Buenos Aires, 29 septiembre (NA) — La presencia del zorro gris pampeano (Lycalopex gymnocercus) en el barrio cerrado La Martona, en Cañuelas, provincia de Buenos Aires, generó una disputa entre vecinos por la forma en que debería abordarse la convivencia con estos animales, que son considerados parte de la fauna autóctona de la Pampa Húmeda.
Mientras un sector sostiene que la existencia de esta especie representa un fenómeno natural y que no provoca molestias, otros consideran lo contrario.
En ese contexto, la discusión llegó a la Fundación Awad Fauna, una organización dedicada al manejo, capacitación y traslado de fauna silvestre, cuya intervención generó cuestionamientos por parte de algunos vecinos ligados al activismo ambiental y los derechos de los animales, quienes la acusan de promover la erradicación de fauna silvestre, según publicó el medio Minuto de Cierre.
El conflicto creció luego de que La Martona instalara un alambrado perimetral en la zona lindera al Arroyo Cañuelas, una medida que algunos propietarios consideran innecesaria. El debate se mantiene abierto y, según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, existen posiciones diferentes entre los copropietarios respecto de qué hacer con los animales.
UNA ESPECIE PROTEGIDA
El zorro gris pampeano es una especie protegida tanto en la provincia de Buenos Aires como en el resto del país. La Ley Nacional 22.421, sancionada en 1981, prohíbe su caza, captura, tenencia como mascota y comercialización.
Esta especie habita en una amplia variedad de ambientes, especialmente abiertos, como estepas, praderas y sabanas, desde el nivel del mar hasta los 5 mil metros de altura. El zorro gris es solitario, con hábitos crepusculares y nocturnos, aunque se lo puede ver activo en cualquier momento del día.
Algunos vecinos de La Martona sostienen que la aparición de los zorros es consecuencia de la expansión de las zonas suburbanas sobre espacios que anteriormente constituían su hábitat natural. En ese sentido, consideran que la presencia de los animales no representa un problema para el barrio.
En cambio, otro grupo respalda medidas destinadas a evitar que los zorros permanezcan dentro del predio. Esa postura contaría con el apoyo del presidente del Consorcio de Propietarios, Rubén Fontana.
UN CASO SIMILAR: LOS CARPINCHOS EN NORDELTA
La situación recuerda al conflicto generado por la presencia de carpinchos en Nordelta, donde la intención de recolocación de ejemplares es un tema constante. En ese caso, la Fundación Awad Fauna también participó en tareas de captura y relocalización de fauna nativa hacia reservas privadas.
En La Martona, la discusión comenzó a tomar fuerza luego de que el alambrado perimetral no alcanzara para resolver el problema para quienes consideran molesta la presencia de los zorros. De esa manera, el debate sobre cómo convivir con la fauna autóctona quedó instalado entre los vecinos.
Agencia NA


