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La muerte de Rubén Rada. Su universo musical en siete canciones: alegrías, nostalgias, denuncias, amores y rencores

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En la carrera musical de Rubén Rada -el gran músico uruguayo fallecido este 26 de agosto, en Montevideo, a los 83 años- se pueden encontrar todo tipo de canciones. Vayan aquí algunos ejemplos de esa variedad que bien representa los personajes que lo atravesaron a lo largo de su vida. Jamás fue pretencioso con el contenido de sus letras. Pero muchas veces fue certero, apenas con un par de frases. Lo mismo que con algunos motivos musicales de esas canciones. No tocaba instrumentos melódicos ni armónicos, solo cantaba y golpeaba sus parches, de ahí que sus melodías eran pura inspiración.

“Ayer te vi”

Es de mediados de la década del setenta. Aparece en su álbum Radeces, cuando Rubén tomaba las riendas de sus propios proyectos, tras años de compartir agrupaciones con otros músicos. Es uno de sus temas más dulces. Probablemente su candombe más bello. “Ayer te vi, con el rostro cansado de tanto llorar. Ayer te vi, con los ojos abiertos sin poder mirar”. Y más adelante dice: “No te vas a morir, porque a vos te dé la gana; y vení a candombear a las tres de la mañana”.

“Blumana”

Rada grabó su disco En familia en 1982. Allí apareció uno de sus mayores hits de aquella época, “Blumana”. La letra es muy sencilla, pero tiene un trasfondo de época que no se puede pasar por alto. En aquellos años, finales de la última dictadura militar en la Argentina (y tres años antes del final del gobierno de facto en el Uruguay), el ingreso de policías en conciertos de rock era algo de lo más habitual. Rada ironizó con mucha gracia sobre el tema, sin restarle importancia. “Tengo mucho miedo que venga la mana” (la cana). De allí sale su muletilla más famosa: “Tocá, che, Negro Rada. Tocá, grita la hinchada. Tocá y cantá tranquilo, que acá no pasa nada”. La canción se impuso en el show que dio en el festival BaRock 82.

“Biafra”

La cantaba a principios de la década del setenta, durante su paso por la banda Tótem. Fue para la época donde el mundo era recorrido por noticias de las hambrunas de los países africanos, especialmente de aquella que derivó de las guerras civiles que culminaron con la independencia de Biafra. Varias décadas después la rescató para sus conciertos. Sin concesiones, Rada cantaba estos versos, mucho antes de los gestos más políticos que han tenido otros músicos desde el Live Aid y el USA For Africa. “Biafra” dice: “Por unos negros que mueran, a quién le puede importar. Y ese que hoy es tu amigo, mañana no será”.

“Dedos”

Del mismo años que “Biafra” (1971) también es “Dedos”, compuesta con Eduardo Useta, uno de los fundadores de Tótem. “Dedos son dedos. Días son días. Madres son madres. Hijos son crías. Los pensamientos son todos míos. Pero mi lengua ya no es tan mía”. Suena casi como una declaración premonitoria del golpe militar de 1973 en el Uruguay, en un clima de desaliento.

“Cha cha muchacha”

Hacia finales de los noventa Rada abrió el juego hacia los ritmos de distintas latitudes, tomando como base algunas características de los sonidos de América Latina. “Cha Cha muchacha” es una de esas canciones que no tiene pretensión de decir mucho, pero que resultaron absolutamente pegadizas y lo devolvieron a lo más escuchado de las radios FM.

“Tengo un candombe para Gardel”

Fue una canción que grabó para el disco La yapla mata, de 1985. Rada afianzaba su carrera solista y continuaba poniendo en canciones su talento para las melodías. Incluso, para las introducciones, esos motivos musicales que son tanto o más recordados que las propias melodías de sus temas. “Tengo un candombe para Gardel” puede ser un buen ejemplo.

“Malísimo”

Una de las composiciones más singulares de toda su carrera. Porque no solía indagar con sus letras en sentimientos que no fuera positivos. En general, siempre apeló a su buen humor y a contagiar alegría. Y si hubo otro tenor en sus versos, siempre fue hacia cuestiones sociales y políticas, no individuales. “Malísimo” habla de un hombre que no puede superar el rechazo de una mujer.

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