El juicio por el asesinato del exjugador de rugby Federico Martín Aramburú, ocurrido en 2022, llega este viernes a su fin. En la última jornada del proceso que se desarrolló este mes en París, los dos principales acusados, Loïk Le Priol y Romain Bouvier, tuvieron su oportunidad de declarar ante el Tribunal de lo Penal de París y ahora esperan el veredicto. La Fiscalía pidió entre 20 y 27 años de prisión.
“Jamás encontraré palabras para expresar el sufrimiento y la dignidad de la familia del señor Aramburú. Ya se ha dicho todo”, había declarado Bouvier, de acuerdo a lo que publicó el medio francés L’Equipe.

Por su parte, Le Priol expresó: “Durante estas tres semanas, intenté ser completamente honesto, ser sincero, para la familia, para el tribunal, hacer todo lo posible por dar respuestas que nunca satisfarán, que nunca reemplazarán a Aramburú”.

Y agregó: “Pero ¿cuánto vale la vida de un hombre? También he aprendido mucho sobre mí mismo. Y simplemente quisiera mejorar algún día. Es relativamente posible en prisión. Para no volver a cometer lo irreparable. Soy cristiano como ustedes. El Papa está aquí hoy [por la visita de León XIV]. Es una señal. Espero que algún día la familia encuentre la fuerza para perdonarme, que yo me perdone a mí mismo”.
Los otros dos acusados, Antony S. y Lyson R., no añadieron nada. El juez presidente había apelado ahora a la “convicción personal” de los miembros del jurado, quienes no abandonaron la sala de deliberaciones hasta que se emitiera el veredicto.
Aramburú estaba desarmado cuando murió el 19 de marzo de 2022 por diez disparos tras una pelea en la terraza de un bar de París. El autor de los tiros mortales fue Le Priol, de 32 años, y Bouvier, de 35, fue el primero en disparar.
La fiscalía había solicitado 27 y 20 años de prisión, respectivamente, para los dos hombres, quienes niegan haber tenido la intención de matarlo y la premeditación.
El abogado de Le Priol, Xavier Nogueras, describió el jueves un caso “viciado” y “contaminado” desde el principio por “la apisonadora” de la prensa, que según él lo calificó de “crimen fascista”.
“Cuando se inyecta ideología en un crimen, se impide la serenidad necesaria” para comprenderlo, dijo Nogueras, quien recordó que la afiliación política de los acusados no se tomó en consideración como circunstancia agravante. Le Priol siempre dijo que “se defendió” en una pelea.
“Justicia para Fede”
La familia de Aramburú contó con el apoyo de destacadas figuras del deporte, como el exrugbier francés Thomas Lievremont o la extenista y actual directora del Roland Garros, Amélie Mauresmo.
El juicio suscitó llamamientos a la justicia en la Argentina. Los miembros de los Pumas, el equipo nacional de rugby, lucieron camisetas negras con el lema “Justicia para Fede” antes de un partido celebrado este mes.
El asesinato
Tras una discusión y una primera pelea frente al bar de París, Martín Aramburú y su amigo Shaun Hegarty se fueron rumbo a su hotel. Para ellos, el asunto estaba zanjado, pero no para los acusados.
El argentino y Hegarty —socio comercial y también excompañero en el club Biarritz Olympique— caminaban por el boulevard Saint-Michel cuando se les acercó por detrás una camioneta Jeep, de la que bajaron dos hombres. El primero, Bouvier, sin mediar palabra, disparó dos veces a la víctima.
Una bala le impactó en el muslo y otra en el costado. Ahí fue cuando Le Priol agarró el mismo arma, lo persiguió a pie y le disparó seis veces. Recibió cinco impactos en la espalda mientras intentaba huir. El argentino murió en el lugar antes de poder recibir asistencia médica.
Para la policía, no hay duda de que ambos acusados actuaron con intención homicida.
Quiénes son los dos principales acusados
Le Priol tenía una larga lista de antecedentes: figuraba en el registro S de presuntos terroristas y es conocido por sus vínculos con grupos neofascistas. Fue expulsado en segundo año del colegio elitista Notre-Dame d’Orveau por acusaciones de agresiones contra sus compañeros.
Es excomando de la Marina y fue apartado del Ejército por actos de violencia. Había sido repatriado de Yibutí, excolonia francesa en África, dos años antes de su expulsión por sufrir un trastorno de estrés postraumático severo, indicó su pericia psicológica en el juicio.

En junio de 2022 fue condenado a cuatro años de prisión -dos de ellos en suspenso- por participar en la tortura de un antiguo presidente del grupo de ultraderecha Unión de Defensa (GUD) -que ocurrió en 2015-. En ese mismo año, alegó sufrir un grave accidente de auto y un aumento de la ansiedad tras el estallido de la guerra en Ucrania.
Luego del asesinato de Martín Aramburú, huyó y fue detenido cuatro días después en la frontera entre Hungría y Ucrania.
Bouvier, por su parte, también forma parte de la ultraderecha local. Antiguo estudiante de la Universidad Paris-Assas, fue condenado en junio de 2022 a cinco años de prisión —tres de ellos en suspenso— por el mismo caso de tortura que su colega.
Tras disparar contra el argentino, se ocultó durante varios días en un hotel de Sablé-sur-Sarthe, antes de ser arrestado por la Brigada de Búsqueda e Intervención (BRI, en francés) de Nantes el 23 de marzo de 2022.


