LA PLATA.- “Nooo, acá no vino nadie. Si quiere venir Pettovello (Sandra, ministra de Capital Humano), que venga. Le podemos mostrar las graves deficiencias que tenemos en recursos y en infraestructura”.
La respuesta fue dada bajo reserva de identidad por la directora de una escuela del barrio Los Porteños, en las afueras de la capital bonaerense, ante el anuncio de sanciones realizado por el gobierno de Javier Milei para los trabajadores que adhieran al paro docente.
La advertencia no pareció amedrentar a la mayoría de los más de 300.000 docentes que trabajan en la provincia de Buenos Aires, donde el paro convocado por la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (Ctera) registró un alto nivel de adhesión.
“El paro tiene un altísimo acatamiento en todo el país y también en la provincia”, dijo a LA NACION María Laura Torre, secretaria general adjunta del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de la Provincia de Buenos Aires (Suteba).

La afirmación fue respaldada por una recorrida realizada por LA NACION en diez escuelas primarias y secundarias de gestión pública de La Plata. La medida de fuerza también se hizo sentir en establecimientos de educación especial. En cambio, el nivel de adhesión fue menor en las escuelas de gestión privada.
El acatamiento fue total en la Escuela Primaria N°67 Enrique Galli y en la Escuela Secundaria N°57 de esta capital, tanto entre docentes como entre auxiliares.
La adhesión también superó el 90% en la Escuela N° 92 América, de Gorina, y en la Escuela N° 47 de City Bell, donde apenas se presentaron los directivos.

En la Escuela N°83 Eva Duarte, de Gonnet, situada en las calles 495 y 25, donde asisten unos 300 alumnos y trabajan más de 100 docentes, el acatamiento alcanzó el 98%, tanto entre profesores como entre auxiliares.
En la Escuela Primaria N°107 General Mosconi, de José Hernández, el paro fue total, según pudo comprobarse durante una recorrida por aulas vacías. El mismo nivel de adhesión se registró en la Escuela Secundaria N°93 de esa localidad.
Algo menor fue el alcance de la medida en la Escuela Primaria N°36 Carlos Spegazzini, de Gonnet, donde la protesta alcanzó al 70% del personal.
El gobierno de la provincia de Buenos Aires, a través de la Dirección General de Cultura y Educación que conduce Flavia Terigi, monitoreó el alcance de la medida de fuerza, aunque hasta el momento no difundió cifras oficiales sobre el nivel de acatamiento.

Rechazo de controles
Esta cartera informó hoy a los equipos de conducción de las escuelas que no entregaran información a los inspectores nacionales, al considerar que no corresponde a la Nación fiscalizar establecimientos educativos provinciales.
“El artículo 6 de la Constitución Nacional prohíbe que un organismo administrativo nacional ejerza facultades de fiscalización o sanción sobre materias reservadas a las provincias sin el proceso político-parlamentario correspondiente. La solicitud de informes por parte de una secretaría nacional sobre personal provincial constituye un avance ilegítimo sobre la autonomía local. En este sentido, las dependencias a su cargo y las autoridades de los establecimientos educativos deberán, ante cualquier requerimiento de informes de origen nacional, limitarse a señalar la falta de competencia de la Secretaría Nacional”, indica la nota enviada a las escuelas.
Fuentes de la Dirección General de Cultura y Educación no respondieron si finalmente se presentaron inspectores nacionales en alguna escuela bonaerense. Tampoco lo hicieron los voceros del Ministerio de Capital Humano ni de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. Desde esos organismos señalaron que comunicarán información cuando concluya el relevamiento de las inspecciones.
La secretaria gremial de Suteba también consideró que los controles son “inconstitucionales”. Torre sostuvo que a través de las redes sociales “se intentó amedrentar a los docentes” y remarcó que la Nación “no tiene injerencia en las provincias; no puede hacerlo”.
“Gobiernos anteriores, como el de [Mauricio] Macri, intentaron establecer la esencialidad de la educación, pero la Justicia determinó que no corresponde. Incluso la OIT se expresó en ese sentido”, sostuvo. Además, agregó que desde la Ctera están “haciendo todas las denuncias ante los organismos internacionales de educación”.
La recorrida por seis escuelas de cuatro municipios bonaerenses, Vicente López, San Isidro, General San Martín y Morón, mostró dos realidades que convivieron durante la misma mañana y, en algunos casos, dentro de un mismo distrito. Mientras los establecimientos de gestión municipal visitados desarrollaban la jornada con normalidad, en las escuelas provinciales no hubo clases debido a la adhesión al paro docente. Los edificios, sin embargo, permanecían abiertos y eran atendidos por personal administrativo y equipos directivos.
Las puertas estaban abiertas. En algunos casos, las banderas argentinas colgaban de las rejas por el regreso a clases tras las vacaciones de invierno. En otros, el silencio se adueñaba de patios y pasillos que un lunes cualquiera deberían estar repletos de alumnos.
La primera parada fue la Escuela Primaria Municipal Emma Pérez Ferreira, situada en Roque Sáenz Peña 691, en Olivos, partido de Vicente López. A pocos minutos del inicio de la jornada, la escena era la habitual de cualquier comienzo de clases. Padres y madres esperaban en la puerta mientras algunos chicos terminaban de acomodarse las mochilas antes de ingresar. Se escuchaban voces, puertas que se abrían y cerraban y el movimiento propio de una escuela en funcionamiento.

“Cuando con mi marido pensamos a qué escuela mandar a Agostina, una de las cosas que tuvimos en cuenta fue que fuera municipal, justamente para evitar este tipo de situaciones. Yo soy docente en una escuela privada y conozco el paño”, dijo Manuela Sobello, de 45 años a LA NACION.
A diferencia de lo que ocurría allí, el panorama cambió apenas unos kilómetros más adelante. En la Escuela N°1 Cosme Beccar, situada sobre la avenida Centenario, en San Isidro, las puertas también permanecían abiertas, pero el escenario era completamente distinto. El edificio estaba en silencio. No había alumnos ingresando ni familias esperando en la vereda. Apenas algunas personas del equipo directivo y administrativo cumplían funciones dentro del establecimiento.
Al tocar el timbre, una mujer abrió la puerta, pero evitó identificarse. “No hay clases hoy”, respondió con amabilidad, antes de aclarar que no podía hacer declaraciones y volver a cerrar.
La misma escena se repetiría más tarde en otros distritos. En San Martín, la recorrida continuó por la Escuela de Educación Primaria N°22 Provincia de Catamarca, situada en Estrada 2985. El hall de ingreso estaba iluminado, aunque completamente vacío. No se escuchaban conversaciones de alumnos ni el ruido característico de un recreo. Solo el eco del edificio.
Una trabajadora que atendió desde el ingreso prefirió no dar su nombre. “No hay clases. Estamos solamente con el personal que tenía que venir. La escuela está abierta, pero no hay clases”, dijo escuetamente.
La postal fue similar en Morón, en la Escuela Primaria N°108 Manuel Dorrego, situada en Doctor José María Casullo 125, a pocas cuadras de la estación ferroviaria. El acceso permanecía habilitado y había personal dentro del edificio, aunque sin actividad escolar. Una empleada salió hasta la reja para responder la consulta.
“Hoy no hay clases”, dijo. Ante la pregunta sobre si el establecimiento estaba abierto, respondió que solo se encontraba trabajando el personal administrativo.
Informe de Lucila Marin y Alejandro Horvat


