Cuando parece estar apagado, desmotivado e incluso corriendo el riesgo de perder la tarjeta del PGA Tour, Emiliano Grillo se levanta en algún momento de la temporada y pasa a convertirse en absoluto protagonista. Este semana demuestra otro repentino renacimiento deportivo, porque a 18 hoyos del final del 3M Open, que se disputa en Blaine, Minnesota, figura segundo y a tres golpes del novato norteamericano Jackson Koivun.
Siempre parsimonioso, sin hacer aspavientos, el chaqueño fue creciendo durante la jornada hasta construir una tercera vuelta de 65 golpes (-6), con lo que totaliza 196 golpes (-17). Su cierre en el trazado de TPC Twin Cities no pudo haber sido mejor: un águila de casi 4 metros, después de que la pelota diera su último giro para entrar en la taza. Había sido el premio para un recorrido sólido y sin errores: birdies en los hoyos 6, 8, 12 y 16, más aquel último gran acierto que le aseguró un lugar en la última salida del domingo.
Grillo, que busca su tercer título en el PGA Tour, después de los títulos en el Frys.com Open (2015) y el Charles Schwab Challenge (2023), ya había dado señales de que daría lucha en este certamen, gracias a una primera vuelta de 64 (-7) que lo posicionó de la mejor manera. Es una cita y una cancha que al oriundo de Resistencia le sientan cómodo (fue 2° en 2022); jugará al lado de un joven de 21 años como Koivun, que este sábado metió desde todos lados y celebró dos águilas, para una formidable vuelta de 61 (-10). Habrá que ver cómo el californiano afronta la presión, porque el egresado de la Universidad de Auburn apenas jugó tres torneos en el PGA Tour, con el dato distintivo del 23° puesto en el último US Open.
Luego de que irrumpiera sorpresivamente con un triunfo en su primer torneo del PGA Tour, en Napa, California, y superado aquel impacto, Grillo osciló luego entre la ansiedad y la frustración por no poder ganar por segunda vez, hasta que se le dio en Colonial Country Club tras siete años y siete meses de su primera conquista. A partir de allí se sintió más liberado y le dio mayor prioridad a los aspectos familiares de su vida. Su golf natural, siempre firme de tee a green, le alcanzó para conservar la tarjeta, pero pareció relajado en pos de querer agigantar su palmarés en el máximo circuito.
Ahora, el rubio vuelve a la carga con un decidido deseo por ganar y el valor agregado de su experiencia, en un campo que conoce muy bien. Podía intuirse que el torneo iba a rendirse ante la imparable marcha del Michael Kim, que en la segunda vuelta había brillado con un increíble score de 59 (-11); sin embargo, este sábado, el norteamericano bajó cinco posiciones por culpa de una insuficiente tarjeta de 70 (-1).
Más allá de lo que ocurra arriba del tablero, otro factor a tener en cuenta en la última jornada será lo que pueda hacer Scottie Scheffler, el N° 1 del mundo, que firmó una tercera vuelta de siete golpes bajo el par y aparece 9°. Aún así, el texano deberá esforzarse mucho para acortar distancias, si se considera que figura a seis de la vanguardia.
Hasta aquí, la temporada 2026 de Grillo no brindaba grandes momentos: solo tres top 25 y 10 cortes superados de 17, para ubicarse 109° en la FedEx Cup. Su mejor actuación del año había sido el 7° lugar en el Valspar Championship, pero en el reciente US Open había concretado una gran tercera vuelta de 67 golpes, para luego sucumbir con un último giro de 75 que lo terminó bajando hasta la 23° posición final.
“Mi mente está más enfocada en mi casa y en mi familia, pero éste es mi trabajo y lo disfruto. Ojalá pueda seguir jugando así de bien para meterme en los playoffs y después volver a mi casa a disfrutar de mi familia”, había mencionado en la segunda vuelta el chaqueño, apasionado por la reciente llegada de su segundo hijo, Benito Gael, que se suma al pequeño André, fruto de su relación con su esposa Alexia García Morris. Más allá de la calidez de su hogar, la mente de Grillo se enfoca ahora en los últimos 18 hoyos.


