Adrián Martínez recibió una dura sanción por el codazo injustificable que le dio a Kevin Gutiérrez, en La Paternal, donde dejó a Racing con uno menos a los 20 minutos del primer tiempo en la derrota con Argentinos: estará tres fechas afuera de las canchas, ya que se lo consideró “reincidente”, por lo que se perderá el clásico con Boca, en la sexta fecha del Clausura. El goleador que fue clave en los dos años anteriores y se convirtió en ídolo, atraviesa su peor momento desde que recaló en la Academia y fue interpelado por el técnico, Juan Pablo Vojvoda, a “demostrar” más.
“Me siento en falta con el club, con los compañeros, que hicieron un gran partido y dejaron todo. Por eso quería pedirles disculpas a ellos, al cuerpo técnico y también a los dirigentes porque estamos haciendo un esfuerzo bárbaro y las cosas no están saliendo. Queremos salir adelante. También a los hinchas, porque parece una falta de respeto”, había dicho Maravilla Martínez a la salida del estadio Diego Armando Maradona, donde Racing quedó en condiciones desfavorables por su irresponsabilidad.
Con 61 goles en 118 partidos en la Academia, Adrián Martínez se ganó un lugar de privilegio en la historia: no sólo está entre los 25 máximos artilleros de todos los tiempos de la institución, también es el segundo en la lista si se toma como referencia este siglo (sólo detrás del enorme Lisandro López, que hizo 79). Del frío de los buzones de la cárcel al calor de la pasión de los racinguistas, Maravilla ofrenda cada conquista a Dios, a quien predica tanto en templos como en unidades penales y señala como quien le dio con el fútbol una nueva oportunidad.

Sin embargo, en esta temporada atraviesa un calvario desde que falló el penal en el clásico ante Independiente, cuando –según él mismo declaró- terminó “humillado” por haber tomado una decisión impropia de su repertorio en el área. De ahí en adelante, pese a haber aportado circunstancialmente conquistas en tiempos de turbulencias que finalizaron con el despido de Gustavo Costas, Maravilla no tiene el peso de antes.
Frente a Rosario Central, en mayo de este año, todo el club se indignó por la injusta expulsión que sufrió el 9 tras trenzarse con Emanuel Coronel, en una acción de amonestación que se transformó en roja por la errónea corrección del VAR que profundizó Darío Herrera en el campo. Ahora, la sensación negativa no estuvo orientada en actores externos, sino en Martínez, cuya incomprensible determinación de darle un codazo a Gutiérrez debilitó tempranamente a la Academia de Vojvoda.
“Él sabe que algo así no puede pasar en el alto nivel, no tiene que volver a ocurrir”, enfatizó el entrenador de la Academia sobre la acción por la que fue expulsado Maravilla, quien en las primeras dos fechas de este Torneo Clausura no había estado disponible por acarrear la sanción de aquella expulsión sufrida contra el Canalla, en los cuartos de final del Apertura. A la lógica ausencia ante Banfield por la roja recibida en La Paternal, se le sumará que también faltará contra Boca, en el Cilindro, e Independiente Rivadavia, en Mendoza.
😳❌🇦🇷 El PENAL ERRADO de ADRIÁN ‘MARAVILLA’ MARTÍNEZ para #Racing ante #Independiente. pic.twitter.com/9u0pPxARn1
— Deportes Al Taco (@DeportesAlTacok) April 4, 2026
Aquel penal fallado en el clásico de Avellaneda, el 4 de abril, había impactado en el 9 y en la gente, aunque el desgaste se agudizó con las siguientes presentaciones en las que Martínez dilapidó otras situaciones muy claras para anotar. Paulatinamente, las ovaciones se aplacaron. A fines de 2025, en cambio, el público había hecho estremecer la estructura del Cilindro para corear a Maravilla cuando llevaba una racha de 10 partidos sin convertir.
Aquella sequía se terminó en la Bombonera, en la semifinal del Apertura, en el que también aportó un golazo en la final que terminó en caída por penales ante Estudiantes. Sin embargo, las producciones en baja y las recurrentes jugadas en las que pasa del roce a las agresiones (en tiempos de VAR), hicieron menguar las demostraciones de amor al artillero de 34 años.
Un dato es elocuente: cuatro de sus cinco expulsiones se dieron por roja directa. En la derrota 1-0 con Gimnasia, el 9 de agosto de 2024, Maravilla fue con la plancha contra Juan Pintado y Nazareno Arasa lo echó, en una noche en la que previamente había errado un penal. En julio de 2025, en el primer partido tras la controvertida salida de Maximiliano Salas a River, Maravilla hizo un doblete ante San Martín de San Juan por la Copa Argentina, en San Luis, donde en el cierre del cotejo fue a bajar –sin fuerza excesiva- a Diego González: Fernando Echenique, sin embargo, lo expulsó.
En el mismo certamen, después de cumplir una jornada de sanción, Martínez reapareció en los cuartos de final -frente a River- y fue echado con una doble amonestación por Hernán Mastrángelo, a raíz de una agresión a Lucas Martínez Quarta en el Gigante de Arroyito. También allí, pero ante Rosario Central, había sufrido la injusta tarjeta roja que derivó en una explosiva declaración del presidente Diego Milito: “El fútbol argentino está roto”.
Con un importante tiempo de espera fuera de las canchas en el Clausura debido a la nueva sanción, Maravilla deberá volver a ser aquel que conquistó dentro del área con la premisa ricotera de que “el lujo es vulgaridad”: definiciones certeras sin ostentaciones.
Con la guapeza que forjó desde el potrero, pero sin perder la cabeza ni dejar al equipo con diez (otra vez). El miércoles, ante Belgrano de Córdoba, por los octavos de final de la Copa Argentina, Vojvoda decidirá si Maravilla tiene otra chance desde el arranque, o si en el banco deberá reflexionar más sobre lo ocurrido últimamente.


