Buenos Aires, 10 octubre (NA) — Al menos ocho personas perdieron la vida, entre ellas tres menores de edad, como consecuencia de una serie de bombardeos perpetrados esta mañana por las fuerzas armadas rusas en un barrio residencial de la ciudad de Zaporiyia, ubicada en el sur de Ucrania.
El copresidente del Consejo de Defensa regional, Iván Fedorov, fue el encargado de actualizar el balance de víctimas, el cual inicialmente se había fijado en siete fallecidos. “El impacto de los ataques aéreos en Zaporiyia ha ascendido a ocho muertos”, dijo el funcionario.
“Lamentablemente, tres de ellos son niños”, agregó e informó que la ofensiva “dejó un saldo de 16 personas heridas y 12 que permanecen desaparecidas entre las ruinas”.
De acuerdo con los reportes de la policía local, el ejército ruso dirigió sus armas directamente hacia barrios residenciales, donde utilizó cinco bombas de aviación. Dos de estos proyectiles impactaron de forma directa contra edificios de viviendas, provocando colapsos estructurales. Equipos de rescate y servicios de socorro ucranianos desplegaron un operativo de emergencia en el lugar, logrando salvar a varios residentes atrapados bajo los escombros.
UN CONFLICTO ESTANCADO Y CON MAYOR VIOLENCIA CIVIL
Este ataque se produce en un contexto de fuerte escalada en la región. En los últimos meses, Moscú intensificó de manera notoria sus ofensivas aéreas contra centros urbanos e infraestructura en territorio ucraniano, lo que se tradujo en un aumento constante del número de bajas civiles. Como contrapartida, Kiev respondió con el refuerzo de sus represalias y lanzó ataques contra objetivos estratégicos en suelo ruso.
A pesar de que la ciudad de Zaporiyia se sitúa a decenas de kilómetros de la línea de frente, la vulnerabilidad de sus habitantes sigue siendo extrema. Mientras tanto, en el plano internacional, los esfuerzos diplomáticos coordinados bajo la mediación de Estados Unidos continúan estancados y sin ofrecer resultados tangibles.
La guerra, que se originó con la invasión a gran escala por parte de Rusia en febrero de 2022, transita ya por su quinto año consecutivo sin vías de solución a corto plazo.
MÁXIMA PREOCUPACIÓN POR EL ESTADO DE LA CENTRAL NUCLEAR DE ZAPORIYIA
La central nuclear de Zaporiyia sufre un desabastecimiento crónico de diésel debido a los constantes ataques en sus rutas de acceso, según denunció hoy la dirección de la planta, bajo control ruso desde 2022. La jefa de prensa de la instalación, Yevguenia Yásina, advirtió a la agencia TASS que los bombardeos y las incursiones con drones ucranianos impiden la llegada regular de este combustible, indispensable para los generadores de emergencia.
Aunque los reactores están apagados “en frío”, la falta de un suministro logístico estable amenaza directamente los sistemas de refrigeración necesarios para evitar un accidente nuclear.
Agencia NA


