que la Justicia lo sometió dejándolo en manos de sus asesinos”, criticó Castillo al referirse a Mariela Altamirano -madre- y Maicol González -pareja de la mujer-, ambos detenidos por el deceso.
“No se trató de un accidente (…) La evidencia forense demuestra una violencia reiterada ejercida contra una criatura absolutamente inocente. Incluso uno de los imputados reconoció haberle aplicado ‘correctivos’ y ‘coscorrones'”, agregó el abogado, quien sostuvo que el patrón de las agresiones existieron.
Castillo apuntó contra el Estado, al señalar que debe “garantizar la verdad, la responsabilidad penal y una condena” ejemplar a los acusados porque Ángel “merecía protección, cuidado y amparo”.
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