Buenos Aires, 5 agosto (NA) – La Escuela Primaria 60 de Florencio Varela sufrió el robo de cables y la destrucción de su tendido eléctrico, en el último episodio de una serie de ataques contra establecimientos educativos que volvió a dejar expuesta la política de prevención del intendente Andrés Watson.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, el hecho fue denunciado el lunes después de las 13 en el edificio ubicado en Donato Álvarez y El Apero, en el barrio Don José, donde la Guardia Comunal y la Policía bonaerense constataron el faltante y los daños, sin que se informaran detenidos.
La seguidilla de robos a establecimientos educativos en el distrito ya no puede considerarse una serie de hechos aislados: en los últimos meses fueron saqueadas la Escuela 68, la Primaria 69 y la Secundaria 4, y ahora se confirmó un nuevo ataque a la Escuela 60.
En la Escuela 68, del barrio Villa Argentina, los delincuentes forzaron accesos y arrasaron la cocina del comedor. Se llevaron utensilios y alimentos destinados a los alumnos, en una institución que ya había sufrido hechos similares y cuyos vecinos reclamaron mayor presencia policial.
La Primaria 69 fue desvalijada en pleno horario de la tarde: se llevaron computadoras, un equipo de audio con micrófono, griferías y componentes de electrodomésticos. La sustracción no sólo representa una pérdida económica, también afectó servicios básicos necesarios para la actividad escolar.
La Secundaria 4 fue vaciada durante un fin de semana largo. La reiteración en edificios sin actividad y la selección de materiales fáciles de revender muestran una vulnerabilidad conocida que no fue corregida antes del nuevo ataque a la Escuela 60.
La responsabilidad por la seguridad es compartida: la Policía bonaerense tiene a su cargo la seguridad general, la administración edilicia escolar depende de organismos provinciales y, sin embargo, el Municipio también tiene rol a través de la Guardia Comunal, el Centro de Monitoreo y la prevención territorial. Estas dependencias participaron de la respuesta posterior al robo, pero los hechos plantean la necesidad de coordinación efectiva y medidas concretas para proteger los establecimientos y garantizar la continuidad educativa.
El contraste político es directo. En la apertura de sesiones de 2025, Watson anunció una inversión municipal superior a $1.500 millones en seguridad, prometió 20 camionetas, 110 agentes de la Guardia Comunal, 100 cámaras, 60 operadores y dispositivos lectores de patentes.
En abril de 2026, su secretario de Gobierno aseguró además que el intendente había ordenado extremar las medidas de seguridad para garantizar la normalidad de las clases y destacó la coordinación permanente entre Guardia Comunal, Policía, Justicia, Bomberos y Defensa Civil.
El robo de la Escuela 60 obliga a medir esos anuncios por resultados. El ataque ocurrió en un edificio identificado, afectó una instalación crítica y se incorporó a una secuencia de establecimientos saqueados sin que la gestión haya difundido un plan especial de custodia para los horarios y días de mayor exposición.
No existe evidencia pública que permita atribuir todos los hechos a una misma banda ni afirmar que las cámaras municipales registraron a los autores. Tampoco se informó si el edificio contaba con alarma, cerco perimetral en condiciones o dispositivos conectados al Centro de Monitoreo.
Lo comprobado es que los móviles llegaron después de consumado el robo y que el tendido ya había sido vandalizado. La prevención anunciada por Watson no evitó que otra comunidad educativa tuviera que enfrentar daños, reposiciones y el riesgo de alteraciones en el servicio.
El Municipio deberá informar cuántas escuelas fueron incorporadas a corredores de vigilancia, qué cámaras cubren sus accesos, cuántos patrullajes se realizan cuando están cerradas y si existe un registro unificado de robos que permita asignar recursos según reincidencia.
También corresponde precisar si hubo detenidos o elementos recuperados en los ataques anteriores. La repetición pierde visibilidad cuando cada expediente se presenta por separado, pero su acumulación revela un problema que ya superó la categoría de episodio ocasional.
La próxima medida verificable no será otro anuncio de inversión, sino la identificación de los responsables y la reducción efectiva de nuevos ataques. Hasta entonces, el nuevo robo deja a la gestión de Watson con una promesa de protección escolar que no consiguió evitar otra escuela vandalizada.
Agencia NA


