La Grande Dame del cine francés conquistó a algunos de los hombres más admirados de Europa, desafió las convenciones de su tiempo y convirtió la discreción en una marca personal. Entre romances apasionados, maternidades inesperadas y controversias, construyó una vida tan fascinante como los personajes que interpretó en la pantalla grande. Hay mujeres que se vuelven estrellas y otras que alcanzan la categoría de mito. Catherine Deneuve (82) pertenece a este último grupo. Rubia, de nariz respingada y dueña de una elegancia aristocrática y una personalidad magnética, la actriz logró algo excepcional: atravesar más de seis décadas de fama sin perder jamás el misterio que la rodea. Mientras otras celebridades hicieron de sus romances un show, ella eligió el silencio. Sin embargo, detrás de esa imagen sofisticada y distante se esconden pasiones intensas, decepciones y algunas polémicas que la colocaron en el centro de la escena mediática.


A comienzos de los años sesenta, cuando empezaba a abrirse camino en el cine francés, Catherine conoció al director Roger Vadim (murió en febrero de 2000). Él ya era considerado uno de los playboys de Europa, descubría talentos y enamoraba a las mujeres más bellas (Brigitte Bardot, Jane Fonda, entre otras). Ella tenía 19 cuando quedó embarazada de su primer hijo, Christian (62, actor). La noticia provocó sorpresa: había entre ella y Vadim una diferencia de edad de 15 años. Deneuve enfrentó la situación con una serenidad que más tarde se convertiría en una de sus marcas personales. Vadim tomaba demasiado y chocó el auto en el que también viajaba la actriz embarazada, lo que bien podría haber sido una tragedia. Roces y muchas diferencias terminaron con la pareja –que nunca llegó a casarse– en 1964.



En 1965, Catherine conoció al fotógrafo de moda David Bailey. La boda fue en Londres el 18 de agosto de ese mismo año y el testigo fue Mick Jagger, amigo del novio. Entonces, la actriz filmó Repulsión bajo las órdenes de Roman Polanski. Era la segunda película del cineasta y su primer encuentro con quien sería su amante. El matrimonio con Bailey se deterioraba lentamente porque él viajaba mucho y ella no paraba de trabajar y en 1972 se divorciaron. Así comenzó la aversión de la diva por volver a casarse. Cuando el gran director François Truffaut filmó La sirena del Mississipi (1969), los financistas del film le pidieron que Catherine fuera la protagonista. La pasión entre el director y la estrella se encendió rápidamente. Un romance que habría durado más si Truffaut no hubiese sido el amante de la hermana de la actriz, Françoise Dorléac, quien murió en 1967 en un accidente de auto.


EL AMOR QUE MARCÓ UNA ÉPOCA
Catherine y Marcello Mastroianni se conocieron en el set de Angustia de un querer, dirigidos por Nadine Trintignant. La atracción entre las stars, según dicen, traspasaba la cámara. Él era el galán italiano por excelencia; ella, la musa del cine francés. Formaron una de las parejas más glamorosas y admiradas de Europa. Vivieron una explosiva relación que estuvo marcada por la pasión, los viajes y el éxito profesional. De ese gran amor, nació Chiara Mastroianni (54), hoy una reconocida actriz. Filmaron cinco películas juntos y en 1975 pusieron fin al amor. “Nuestra vida juntos terminó en un fracaso y… no me gustan los fracasos… No tener la misma educación, las mismas raíces, el mismo idioma… Sí, tantos escollos…”, fue lo único que declaró ella.


OTROS HOMBRES, MÁS RUMORES
La protagonista de la memorable película Belle de Jour conoció en la adolescencia al ícono del rock Johnny Hallyday. Según una biografía de Hallyday escrita por su amigo íntimo, Gilles Lhote, mantuvieron una “amistad amorosa” que duró más de 50 años. La Grande Dame nunca se pronunció al respecto. En los años 80 se la vinculó con John Travolta, con el famoso escritor experto en vinos Hugh Johnson y con el periodista francés Pierre Lescure.




En 2019, Catherine Deneuve sufrió un accidente cerebrovascular leve sin consecuencias. Una antigua amiga de ella dijo: “Catherine amó, vivió, comió y bebió mucho mucho desde hace 50 años. Seguía amando, viviendo, comiendo y bebiendo con mucha pasión. A su edad, todos esos excesos se terminan pagando”. Deneuve –que sigue filmando a sus espléndidos 82 (tiene dos películas estrenadas en 2026, Histoires Parallèles y Gentle Monster)– es sinónimo de libertad, libertad para amar sin ataduras, libertad para trabajar sin condicionamientos, para tomar decisiones incómodas y mantenerse fiel a sí misma incluso cuando el mundo esperaba otra cosa. Quizás por eso continúa despertando tanta admiración. Porque detrás de la actriz legendaria, de la mujer bellísima que enamoró a cada paso y de la estrella admirada en todo el planeta, siempre existió una personalidad capaz de desafiar las reglas sin perder el encanto.


