Tenía 28 años cuando decidió invertir 25.000 dólares para lanzar su propia firma de consultoría política desde un cubículo alquilado en la ciudad de Nueva York. La llamó Eurasia Group, por su especialización en los riesgos políticos de los países que emergieron como consecuencia de la disolución de la Unión Soviética, a inicios de la década del 90.
Ian Bremmer ya contaba en ese entonces con un doctorado en ciencias políticas de la Universidad de Stanford y una tesis doctoral sobre la presencia rusa en Ucrania, que investigó durante más de un año viviendo y trabajando en la región. Un dato: dado un desempeño académico sobresaliente, Bremmer comenzó sus estudios universitarios en la Universidad de Tulane a los 15 años y se diplomó con honores a los 19 años.
Eurasia Group es hoy la consultora en análisis y riesgo político más grande del mundo, con más de 500 analistas repartidos en oficinas globales en Londres, Singapur, Tokio, San Pablo, Ciudad de México y Washington DC., entre otras ciudades. Bremmer, en tanto, es uno de los analistas políticos más buscados por los grandes medios periodísticos.
Muchos de los analistas del Eurasia Group pasaron por sus clases en la Universidad de Nueva York y, más recientemente, por sus cátedras en la Universidad de Columbia, uno de los centros de estudio más políticamente polarizados y combativos de los Estados Unidos. Bremmer dice que las grietas políticas del presente jamás le han impedido plantarse ante sus estudiantes, que provienen de decenas de países, y hablar de política libremente.
Si bien no minimiza el fenómeno woke y las ideologías de izquierda extrema que una elite minoritaria ha intentado imponer en muchas universidades norteamericanas, rescata a la mayoría de sus estudiantes como jóvenes, muchas veces brillantes, que están dispuestos a intentar comprender las complejidades del mundo actual.
Estados Unidos quedó en una posición mucho peor respecto a Irán por culpa de la guerra, y encima gastando una cantidad de dinero impresionante
“Llevo 35 años como cientista político y mis estudiantes saben que lo que intento es ayudarlos a comprender mejor el mundo en el que vivimos” dice, durante una entrevista por videoconferencia desde la sede central de Eurasia Group en Nueva York. “La verdad es que no me interesa mucho la ideología política de mis estudiantes. Ni la mía tampoco. La ideología es mayormente un accidente de nacimiento, un accidente de la familia en la que naciste. La verdadera ciencia es el análisis y a eso me dedico”.
Ese análisis es el que lo lleva a afirmar que Donald Trump es un presidente “no apto para ejercer el cargo” y a enumerar una larga lista de actos de corrupción que sostienen esa afirmación. Entre ellas, haber intentado de varias formas modificar un resultado electoral libre y justo en 2020 y haber extorsionado al presidente ucraniano Volodimir Zelenski para que ayudara a manchar e investigar al ex presidente Biden, o buscar quedarse con Groenlandia, un territorio soberano y aliado de la OTAN, como si fuese un trofeo personal. Y tantas cosas más.
Eso no le impide analizar y destacar los éxitos y los fracasos de las políticas del actual presidente norteamericano, sin interferencias partidistas. En rigor, Bremmer ha manifestado ser políticamente independiente y haber votado a lo largo de su vida por políticos tanto del Partido Republicano como del Partido Demócrata.
Al tope de la lista de los fracasos de Trump coloca la reciente guerra en Irán, cuya tregua está virtualmente rota luego de que esta semana Estados Unidos lanzara nuevos ataques en respuesta a las hostilidades de Teherán contra buques comerciales en el estrecho de Ormuz. Bremmer le asigna a la guerra mínimos beneficios para su país, mientras que ve muchas consecuencias negativas. Entre ellas, consolidar una imagen paupérrima en el mundo y haber otorgado ventajas competitivas a China, su principal rival.
Los ucranianos tienen toda la tecnología de drones y los estamos viendo recuperar territorio por primera vez en tres años
Por otra parte, destaca que la intervención de Trump en Venezuela fue muy positiva, bien planificada y que ha logrado una serie de objetivos importantes para su país sin pérdidas de vida norteamericanas. También cree que las aventuras de Trump en la región están lejos de concluir. Consultado por una posible intervención en Cuba, Bremmer estima que Trump está intentando provocar un cambio en la política cubana, un objetivo codiciado por muchos de sus predecesores a lo largo de varias décadas y que nadie ha logrado aún.
-Comencemos por analizar la situación política en Venezuela tras la intervención de los Estados Unidos. ¿Cómo ve hoy la situación allí?
-Creo que la intervención ha sido un éxito desde el punto de vista militar. Trump logró remover a Maduro y llevarlo ante la justicia en Nueva York sin que muriera un solo soldado estadounidense. A su vez, ahora hay una nueva conducción que está dispuesta a hacer lo que Estados Unidos le pida en el frente económico, abriendo el sector petrolero, el minero y el financiero a las corporaciones norteamericanas, siguiendo sus demandas y preferencias. En la parte política hubo avances, aunque de a poco. Se liberaron muchos presos políticos y los medios están más abiertos que antes, pero no estamos ni cerca de tener elecciones democráticas.
-Eso es preocupante.
-Cierto, pero si intentaras hacer elecciones democráticas en Venezuela a corto plazo, creo que generaría mucha más inestabilidad, dada la herencia militar que quedó en el país. Así que me parece que por ahora vienen operando bien. María Corina Machado, a quien conozco bastante, mantiene un contacto semanal con Marco Rubio y construyeron una relación bastante sólida y de mucha confianza. Así que, en líneas generales, diría que la aventura de Trump en Venezuela salió muy bien. Desde ya, la situación política es hoy muchísimo mejor que antes del ingreso de los estadounidenses. Y si observas a la opinión pública en América Latina, en general apoyan la decisión de Estados Unidos. Para América latina el tema de la seguridad es una prioridad, ya sea en Brasil, Colombia, Bolivia o Ecuador. Y lo que ocurrió en Venezuela se ve como un paso adelante dado que, previo a la intervención norteamericana, Venezuela era un país exportador de inestabilidad e inseguridad en todo el hemisferio.
-Siguiendo en la región. ¿Qué se puede espera de Trump en Cuba?
-Marco Rubio está teniendo un rol clave y está haciendo un trabajo de preparación del terreno muy importante para modificar la situación en la isla, utilizando presión diplomática, legal, militar y, sobre todo, económica. Pero también están pensando en qué incentivos ofrecer en términos de inversiones. Y están buscando personas que puedan ocupar puestos económicos fuertes y que faciliten un acuerdo. O sea, un plan que no busque necesariamente deshacerse de los Castro, sino algo con un formato más parecido a lo de Venezuela.
-Para Trump sería una victoria destacable.
-Me parece que después del fracaso en Medio Oriente, Trump tiene muchas ganas de volver a poner el foco en el hemisferio occidental y anotarse un gran éxito; uno que Obama intentó y no pudo, y que ningún presidente estadounidense en 60 años logró. Así que veo una oportunidad para Trump allí. Además, Cuba ya no tiene el apoyo de Venezuela y está ideológicamente muy desarticulada. El tema ya no le importa ni a los rusos ni a los chinos. Está todo bastante servido como para que Trump quiera aprovechar la oportunidad. Es de esperar que se mueva algo por ese lado.
-Seguramente ayudaría a su imagen, que quedó deslucida luego del fracaso en Medio Oriente.
-Así es, porque todas sus apuestas quedaron truncas. La expectativa de Trump de mostrar determinación militar, eliminar al líder supremo de 86 años y después negociar con la Guardia Revolucionaria (IRGC), presuntamente más pragmática, fue una ilusión. Pensaba que podía ir y cerrar un trato y salir como el gran ganador. Pero erró el diagnóstico por completo. Además, no tenía ningún plan de contingencia ni tolerancia para aguantar una respuesta iraní. No tuvo la determinación para sostener el costo económico que los iraníes le podían infligir. En ese sentido, fue similar a la incapacidad de Trump para sostener el costo de las represalias chinas por los aranceles que intentó imponerles.
-Se notó muy poca convicción y claridad política.
-Sí. Y no le quedó otra opción que rendirse. Mucha gente me pregunta si los estadounidenses perdieron la guerra en Irán tal como la perdieron en Irak, Vietnam o Afganistán. Para mí esa analogía no es la correcta. La analogía correcta es China: los estadounidenses fueron con una postura de aranceles muy agresiva y soberbia, pensando que los chinos se iban a rendir y fracasaron rotundamente. Fracasaron con los aranceles y fracasaron por completo en la guerra con Irán.
-¿No cree que hubo objetivos militares alcanzados?
-No se cumplió ni un solo objetivo estratégico de Estados Unidos. Ni uno. Ni en el tema de los misiles balísticos, ni en el nuclear, ni en la naturaleza del régimen, ni en el apoyo a sus milicias aliadas. Literalmente, ningún objetivo estadounidense se resolvió o se manejó de manera efectiva en esta guerra. Es más, se podría argumentar que Estados Unidos quedó en una posición mucho peor respecto a Irán por culpa de la guerra, y encima gastando una cantidad de dinero impresionante. Es una guerra profundamente impopular en los Estados Unidos.
-Y con un costo importante para la economía global.
-Y con consecuencias para muchos países de la región, incluyendo la Argentina. Estuve en República Dominicana unas semanas atrás, reunido con el presidente Luis Abinader, y su popularidad cayó del 70% al 55%, porque su país es un gran importador de petróleo y la inflación se le disparó. Y obviamente no es culpa de él, sino de Trump. En todo el mundo quedó la sensación de que Estados Unidos es muchísimo menos confiable de lo que se preveía, tanto como protector, como aliado y como socio comercial. Es un país que muestra que está dispuesto a actuar de manera unilateral, que deja expuesto a sus aliados y que también es capaz de romper acuerdos.
-Y usted ha argumentado que benefició a China.
-Una de las grandes lecciones de esta guerra es que el mundo tiene que acelerar la transición hacia las energías renovables: solar, eólica, autos eléctricos, baterías y energía nuclear. Y, justamente, los chinos lideran el mundo en todas esas tecnologías. Así que esto es un gran espaldarazo para ellos. Es algo con lo que vamos a convivir por muchísimo tiempo. Dicho sea de paso, me parece una consecuencia bastante positiva de la guerra, pero no era para nada la intención de Trump, porque beneficia mucho más a China que a Estados Unidos.
-También quedó muy debilitada la posición del secretario de Defensa.
-Es un incompetente. Hay varios asesores de Trump que me parecen bastante buenos y capaces: Marco Rubio, sin duda, John Ratcliffe, Scott Bessent. Pero también hay otros que están entre lo menos idóneo que hayamos visto en un gabinete en la historia de Estados Unidos.
-¿Cómo explica estos errores que comete Trump.
-Trump es el presidente norteamericano que más se ha animado a tomar decisiones riesgosas y algunas le salieron bien. Pero su incompetencia en temas de políticas públicas, su exceso de confianza y su incapacidad de escuchar a sus asesores lo ha llevado a lugares muy complicados. Es algo que una empresa jamás toleraría de un CEO, porque implicaría pérdidas enormes para los accionistas. Que una persona así haya sido elegida dos veces como presidente estadounidense habla más de una búsqueda de una revolución política que de una confianza en las capacidades de Trump.
-Trump libró la guerra junto a Israel y hoy hay enormes críticas en Israel a lo negociado por Estados Unidos con Irán.
-Es cierto que la guerra terminó de una forma que no les gusta a los israelíes, pero no por ello la relación entre EE. UU. e Israel es un fracaso. Los estadounidenses les siguen mandando muchísima plata para su defensa y hay una coordinación de inteligencia muy importante. Y Trump sigue siendo el líder extranjero más popular en Israel, aunque habrá que ver cuánto dura eso, ahora que firmó este acuerdo con Irán. Que Trump diga que le parece aceptable que Irán tenga misiles balísticos tiene que ser visto como una amenaza directa a la seguridad de los israelíes. Y que diga que está bien que tengan cierto nivel de enriquecimiento de uranio… Irán está armando una política que deja a Israel particularmente expuesto. Y eso me parece un tema grave, francamente.
-Se dice que podría afectar las chances de Netanyahu en las elecciones de octubre.
-Es probable que Netanyahu pierda como consecuencia de todo esto. Y la verdad, eso va a ser algo bueno para el pueblo israelí. Vienen siendo rehenes de Bibi, tanto por sus intentos de limar la independencia del poder judicial y la democracia representativa en Israel, como por la forma en que manejó los asentamientos en Cisjordania y la guerra en Gaza. Creo que los israelíes estarían muchísimo mejor si se sacaran de encima a alguien que la mayoría del país considera un criminal. Trump quizá les termina haciendo un favor al ayudar a empujar la salida de Bibi.
-¿Cómo ve la evolución de la guerra en Ucrania, que ya lleva más de cuatro años?
-Los ucranianos recuperaron la iniciativa. Tienen toda la tecnología de drones y los estamos viendo recuperar territorio por primera vez en tres años. Moscú está bajo mucha más presión directa hoy que Kiev, y el pueblo ruso lo está viendo. Esto lo va a poner furioso a Putin. Eso me preocupa, porque no sabemos lo que puede llegar a hacer un Putin acorralado, que está más viejo, que no escucha consejos y que se jugó entero en esto.
-¿Cuál sería el lugar de Europa frente al embate que recibe por parte de los Estados Unidos?
-Europa no tiene empresas tecnológicas de escala, lo cual representa una vulnerabilidad. Está empezando a invertir más en defensa, pero principalmente en Alemania. Sin embargo, hoy hay muchos más países que quieren entrar a la UE, que salir. Noruega sería un ingreso fuertísimo. Islandia, que es chico pero no por eso menos importante. Y los británicos quieren regresar. Si Andy Burnham logra ser el próximo primer ministro, lo que parece probable, ya dijo que su prioridad absoluta es volver a ingresar en el mercado común. Así que, aunque la UE no esté creciendo a tasas locas, la realidad es que hoy hay mucha más gente comprometida con el bloque que hace uno o dos años. La invasión rusa combinada con Donald Trump fueron los grandes motores de eso.
Analista y emprendedor

-Ian Bremmer nació en noviembre de 1969 en Massachusetts, EE.UU. Politólogo, es el fundador y presidente de Eurasia Group , una empresa de consultoría en riesgo político.
-Se licenció en Relaciones Internacionales por la Universidad de Tulane y obtuvo una maestría y un doctorado en Ciencias Políticas de la Universidad de Stanford.
-Publica sus análisis en medios de renombre, como la revista Time, donde es columnista. Su último libro, Nosotros contra ellos. el fracaso del globalismo, fue un éxito de ventas de The New York Times.
-En 2007, fue nombrado Joven Líder Global del Foro Económico Mundial, donde es el presidente fundador del Consejo de la Agenda Global sobre Riesgo Geopolítico.
-Ha publicado diez libros, entre ellos Cada nación por su cuenta. Ganadores y perdedores en un mundo G-Zero y Superpotencia. Tres opciones para el papel de Estados Unidos en el mundo.


