La nueva propuesta, según lo dicho en la cadena nacional por el Presidente, tendrá muy fuertes decisiones. Habló del robo que significó la creación del Banco Central en 1935 y se cambian las reglas del juego. Son cinco objetivos los que tendrá el Banco Central (BCRA). El primero y principal será lograr que las autoridades de la entidad tengan un objetivo: preservar el valor de la moneda. Esto es fundamental para lograr que la inflación disminuya, como ya lo está haciendo. Para ello se logró una fuerte caída del gasto público, que disminuyó en términos reales un 30% en el primer año de gestión y sigue disminuyendo ahora, con el superávit del gasto público que se mantiene firme en nuestro país.
El segundo mandato que le da al Central la nueva Carta Orgánica es el de prohibir de manera fehaciente el financiamiento, tanto directo como indirecto, al Tesoro Nacional. El tercero se refiere a los lineamientos de la independencia de las autoridades del BCRA. El cuarto es modificar las restricciones del mercado de capitales, por ejemplo, eliminar las Letras Intransferibles emitidas por el gobierno nacional en favor del Banco Central.
Se buscará fortalecer la gobernanza de la entidad, dando mayor estabilidad a sus funcionarios y aumentando los requisitos para remover al presidente y al directorio. En estos casos se puede llegar hasta sanciones muy graves penalmente. También se enviará un nuevo proyecto de la ley de seguros, para facilitar la operatividad.
Un punto importante que agregó el presidente Milei es que hasta podrían ir presos el presidente del BCRA y su directorio; el Poder Ejecutivo y diputados y senadores que aprueben un Presupuesto con déficit fiscal.
Esta nueva Carta Orgánica también es apoyada por el Fondo Monetario Internacional, que en la segunda revisión de su programa con la Argentina, habló sobre “la conveniencia de fortalecer la independencia, la gobernanza y los resguardos institucionales del Banco Central una vez consolidado el programa de estabilización macroeconómica”.
El programa es muy fuerte y se nota la convicción del Presidente, del ministro de Economía y del titular del Banco Central y demás autoridades, de proceder en un sentido que puede ser equivalente al anunciado cierre de la entidad, del que se había hablado en la campaña electoral.
Diferencias
Ahora repasaremos los distintos mandatos de la Carta Orgánica del Banco Central, iniciando con las funciones, según la Ley de Emergencia de 1989 y sucesoras: el objetivo del Banco Central era el de mantener el valor de la moneda. Este propósito único se escribió en un enorme cartel que se ubicó en el hall de entrada. Y aunque no se pudo cumplir por los ajustes que requirió el programa del 89, como por ejemplo el Plan Bonex, se mantuvo constante. Al terminar la vigencia de la Ley de Emergencia Económica de 1989, se reemplazó en 1992 el contenido de la misma por una Carta Orgánica con los mismos lineamientos, aunque con mayor detalle.
Debido a los gobiernos populistas que hubo a partir de 2002, el déficit fiscal se volvió inmanejable, lo que requirió mucha mayor emisión para financiar dicho déficit y se les agregaron objetivos múltiples al BCRA.
Funciones del BCRA, según la Carta Orgánica de 2012: 1) Regular la cantidad de dinero; 2) Regular las tasas de interés, y regular y orientar el crédito; 3) Actuar como agente financiero del Estado Nacional; 4) Ejecutar la política cambiaria según el Congreso y 5) Proteger los derechos de los usuarios de servicios financieros.
Estas nuevas funciones del BCRA se pusieron también en un enorme cartel, en el hall de entrada de la entidad. Asimismo, se retiró el cartel previo que establecía que la función central era mantener el valor de la moneda.
El principal problema fue que el gasto público en el populismo fue enorme y el déficit fiscal correspondiente también, por lo que, después de apelar al incremento de impuestos y al aumento de la deuda pública, se requirió la asistencia del BCRA para financiarlo.
El gobierno que tomó el poder el 10 de diciembre de 2023 está resolviendo una gran cantidad de problemas como este. El cartel que tenía el BCRA en su hall de entrada al 30 de marzo de este año es el siguiente:
“El Banco Central de la República Argentina tiene por finalidad promover la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social. Carta Orgánica del BCRA”.
Aunque el cartel está para ser visto, el encargado de controlar ese hall del BCRA no permite sacar fotos a nadie, así que se necesitó tomar nota luego de que alguien tomara una foto desde la calle, frente a la entidad monetaria.
Para que el país funcione bien a lo largo del tiempo, nada de lo que es incorrecto debe perdurar. Los límites del financiamiento monetario del déficit fiscal son uno de los importantes temas que ya se resolvieron y, además, hay que volver a la función básica del BCRA, que es mantener el valor de la moneda a lo largo del tiempo, es decir, eliminar la inflación.
El gobierno de Javier Milei, Luis Caputo y Santiago Bausili, y demás autoridades del gabinete nacional, están decididos a arreglar este problema. Esperemos que así sea.
Para finalizar, algunos de los datos de la actual coyuntura macroeconómica. Hemos tenido una inflación del 31% en 2025, de enero a diciembre de ese año, y será de alrededor de la misma cifra en 2026. Para 2027 estimamos una inflación de 17% entre enero y diciembre de ese año. El PBI aumentará este año 2,7% y, en 2027, 3,7%. El consumo privado aumentó bastante, pero el público disminuyó.
Las exportaciones han crecido significativamente, dando un superávit comercial de US$21.000 millones, con un aumento de 404,1% entre el primer semestre de 2026 y el mismo período de 2025. Lo que no aumenta, sino que disminuye, es la inversión bruta interna fija, que ha disminuido alrededor del 6% en este primer semestre de 2026 contra el mismo periodo de 2025. La actual gestión seguramente va a completar y retomar nuestra importancia en el mundo. Es fundamental no tener inflación para tener un crecimiento económico sostenido.
Orlando J. Ferreres es graduado en Economía en la Universidad de Buenos Aires y en 1989 ocupó la Secretaría de Coordinación y Programación Económica en el Ministerio de Economía. Es presidente de la Fundación Norte y Sur


