Vemos la foto y sabemos que es solo el comienzo. Los Castellers de la Vila de Gràcia preparan la base para una de esas torres humanas –en general, coronadas por un niño o una niña– que todos algunas vez hemos visto (los más afortunados, en vivo y en directo), y que vienen de tener su momento en las Fiestas de Gracia que finalizan hoy. Como suele ocurrir en estos festejos, hay largos días de preparativos, organización y, sobre todo en el caso de los castellers, entrenamiento. Desde el sábado pasado, Gracia –que, para sus habitantes, más que barrio es una vila– viene disfrutando de su gran cita anual. Desde el pregón (este año a cargo del periodista e historiador Vicenç Sanclemente) hasta los bailes, los cantos, las calles y edificios decorados, las comidas, el cine al aire libre, las fiestas de espuma. Tradición contante, sonante y disfrutable; votos por un lazo comunitario que insiste.



