Buenos Aires, 28 junio (NA) — Si bien el dólar oficial cerró la semana sin cambios en su cotización, lo ganado durante el mes le alcanza para anotarse una suba que queda al borde del 5%, en un contexto afectado por distintas variables.
Durante junio, el dólar minorista promedió una suba de $50, equivalente a 4,5% mensual. Es un número muy por encima de la inflación esperada para el mes, que estaría en torno al 2% o inferior a ese porcentaje.
Entre las principales razones se puede mencionar al Mundial de fútbol que se disputa en Estados Unidos, Canadá y México. La mayor demanda de consumo en moneda extranjera por parte de los argentinos aparece como un sesgo; poco usual pero que entra en las causas.
Otro de los motivos tiene que ver con la liquidación de divisas y las obligaciones negociables por parte de las empresas.
El primero es comprensible: durante el primer cuatrimestre, el sector agroindustrial acumuló US$16.804 millones en exportaciones, 16,2% superior al mismo período de 2025.
Para el segundo ocurre algo similar. Si las compañías no colocan deuda para financiarse en el exterior, el Banco Central tiene el poder de captar menos dólares en su cuenta.
“A partir de julio es razonable que aflojen un poco los números de exportaciones del agro. Y también es cierto que las exportaciones de petróleo pueden verse afectadas por la caída en el precio de los últimos días”, comentó el economista Fausto Spotorno ante la consulta de la Agencia Noticias Argentinas.
Lo mismo opina el director de la consultora C&T, Camilo Tiscornia, sobre la presión que ejerce una menor liquidación por parte de la cosecha: “Cuando termina el segundo trimestre termina el pico de oferta de dólares de la cosecha, por lo que suele haber un pico de presión sobre el tipo de cambio”.
Entre otros de los posibles aprietes por los que escala el dólar se ubicaría el próximo vencimiento de deuda que afronta el Gobierno, el 9 de julio.
Allí, deberá desprenderse de US$4.300 millones en concepto de Bonares y globales provenientes de la reestructuración de deuda de 2020.
“Es un vencimiento bastante grande. Se puede generar alguna especulación sobre si queda plata en el mercado, que podría presionar sobre el tipo de cambio”, consignó Tiscornia ante esta agencia.
El Banco Central abandonó la compra de dólares a gran escala, como se vio en meses anteriores. No es un hecho aislable en estos días; era esperable con el ascenso de la divisa.
Al cierre del viernes, la autoridad monetaria adquirió US$50 millones en el mercado mayorista. A pocos días de que finalice junio, el BCRA lleva comprados US$1.296 millones, muy por debajo de los US$2.596 millones que consiguió en mayo.
En la práctica, una mayor intervención del Central presiona sobre la cotización del dólar, dado que inyecta pesos en la economía que pueden quedar sin ser absorbidos y generar una presión inflacionaria.
“El Banco Central sigue comprando, con menos volumen, pero va a esperar un poco ahora. Ya cumplió la meta con el FMI y compró más de US$11.000 millones. Va a esperar que el dólar se calme; puede hacer una pausa”, explicó el economista y experto en comercio internacional Marcelo Elizondo.
EL “CARRY TRADE”, EN ROJO
Esta operación es comúnmente conocida en el mercado. Ocurre en un período en el que el dólar se encuentra “quieto” u opera estable, sin sobresaltos. Los inversores recurren al peso e invierten en tasas altas. Vuelven a comprar los dólares y ganan un porcentaje mayor.
Sin embargo, la apreciación del tipo de cambio hizo que esa estrategia se esfumara hacia el segundo semestre.
“El avance del Contado Con Liquidación (CCL) no mostró piedad y evaporó 2 meses de ganancias en dólares (aunque, a mediados de la semana, el dólar había registrado 4 meses positivos). Con datos al 25 de junio, en el mes hacer tasa en pesos con devengamiento dejó un rojo de 2,5% en dólares, la primera pérdida mensual desde septiembre de 2025 (-8,3%)”, indicó un informe de GMA Capital Research.
¿HAY IMPACTO SOBRE LA INFLACIÓN?
El Gobierno transita un momento de calma en materia inflacionaria. Con los datos de abril (2,6%) y mayo (2,1%), se confirma una nueva tendencia bajista que puede acelerar el objetivo de converger a niveles de inflación internacional.
Los efectos estacionales, sumados al shock externo derivado del conflicto en Medio Oriente, parecen haber quedado atrás y no generan mayor influencia sobre el IPC.
A pesar de eso, el dólar asoma por lo bajo: solo en junio, acumula subas de entre 4% y 6% según el segmento que se observe.
Las estimaciones de las consultoras no muestran grandes saltos hacia el nivel de inflación, por lo que relativizan ese aumento.
“Vemos que los precios están muy tranquilos. La inflación va a estar en torno al 2% o tal vez un poco menos”, dijo Tiscornia.
Lo mismo traduce Elizondo: “No va a generar mucha presión. Lo que pasó fue exactamente al revés: la inflación presionó al dólar”.
LA MIRADA PUESTA HACIA ADELANTE
El segmento mayorista sigue estando por debajo del techo cambiario, casi un 18% menos, aunque gana terreno y roza los $1.480.
Los financieros ya lo superaron hace tiempo: el MEP está en $1.502,5 y el CCL en $1.541,6.
Con el minorista en $1.495, de cara al segundo semestre del año se debe conseguir un consenso entre un nuevo equilibrio cambiario sin abandonar el objetivo de acumulación de reservas.
“Sin el mismo viento de cola global, con menores ingresos estacionales de divisas por parte del agro y con una demanda de cobertura que vuelve a ganar protagonismo, la tensión sobre los dólares empieza, lentamente, a hacerse visible. En ese contexto, el desafío pasa por administrar una sintonía cada vez más fina entre tasas que habiliten la recuperación del crédito y la actividad, un tipo de cambio relativamente estable y la necesidad de seguir recomponiendo reservas”, deslizó el paper de GMA.
Agencia NA


