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La Argentina ante el tribunal de la pornografía

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Cuando una exactriz pornográfica puede ejercer influencia internacional contra una nación, algo está mal en el mundo.

En la ola de descalificaciones que se desató a consecuencia o con la excusa del mundial de fútbol contra la Argentina, la influencer libanesa Sarah Joe Chamoun, conocida en las redes como Mia Khalifa, fue por lejos quien más y con mayor efecto hostigó a nuestro país. Esta empresaria digital, que tiene más de 26.000.000 de seguidores en Instagram, supera los 41.000.000 en Tik-Tok y los 6.000.000 en X, comenzó su fama durante su corta carrera de protagonista de “contenido para adultos”, esa expresión tan eufemística como paradójica para denominar a la pornografía. Su despegue ocurrió después de una controvertida publicación sensual en la que lucía un hiyab. A partir de ese momento, sus seguidores se multiplicaron en proporción geométrica.

Ya al finalizar el partido de la selección argentina contra la de Egipto, Mia Khalifa inició su campaña, a la sazón, con una frase tan aparentemente inofensiva como intrigante: “A partir de este momento, soy una egipcia más”.

El motivo por el que este símbolo sexual femenino llegara a sentirse ciudadana de uno de los países más conservadores en materia de moral islámica es todo un misterio. Pero ella comenzó, desde entonces, a hacerse eco de las acusaciones de “racismo”, en consonancia con el gesto convencional que hizo el director técnico de Egipto durante el partido, con sus antebrazos en X.

“Prefiero al menor de dos imperios malignos”

Ya en el partido contra Inglaterra, publicó: “Prefiero ver a Inglaterra enfrentar a España en Nueva York antes que ver a Messi un minuto más en este mundial”. Y después escribió: “Prefiero al menor de dos imperios malignos”.

Resulta difícil decidir si hay que agradecerle o enojarse por lo de “imperio”. Fuimos una potencia en otro tiempo y probablemente alguna vez volvamos a serlo, pero nunca tuvimos vocación imperial. ¿De dónde surge, por otro lado, ese odio repentino a un jugador tan grande en el fútbol como en su humildad? Hay que hacer demasiado esfuerzo para odiar a Lionel Messi.

Otra de sus publicaciones decía: “No los critico por ser fan de Ronaldo. Los critico por la forma sucia en que juega Argentina”. ¿Sucia? Lo especificó al haber llamado a nuestra selección “guerreros del VAR”, en alusión a uno de los tantos infundios que se divulgaron sobre los arbitrajes.

Reveló que había apostado un millón de dólares en contra de la Argentina

Ya después de la final, la expornógrafa y activista pro-Palestina celebró públicamente la victoria española y reveló que había apostado un millón de dólares en contra de la Argentina. ¿Fortuna ganada fácilmente, información privilegiada o ambas cosas? Lo primero, al menos, parece fuera de duda.

Después de sus primeras publicaciones, aparecieron alrededor de setenta figuras del espectáculo, el arte y la política en una exhibición pornográfica de su subordinación a un paradigma que parecía más bien un mandato inconfesable. Ninguna de esas figuras tenía una relación con la Argentina ni conocía su historia ni resultaba explicable su injustificado rencor.

La pornografía consiste en una explotación económica de la obscenidad, en una desnudez total o parcial tan sólo dirigida a excitar las pasiones. Y eso es lo que hizo el coro de detractores de la Argentina.

Los insultos iban desde las críticas a la selección hasta la acusación de racismo al pueblo argentino, pasando por la descalificación del presidente Javier Milei y hasta el mote de “ocultadores de nazis”.

Samuel L. Jackson acusó a Argentina de ser “uno de los países más racistas del mundo”

Casi simultáneamente con Mia Khalifa, arrancó el conocido actor norteamericano Samuel Jackson a declarar que “la Argentina es uno de los países más racistas, si no el más racista, del mundo”. Y pidió que el mundo apoyara al rival de la Argentina en la final del campeonato.

Otro actor, chileno norteamericano, José Pedro Balmaceda Pascal, con diez millones de seguidores en Instagram, difundió publicaciones ajenas, del estilo de Jackson.

La cantante española Rosalía Vila Tobela (10.000.000 de seguidores en Instagram) reposteó uno de los vituperios de Mia Khalifa, lo cual puede costarle la cancelación de su show en la Argentina. Pidió disculpas, claro, cuando advirtió que su reposteo afectaría sus intereses.

El actor español Javier Bardem, militante de izquierda, participó de los debates que trataban al pueblo argentino de racista, aunque después atenuó sus expresiones.

El cantante y compositor irlandés Niall James Horan, quien supo reunir 36 millones de seguidores en Instagram, se sumó a las publicaciones que celebraban la derrota argentina.

Jesse Wesley Williams, un actor y activista que participó de Black Lives Matter, uno de los movimientos que están más a la izquierda con el argumento de la defensa de la población negra de los Estados Unidos y, por supuesto, anti-Trump, respaldó acusaciones de racismo contra la Argentina durante el torneo futbolístico. Tiene 5.000.000 de seguidores en Instagram.

Y no podía faltar el alcalde de Nueva York, Zhoran Madmani, quien aprovechó un discurso que daba sobre transporte público para aseverar que a Egipto le habían robado el partido. Dos temas, como se ve, estrechamente relacionados.

Quien más lejos llegó con los insultos fue el actor, conductor y productor de televisión Eric André, de los Estados Unidos. Con aproximadamente 3.000.000 de seguidores en Instagram y 500.000 en X, usó su poder de difusión para llamar racista al pueblo argentino, recordar el ocultamiento de nazis en nuestro país y hasta acusó sin fundamento de soborno a nuestra selección. “Su soborno de 300 millones de dólares les consiguió el segundo puesto”, escribió. Igual que otros, es un activista anti-Trump e integrante del movimiento Black Lives Matter. Sería deseable que se hiciera cargo ante la justicia de su país.

Por otro lado, la escritora Irene Montero y el ya mencionado Javier Bardem se refirieron específicamente, en forma crítica, al apoyo de la Argentina a Israel, siempre con ocasión del Mundial.

Después del último partido, con el triunfo de España, la cantante de punk-rock Patti Smith publicó: “Ganaron los buenos”. Miguel de Unamuno decía: “¿Contra quién va ese elogio?”. Aquí no había muchas dudas; sólo había dos; quedábamos “los malos”. Después pidió disculpas y borró su publicación, lo cual revela la falta de convicción con la que escribió esa frase.

Salvo Niall Horan y Pedro Pascal, ninguno de los integrantes de esa lista de difamadores mostró alguna vez interés en el fútbol. ¿De dónde les surgió esa pasión repentina por un deporte ajeno a sus gustos y tradiciones?

Se sienten muy vivos pero disimularon mal. Se les vio el rabo. Las negras también juegan y ustedes subestimaron la inteligencia de la otra parte.

El mundo woke y sus multimillonarios intereses no podía tolerar que un país que está derrotando la cultura de la nueva izquierda, incluido su estúpido “lenguaje inclusivo”, además de estar arreglando su economía, ganara también un campeonato mundial.

Quizás alguna vez se conocerá –o no– la verdad completa de este Mundial y los ataques a la Argentina. La Historia suele pasar detrás del telón. Los miembros de esta nueva corte vociferante se desnudaron, pero no del todo. La desnudez parcial suele ser más excitante que la verdad completa.

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