El Gran Premio de Bahréin, que se corrió en Malasia, en Sepang, quedará marcado por la victoria de Max Verstappen, por el brillo de Kimi Antonelli, por la buena carrera de Franco Colapinto -más allá de haber quedado afuera de la zona de los puntos-, pero fundamentalmente estará entre las pruebas con más complicaciones en una largada, ya que entre el clima, algunos problemas en el software de los monoplazas y la detención de George Russell comenzó la acción una hora y media más tarde de lo programado.
El primer y principal contratiempo se concentró en la tormenta tropical que bañó al trazado de Sepang y eso obligó el retraso de unos 90 minutos respecto del horario previsto. Frente a ese escenario, se estipuló que el procedimiento de partida sea con varias vueltas detrás del auto de seguridad y luego una largada detenida.
¡¡QUE COMPLICADA VIENE LA MANO!! Verstappen y Hamilton, quienes largan 1° y 2° respectivamente, tuvieron problemas con el acelerador y la vuelta de formación tuvo que ser suspendida…
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Las miradas estaban puestas en Max Verstappen, que había logrado la pole position, y mucho más cuando el neerlandés informó por su radio que su Red Bull no aceleraba. Un puñado de segundos después fue Lewis Hamilton, que partía segundo con Ferrari, le anunciaba a su equipo que estaba sufriendo un problema similar al de Verstappen y por eso avanzó a baja velocidad durante la primera vuelta de formación antes de recuperar la marcha.
Pero también reportaron dificultades Liam Lawson, con Racing Bulls; Gabriel Bortoleto, con Audi; y Valtteri Bottas, con Cadillac. Todas estas particularidades se dieron durante la primera competencia bajo la lluvia de la Fórmula 1 con el reglamento de 2026.
Uno de los momentos más significativos de los problemas que presentaron muchos monoplazas quedó resumido con lo que pasó con Hamilton, que tuvo que detener su Ferrari y reiniciarlo en el medio de la pista: “Tengo un problema de software”, dijo el piloto británico en el diálogo por la radio con su equipo. Además, Verstappen tampoco pudo acelerar y quedó al frente del grupo detrás del Auto de Seguridad. Incluso, Isack Hadjar perdió el control de su vehículo durante la vuelta de formación y salió de la pista tras acelerar en el asfalto mojado. También tuvieron problemas y debieron detener Gabriel Bortoleto, Nico Hülkenberg, Esteban Ocon, Sergio Pérez y Arvid Lindblad.
Cuando finalizó la carrera aparecieron las quejas de algunos pilotos, como fue el caso de Carlos Sainz: “En lluvia sí se puede correr y vamos a correr en lluvia sin problema. El tema es que en la vuelta de formación había un problema con el software y ya vieron el desastre que fue, no es culpa de hoy sino del que decidió hace cuatro o cinco años que esta era la dirección a seguir para la Fórmula 1, cuando dependes de demasiado software, de demasiado control desde dirección de carrera para quitar la potencia entre mojado y seco y cambiar los mapas, te puede pasar esto. Con lo simple, bonito y tranquilo que era todo antes y ahora hay demasiadas complicaciones”.
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No se trata únicamente un problema que se dio en este Gran Premio, ya que hubo inconvenientes a falta de dos vueltas para el final de la prueba en Azerbaiyán, cuando Valtteri Bottas sufrió un accidente en el circuito callejero de Bakú por tener una falla en el software de su monoplaza que alteró la frenada de su Cadillac MAC-26 después de que el piloto recorriera una distancia mayor a la prevista tras salirse de pista en la curva 1. La unidad de control interpretó de forma errónea su posición en el circuito y activó antes de tiempo un sistema de recarga de energía que redujo su capacidad de detención en la curva 15.
El golpe para Russell
El GP de Bahréin dejó muy golpeado a George Russell, que realizó una salida increíble, tras partir desde la séptima posición y logró acceder al segundo puesto, aprovechando las malas salidas del poleman Max Verstappen y del segundo clasificado, Lewis Hamilton.
Nada parecía resultar mal para Russell que parecía encaminado a asegurarse un podio, pero, justo cuando terminaba la etapa del coche de seguridad, se detuvo a un lado de la pista con un problema en la unidad de potencia en la vuelta 50. “Se trata de un fallo en la unidad de potencia. No lo provocó el coche de seguridad. Aún no lo hemos evaluado”, le dijo Toto Wolff a Sky Sports F1 tras la carrera. Y agregó: “Estoy tremendamente molesto y no me siento nada bien”.
¡¡UN GOLPE AL CAMPEONATO!! En pleno Safety Car, cuando tan solo faltaban 5 vueltas y marchaba 3° por detrás de Antonelli, Russell sufrió un problema en su unidad de potencia y tuvo que abandonar.
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Tras la carrera, Russell enfrentó los micrófonos y estaba tan decepcionado que hasta se lo tomó con humor: “Bueno, casi que dan ganas de reírse. Es más que una decepción. Es que ha pasado tantas veces esta temporada… Por supuesto, es una verdadera lástima, pero… Hay que seguir luchando. Hay que seguir intentándolo”.
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Las explicaciones de la FIA
Muchos especialistas aseguraban que los problemas que presentaban los monoplazas estaban en los motores, sin embargo La Federación Internacional fue concreta: el origen estuvo en un fallo del software de la centralita que todos los coches utilizan para gestionar la unidad de potencia en condiciones de lluvia.
Nikolas Tombazis, director de monoplazas de la FIA, fue quien lo confirmó y la Federación también emitió un comunicado en sus redes sociales con detalles de este tipo de particularidades. La nueva generación de Fórmula 1 cuenta con configuraciones específicas para condiciones de lluvia. En este caso, el software establece determinadas limitaciones para evitar picos de potencia cuando los coches circulan sobre una pista mojada y con poco agarre.
Además, aseguraron que el problema apareció cuando algunos monoplazas circularon a una velocidad extremadamente baja durante la vuelta de formación. Al caer por debajo de determinado umbral, el sistema podía entrar en una situación de la que después no era capaz de recuperar correctamente la entrega de potencia.


