El infarto pasará a integrar desde mañana la lista de enfermedades de notificación obligatoria en la Argentina, una vez que la decisión del Ministerio de Salud de la Nación de incorporarlo al sistema de vigilancia epidemiológica se publique en el Boletín Oficial. Dos meses atrás, la cartera sanitaria había sumado la insuficiencia cardíaca y el accidente cerebrovascular (ACV), dos enfermedades para las que el país carecía de registros desagregados por jurisdicción.
El anuncio lo hizo hace instantes el ministro Mario Lugones durante la apertura del 52° Congreso Argentino de Cardiología, en la ciudad de Buenos Aires. Mencionó también la creación del Plan Nacional de Abordaje Integral de la Salud Vascular.
“La notificación obligatoria del infarto nos va a dar, por primera vez, un registro nacional real. Y, con su incorporación a la Stroke App, la misma herramienta que hoy coordina la respuesta ante un ACV, va a coordinar también la respuesta ante un infarto: un único sistema para dos emergencias en las que cada minuto cuenta”, dijo el funcionario.

Esa app a la que se refirió es parte de un protocolo de intervención unificado, que arranca con el llamado inicial del paciente; su uso apunta a reducir los tiempos actuales de atención, diagnóstico y administración de las terapias recomendadas, como se informó en mayo pasado. Se está utilizando en una prueba piloto en los hospitales Posadas, El Cruce, de la red PAMI y el municipio de Tres de Febrero, según indicaron a LA NACION.
Ahora, la obligatoriedad de que los profesionales notifiquen los casos de infarto al sistema nacional de vigilancia sanitaria sigue a la incorporación a ese listado, desde agosto pasado, del ACV y la insuficiencia cardíaca, que se mantiene como la principal causa de muerte en los argentinos, de acuerdo con la actualización oficial de las estadísticas vitales, la semana pasada, sobre enfermedades no transmisibles. Aparece cuando se va dañando la capacidad del corazón de bombear sangre adecuadamente y, a diferencia de lo definido para el ACV, lo que los centros deben informar son las internaciones y reinternaciones por descompensaciones.
“La notificación obligatoria de estas tres patologías permitirá contar con información sistemática, monitorear sus características epidemiológicas y evaluar los tiempos de atención y los resultados sanitarios”, ampliaron desde Salud tras el anuncio en la nueva edición del congreso que anualmente organiza la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC). “Esos datos serán fundamentales para orientar decisiones y mejorar la respuesta del sistema de salud frente a enfermedades que generan una proporción alta de mortalidad cardiovascular”, continuaron.

En tanto, la implementación del plan para “reducir la mortalidad prematura, la enfermedad y la discapacidad” por trastornos vasculares proyectado para los próximos cuatro años integrará diferentes programas que ya tenía dispersos la cartera nacional con los que dispongan las provincias, según mencionó Lugones. Ese programa apunta a “dejar de pensar al cerebro y al corazón como dos órganos que requieren dos políticas separadas”, indicó. “La enfermedad vascular es un problema único y necesita una misma lógica de respuesta en todo el territorio nacional”, continuó.
Por el momento, las “principales líneas” trazadas de su contenido y que deberán seguir conversando con los ministros provinciales incluyen “fortalecer la prevención y el control de los factores de riesgo” (hipertensión, diabetes, obesidad y enfermedad renal crónica), desarrollar redes para la atención de eventos agudos –este es el mayor obstáculo del sistema sanitario argentino, como demuestra el avance de las redes de atención del ACV– y mejorar la continuidad de los cuidados, incluida la rehabilitación”, definieron. Los dos últimos siguen siendo las principales deudas pendientes de la atención de las complicaciones cardiovasculares una vez que los pacientes reciben el alta.
“Si queremos cambiar los indicadores de salud de los próximos 20 años, tenemos que empezar por cambiar hoy los hábitos de quienes van a ser adultos dentro de 20 años. Un sistema que solo atiende la emergencia corre siempre detrás de la enfermedad”, señaló Lugones ante el auditorio de especialistas en problemas cardiovasculares. “No hace falta que les explique a cardiólogos cuál es la magnitud del problema vascular en la Argentina -pronunció-. Las enfermedades del corazón siguen siendo hoy la principal causa de muerte en nuestro país: siete de casa diez personas mueren por enfermedades no transmisibles y el 40% es por las enfermedades cardiovasculares”.

Pero también están las secuelas asociadas en la población que las supera. “Pueden ser evitables si actuamos a tiempo y si el sistema está organizado para poder responder rápido. Ya lo discutimos hace unos meses con el ACV, cuando lanzamos el plan nacional [específico]. En la Argentina, hay más de 50.000 ACV por año, es la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad en los adultos. Llegar tarde a la atención implica en muchos casos más del 30% de discapacidad”, siguió Lugones, sobre una consecuencia que también se aplica al infarto agudo de miocardio. “No alcanza con trabajar sobre la emergencia. También tenemos que trabajar sobre los factores de riesgo y revisar cómo estamos haciendo la prevención”, dijo.
Plan nacional de alimentación
Esta semana, según anticipó el propio Lugones, está previsto que Salud haga otro anuncio: el lanzamiento de un plan nacional de alimentación. Se esperaba para fin de año la actualización de las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA), con una revisión de la definición de alimentos ultraprocesados, el contenido de azúcar en productos lácteos, el uso de edulcorantes y el consumo de lácteos enteros versus descremados, entre otros puntos que ya habían anticipado a este medio.
Las primeras GAPA se publicaron en 2000 y se comenzaron a actualizar en 2016, con el documento publicado en 2019 como marco nacional para el diseño de políticas públicas y actualización periódica, de acuerdo con la Resolución N° 693 de ese año. El consumo de ultraprocesados y bebidas azucaradas se había multiplicado en el país a expensas de la caída del de frutas, verduras y legumbres, con aumento de la obesidad/sobrepeso ya desde antes de los 5 años de edad.
“Si queremos cambiar los indicadores de salud en los próximos 20 años, tenemos que cambiar los hábitos de quienes van a ser o son nuestros nietos. Tenemos que trabajar sobre ellos para que no tengan la misma carga de enfermedad con la cual llegamos nosotros a la edad que llegamos”, dijo el funcionario, de 79 años.


