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El alarmante dato sobre los suicidios en la Argentina y el incómodo puesto del país en el podio regional

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Un informe difundido hace instantes pone la lupa sobre un “crecimiento vertiginoso” del suicido en el país a partir de 2017 hasta desplazar a los incidentes viales como primera causa de mortalidad en los adolescentes y los jóvenes. Se trata de una comparación de datos del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) que indica que 2025 no solo acumuló la mayor cantidad de muertes por esa causa de los últimos nueve años, sino que ya cuadruplicó en frecuencia los decesos por delitos dolosos y terminó por ubicar a la Argentina en el segundo lugar entre las tasas más altas en la región, después de Uruguay y antes que Chile.

“La realidad de los suicidios en la Argentina navega, lamentablemente, en una situación crítica”, concluyó Ariel Larroude, director del Observatorio de Política Criminal y autor del informe presentado en la sede de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH). De acuerdo con las estadísticas criminales argentinas, 3304 personas murieron por esa causa en 2017 y 5209, el año pasado, lo que el equipo del observatorio lo tradujo en una variación de 8,2 a 11,8 suicidios consumados por cada 100.000 habitantes de cinco años en adelante.

“Estar frente a la tasa nacional de suicidios registrada más alta de la historia argentina, que esta tasa esté cuadruplicando la tasa de homicidios dolosos, que haya jurisdicciones tan comprometidas y que, para este año, tengamos el presupuesto de salud mental más bajo de los últimos años nos da una pauta de que este fenómeno social no está siendo observado”, señaló Larroude a modo de conclusión sobre la información concentrada en las 20 páginas del reporte titulado [Ayuda] Cuando matarse aparece como una opción en la Argentina.

Los datos surgen del Sistema Nacional de Información Criminal –un registro distinto al de defunciones del sistema sanitario– y de la base pública del Sistema de Alerta Temprana de Suicidios (SAT-SS) que administra el Ministerio de Seguridad de la Nación. Es información que cargan las policías provinciales y las instituciones o fuerzas federales, por ejemplo. En tanto, el Observatorio de Política Criminal es un equipo interdisciplinario de profesionales que, en su mayoría, son abogados. Larroude es, además, director del posgrado en Política Criminal y Delitos Complejos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

La heterogeneidad de esos registros a lo largo del territorio se mantiene en los nueve años relevados: oscilan desde 6,5 (Río Negro) hasta 20,8 (Entre Ríos) suicidios cada 100.000 habitantes. Entre Ríos, San Luis, Salta, Santa Cruz y Catamarca son las cinco jurisdicciones con los valores más altos. Las tasas de un dígito las tienen Río Negro, Neuquén, Corrientes, Ciudad de Buenos Aires, Misiones, Jujuy y Córdoba.

Pero el autor del informe propuso otra lectura de las estadísticas para dar prioridad a medidas de prevención, atención de crisis y refuerzo de redes en la comunidad. Más aun cuando el suicidio desplazó al segundo lugar a los incidentes de tránsito como principal causa de mortalidad en varones y mujeres de entre 15 y 34 años.

“Las tasas permiten comparar poblaciones de distinto tamaño, pero deben leerse junto con los casos absolutos”, argumentó. “En 2025 –continuó–, la provincia de Buenos Aires concentró 1977 hechos, lo que equivale al 38% del total nacional. Le siguieron Santa Fe, con 461 casos; Córdoba, con 371, y Entre Ríos, con 288. En conjunto, estas cuatro jurisdicciones concentraron alrededor de 6 de cada 10 casos del país”.

El análisis también llama la atención a un proceso de “transmutación de la violencia letal” en la población con un crecimiento de la que es autoinfligida, según lo designó el equipo del observatorio tras la comparación de los datos de suicidio con los registros criminales que habitualmente monitorean para sus informes. De acuerdo con la base de datos del SNIC que utilizaron, en 2017 se documentaron 5,2 homicidios dolosos por cada 100.000 habitantes, comparado con 3,6 el año pasado. Esa tendencia se invirtió para los suicidios al punto de estar “casi cuadruplicando la tasa de homicidios dolosos”, sin que eso sea evidencia de que un tipo de violencia está desplazando a la otra, según aclaró el autor.

Sin embargo, consideró que el resultado de la comparación con un delito como es el homicidio habla de “un problema mayúsculo que viene pasando desapercibido en toda su extensión, tanto para la sociedad como para la política”.

Carátula del informe

De hecho, puso como ejemplo que la tasa provincial más alta de suicidios es de 20,8 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que el valor máximo de homicidios dolosos en Rosario durante una década fue de 24 muertes por cada 100.000 habitantes. También, que la tasa actual de suicidios es más alta que “en otros momentos complejos del país”, al mencionar la crisis socioeconómica de 2001, en la que refirió que se registraron 8,4 suicidios cada 100.000 habitantes.

“El desafío de los próximos años consiste en transformar esta evidencia en una prioridad sostenida de política pública”, planteó Larroude.

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