📍 Buenos Aires 26°C ☀️
Cargando pronóstico...
- Publicidad -spot_img
InicioActualidadEn el envase mágico llamado Mundial caben identidades borroneadas, un Bielsa que...

En el envase mágico llamado Mundial caben identidades borroneadas, un Bielsa que desenamora y los sospechosos de siempre

- Publicidad -spot_img

De una derrota mundialista no se sale igual. Varios de los entrenadores eliminados padecieron las consecuencias de las eliminaciones. La televisión surcoreana difuminó la imagen de Hong Myung-Bo, lo mismo que suele realizarse ¡con un delincuente! Julian Nagelsmann pasó de ser un faro de la nueva era a que las glorias alemanas lo cuestionaran fuertemente. Pape Gueye, el volante senegalés que además juega en el Villarreal español, anunció que no volverá al seleccionado mientras siga el técnico Pape Thiaw. Marcelo Bielsa decidió cerrar el ciclo con una conferencia de prensa. Pero Bielsa merece un párrafo aparte.

Fueron 95 minutos de exposición, ayudado de estadísticas de todo tipo. Bielsa quiso que quedara claro que la eliminación no se debió a la relación de los futbolistas con él sino a que, en el fútbol, los resultados pueden no ir de la mano con los merecimientos. Aseguró que Uruguay debió haber sumado siete puntos, no dos como sumó, lo cual podría abrir un debate porque su conteo de situaciones de gol excluye el apuro con el que jugó su equipo, sin creatividad ni paciencia.

Julian Nagelsmann, en el ojo de la tormenta tras el fracaso de Alemania

Bielsa siempre armó tribus. Los títulos de su carrera no condicen con la corriente que armó. Su legado y su impacto siempre pasaron más por lo que contagiaron sus equipos. Allí pudo haber radicado su principal derrota. Al fin de cuentas, los últimos buenos resultados de Uruguay sucedieron hace quince años. Lo que podía esperarse con su llegada era que la Celeste creara sentido de pertenencia con el público. No salió. Los mismos procedimientos pueden generar distintos resultados. La falta de resultados llevó a que en Uruguay se reeditara el tema de siempre: la identidad futbolera. De un lado, quedaron los que lamentaron no haber aprovechado a un técnico distinto. Del otro, los que piden que la selección nunca se aparte de las viejas fórmulas. Pese a que la garra a veces está a un paso de la bravuconada y ésta, por momentos, se vea en blanco y negro.

El Mundial explota el tema de las identidades. Estas parecen borroneadas y hay razones para que así ocurra. Una, en todas las divisiones juveniles de los clubes europeos se trabaja parecido, sin importar nacionalidades. Otra, hay técnicos itinerantes que llevan su manual de un país a otro. Y una última, casi no hay selección que no se valga de un extranjero nacionalizado. Si les sacáramos las camisetas, sería difícil distinguir a la mayoría. En ese contexto, España se luce desde hace casi dos décadas porque cambió. Y Philipp Lahm, el campeón del último título mundial de Alemania, pide reconectar con las fuentes en un próximo ciclo. Parece tener razón el que gana. Quiere cambiar el que pierde.

El selecciondor de Inglaterra Thomas Tuchel da instrucciones a sus jugadores en una pausa de hidratación, un nuevo tiempo para los entrenadores

Tal vez se espere demasiado de los entrenadores. Llegan con laureles, tienen experiencia mundialista, se hacen rankings con lo que cobran (y algunos cobran fortunas impensadas hace años). Inglaterra confió en un alemán, Thomas Tuchel, que metió mano fuerte en la convocatoria y quiere que el equipo sea suyo. Pero por ahora tiene más individualidades que equipo. Brasil recurrió a lo inédito, un extranjero, porque ya no sabía qué hacer. Otra vez la identidad: ¿de qué Brasil se habla cuando se reclama que vuelva el de siempre? ¿Del campeón de hace 56 años? ¿Del que ilusionó en España 82 pero del que ya pasaron 44 años? El técnico recordó que hubo campeones con orden, sacrificio y un par de figuras. Por lo pronto, Brasil no es aquel Brasil, pero Ancelotti ya es Ancelotti.

El italiano Carlo Ancelotti, al frente de Brasil

Los africanos fueron revelación en la fase de grupos y ya varios se quedaron afuera en dieciseisavos. Hubo un punto en común en varios de ellos: no pudieron conservar el triunfo parcial o detener el embate de un rival decidido. Mejoraron la técnica, aprendieron de táctica. Les falta el elemento más importante: el carácter, la mentalidad, lo que eleva o apaga lo otro. Senegal tenía todo encaminado y Costa de Marfil pintaba para más. A Ecuador le pasó lo mismo que a los marfileños: haber quedado afuera en el medio de la competencia es insuficiente. De eso se trata un Mundial, de no tener un mal día para no arrepentirse cuatro años.

Volvemos a Bielsa. En aquella conferencia, encontró un número especial para demostrar que el plantel pudo no haberse visto cautivado pero sí se mostró involucrado. Desenamorado, aunque responsable. El número fue el de la distancia recorrida por sus jugadores en los partidos. Uruguay corrió, dijo Bielsa, entre un 20% y un 25% más que sus rivales. Para intensidad, igualmente, ninguno como Estados Unidos.

Despliegue, recorrido y efectividad: el inglés Harry Kane es una de las figuras del Mundial

Hay un caso individual único en cuanto al despliegue: Harry Kane. Corre como si fuese un volante de dinámica, juega como un 9 con pies de 10. Para tener una referencia, Moisés Caicedo tuvo una presencia física exuberante en la victoria de Ecuador a Alemania y corrió 11,1 kilómetros. Cuando le hizo los dos goles a República Democrática del Congo, Kane llegó a 11,5. Obvio, sería un desperdicio sólo posar la mirada en ese listado. Habría que hacer un recorrido muy largo hasta encontrar a Messi, que apenas supera los 6 kilómetros por partido.

El Mundial de los técnicos apuntados, las selecciones que se animan pese a tener menos jerarquía y las estadísticas como respuesta a todo es, en primer término, el de las figuras. Las de antes son las de hoy. Las revelaciones se inspiran en ellos, no les sacan el lugar. El único del grupo de cracks que en Qatar veía todo por televisión es Lamine Yamal, casualmente el que mejor mezcla técnica y cabeza entre los sub 23. Messi, Mbappé, Dembéle, Kane y Vinicius estaban y siguen estando. El Mundial, uno de los mejores inventos de la humanidad, se vende solo. Se promociona con ellos. Como en aquella presentación de la inolvidable Héroes de México 1986, las figuras comienzan la película y la protagonizan. Después, mejoran todo lo que haya a su alrededor.

- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
Redes Sociales
16,985FansMe gusta
61,453SeguidoresSeguir
61,453SeguidoresSeguir
2,458SeguidoresSeguir
61,453SuscriptoresSuscribirte
Interesantes
- Publicidad -spot_img
Ultimas Noticias
- Publicidad -spot_img

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí