La selección argentina consiguió el pasaje a la final del Mundial 2026 tras ganarle por 2 a 0 a Inglaterra en un partido que se vivió con gran intensidad tanto en el campo de juego como en las tribunas, donde los hinchas argentinos habían recibido la prohibición de la FIFA a ingresar con banderas y consignas referidas a las Islas Malvinas y la guerra de 1982. Sin embargo, tras el pitazo final los jugadores de la Scaloneta desplegaron una bandera y, según el reglamento de la organización, podrían recibir una sanción.
El reglamento del organismo que rige las reglas del fútbol, la International Football Association Board (IFAB), indica: “El equipamiento no debe tener lemas, declaraciones o imágenes políticas, religiosas o personales. Los jugadores no deben mostrar ropa interior con lemas, declaraciones o imágenes políticas, religiosas o personales, ni publicidad que no sea el logotipo del fabricante”.
En otro tramo, el reglamento señala que “el jugador y/o el equipo serán sancionados por el organizador de la competición, la federación nacional de fútbol o la FIFA”.
Además, entre los artículos señalados como prohibidos se detalla: “Cualquier material, incluidos, entre otros, pancartas, banderas, folletos, prendas de vestir y demás parafernalia, que sea de naturaleza política, ofensiva o discriminatoria, que contenga palabras, símbolos o cualquier otro atributo destinado a discriminar de cualquier tipo contra un país, una persona privada o un grupo por motivos de raza, color de piel, etnia, origen nacional o social, identidad y expresión de género, discapacidad, idioma, religión, opinión política o cualquier otra opinión, nacimiento, riqueza o cualquier otra condición, orientación sexual o por cualquier otro motivo”, reza la lista de artículos prohibidos de la FIFA.
El episodio que puede generar polémica se dio minutos después de finalizar el partido. Un puñado de futbolistas de la selección nacional, sobre todo el mediocampista Giovani Lo Celso, colocaron sobre el césped una bandera blanca con letras negras que decía, contundente: “Las Malvinas son argentinas”.
Si bien en los días previos al partido, el propio entrenador albiceleste, Lionel Scaloni, se encargó de bajar la tensión, diciendo que sólo se trataría de un encuentro de fútbol, internamente muchos jugadores lo vivieron con otros condimentos. Y quedó demostrado en el mensaje que dieron algunos jugadores, a través de la bandera colocada en una de las áreas.
Un buen rato después del partido, en declaraciones a Telefé, la periodista Sofía Martínez le mencionó a Leandro Paredes la situación de la bandera en el campo de juego y el capitán de Boca Juniors dijo: “Y siempre serán argentinas…”.
En la misma línea y ante el mismo medio, Lautaro Martínez, autor del segundo gol nacional ante Inglaterra, dijo: “Obviamente que es una cosa que pasó hace muchísimos años, tratamos de dejarlo atrás, pero para nosotros no era un partido más, era un partido especial, tratamos de jugarlo de esa manera”.
En la previa del cruce por las semifinales del Mundial, la ministra de seguridad argentina, Alejandra Monteoliva, había anticipado que la prohibición de ir a la cancha con “elementos que tengan algún tipo de mensaje provocativo, ya sea de contenido político o racial”.
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