📍 Buenos Aires 26°C ☀️
Cargando pronóstico...
- Publicidad -spot_img
InicioActualidadNo todos los argentinos son como Milei

No todos los argentinos son como Milei

- Publicidad -spot_img

El riesgo país de la Argentina es una variable clave para la economía nacional. Mientras el descenso sea la tendencia de ese número mágico, que se mueve hacia abajo o hacia arriba por innumerables razones, el país podrá acceder a créditos en los mercados financieros internacionales y seducir a potenciales inversores. Pero no desciende; aumenta peligrosamente. El riesgo país de Uruguay, por ejemplo, es de apenas 78 puntos básicos. No gobierna en Montevideo un clon de Milei, sino una coalición de centroizquierda. En contraste, el riesgo país de la Argentina superó los 700 puntos básicos en los últimos días, y aquí gobierna un político que está más allá de la ortodoxia económica y de la centroderecha política. ¿Es el riesgo kuka, como dice Javier Milei en alusión a un eventual regreso del kirchnerismo? ¿O existe también el riesgo Milei, como suponen no pocos economistas? Una cosa está emparentada con la otra. Un Milei disruptivo, extravagante y provocador, responsable de una economía que está en las puertas de una recesión, podría terminar con el retorno de los herederos del kirchnerismo. Sucede también que hasta hace poco Milei perdía simpatía en las encuestas, pero nadie crecía frente a él. Ahora es distinto: el neokirchnerista Axel Kicillof le está mordiendo los talones al Presidente en las mediciones de opinión pública. Con las ideas que le conocemos a Kicillof, pero es lo que hay. El jefe del Estado acaba de aceptar que la economía no marcha como él quería, pero culpó de su desventura a las guerras de Ucrania e Irán y a la suba de las tasas de interés en los Estados Unidos. Vale la pena aclarar que la guerra del déspota ruso contra Ucrania existe, lamentablemente, desde hace más de cuatro años. Y la guerra que los Estados Unidos descerrajaron contra Irán comenzó hace ocho meses. En septiembre pasado, la Reserva Federal de los Estados Unidos aumentó en 25 puntos básicos (del 3,75% al 4%) la tasa de interés, después de tres años en los que las mantuvo sin cambios. No ocurrió nada nuevo ni necesariamente peligroso. De hecho, Mauricio Macri llegó a tener un riesgo país de 360 puntos básicos cuando el déficit de las cuentas públicas era del 4%; por el contrario, ahora hay superávit fiscal tras el severo y necesario ajuste que Milei les aplicó a los gastos del Estado. Aquella pregunta no se respondió. Volvamos a ella: ¿por qué el riesgo país de Milei no para de crecer si él hizo rápidamente lo que la economía requería? No hay otra alternativa que girar la cabeza y mirar el destrato que el Presidente les propina a las instituciones. El riesgo país no se elabora solo por las decisiones económicas, sino también por el respeto político a las reglas del juego. ¿Cómo confiar en un presidente que propone quemar en la hoguera a periodistas con nombres y apellidos? ¿Cómo, cuando esa declaración es la prueba de que su desequilibrio emocional cruzó todas las fronteras conocidas? ¿Cómo, si se trata de una explícita amenaza de muerte?

El riesgo país no se elabora solo por las decisiones económicas, sino también por el respeto político a las reglas del juego

Un buen ejemplo de ese regodeo de Milei con el desacato y el desdén institucional fue su reciente viaje a España. Se convirtió en la figura estelar de un roadshow de insultos y agresiones al gobierno español, y sobre todo a su jefe, y también al periodismo argentino y español. Felipe González acaba de anunciar que votará en blanco en las elecciones generales de España que se realizarán el 29 de noviembre próximo. No quiere votar por Pedro Sánchez, actual líder de la administración española y del Partido Socialista, en el que también milita Felipe. Tampoco quiere hacerlo por los adversarios históricos de su partido. Esta novedad viene a cuento para señalar que en esas mismas declaraciones, González, que presidió el gobierno español durante 14 años, ironizó diciendo que “si Milei nos visita algunas veces más, es posible que gane Sánchez” las elecciones que, por ahora, las está perdiendo. “¿Cómo se puede ir a un país solo para insultar?”, se escandalizó el destacado político español. González calificó de “mal educado” a Milei y lo acusó de carecer de “educación cívica y política”. Tiene razón González con su evaluación política: Pedro Sánchez está haciendo campaña electoral azuzando sin disimulo a Milei. A su vez, Milei calificó a Sánchez de “delincuente”, “ladrón”, “dictador” y “liberticida” en la primera conferencia que dio en Madrid. Sin embargo, el problema es más grave que una disputa pública entre dos candidatos de dos países distintos. Vale la pena consignar esa condición porque es posible que Milei haya estado haciendo campaña argentina más que española en su visita a la capital de España. ¿Cómo se explicaría, si no, que sus aliados o amigos españoles lo hayan dejado solo en su aventura madrileña? ¿Para qué fue? ¿O ni siquiera le avisaron que no estaría nadie? El líder del ultraderechista Vox, Santiago Abascal, su compadre político más cercano en España, huyó a tiempo a Galicia y Asturias y solo le dedicó a Milei una breve videollamada. Otro líder cercano aunque no amigo, el jefe del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, se refugió en Sevilla, y después discrepó explícitamente con “el lenguaje y las formas” de Milei. Es cierto que Núñez Feijóo, que podría ser el próximo presidente del gobierno español, tiene un referente predilecto en la Argentina: es Mauricio Macri, cuya casa en Buenos Aires suele frecuentar cuando visita la capital argentina. Solo lo recibió a Milei la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, porque ella siempre trata de diferenciarse de Núñez Feijóo, el jefe de su partido. Sea como fuere, es extraño que un presidente que viajó más de 10.000 kilómetros para apoyar a sus amigos de la derecha o de la centroderecha españolas haya tropezado en Madrid con la ausencia de todos los líderes con los que él simpatiza. “Una cosa es Milei cuando las elecciones están lejos, porque sirve para agitar las aguas locales, pero otra cosa es cuando las elecciones están muy cerca. Puede ser veneno para las urnas”, explica un importante dirigente del Partido Popular.

Salvo el kirchnerismo, ninguna otra facción política incursionó en elecciones extranjeras como lo hace Milei

Más allá del uso electoral que el gobierno español le dio a la visita de Milei, importa reflexionar sobre la inaceptable práctica del presidente argentino de meterse sin pedir permiso en los asuntos internos de otros países. Salvo el kirchnerismo, ninguna otra facción política incursionó en elecciones extranjeras como lo hace Milei. El Presidente está cambiando, sin anunciarlo, la histórica doctrina de la política exterior argentina, que subraya que el gobierno local debe ser respetuoso de la soberanía electoral de las otras naciones. Tampoco la política exterior ha promovido nunca ningún agravio contra gobernantes extranjeros, aun con los que las administraciones argentinas disentían claramente.

La desaparición de un Estado elefantiásico e inútil puede ser una buena oferta electoral en la Argentina. Pero en España el Estado funciona y los ciudadanos se sienten protegidos por él

Milei, en cambio, comenzó su mandato insultando a líderes de otros países. En España, por ejemplo, agravió a la propia esposa de Pedro Sánchez, Begoña Gómez; fue un gesto impertinente más allá de cuál fuera la situación judicial de la señora de Sánchez. En aquel momento, lejos de las elecciones, Pedro Sánchez ordenó el retiro definitivo de su embajadora en Buenos Aires, María Jesús Alonso Jiménez, una excelente diplomática de carrera. La ruptura de relaciones estuvo entonces a la vuelta de la esquina. Aquella reacción de Sánchez fue muy distinta a la de ahora, cuando recibió con ironías y sarcasmos al mandatario argentino. Ocurre que Milei propone en España lo mismo que en la Argentina, que consiste en ponerle fin al Estado. La desaparición de un Estado elefantiásico e inútil puede ser una buena oferta electoral en la Argentina. Pero en España el Estado funciona y los ciudadanos se sienten protegidos por él, según la mayoría de las encuestas. No es obra solo de Sánchez, sino de todos los jefes de los gobiernos desde la instauración democrática, hayan sido de centroizquierda o de centroderecha. Desde Felipe González hasta Mariano Rajoy. Existen otras razones, además. Si bien la política española es dura y combativa, sus dirigentes políticos conservan las formas y las referencias críticas, a veces muy ásperas, aluden solo a desacuerdos políticos, no a cuestiones personales.

El papelón de Milei en España recorrió el mundo

El papelón de Milei en España recorrió el mundo. Hasta fue necesario aclarar que no todos los argentinos son como él; los medios periodísticos serios de España hicieron la misma aclaración. La opinión más dura pudo leerse en un editorial del diario español El País, el más influyente medio de España. Tras calificar de “soez” el discurso del Presiente, el editorial advirtió que “así es como se expresa ahora la Argentina ante el mundo, para bochorno de buena parte de sus compatriotas”, y agregó: “La vulgaridad de Milei provoca un grave daño institucional. Primero a la jefatura del Estado de la Argentina, representada ante el mundo por un charlatán sin autocontrol”. El diario no deja de reconocer que el mundo vive una época de líderes dicotómicos y agresivos, pero añade que dentro de esa “zafiedad” Milei pertenece a una categoría peor. “La ofensa directa contra el presidente del gobierno español, en suelo español, es injustificable”, concluye. Resulta oportuno detenerse en esta última frase, porque hasta diplomáticos argentinos de carrera aceptaron que Sánchez tuvo el derecho de invitarlo a Milei a abandonar España en un plazo corto y perentorio. “No más de cinco horas para que se vaya”, dijo uno de ellos. Sánchez no lo hizo; prefirió utilizarlo para beneficio de su campaña electoral.

Otra desubicación de Milei fue pedir, de manera informal, una reunión con el rey Felipe VI. ¿Por qué imaginó que el jefe del Estado español lo recibiría luego de que insultara al presidente de su gobierno? La excusa del monarca de que no podía recibirlo porque Milei debía reunirse primero con el gobierno de Sánchez fue solo eso: una excusa. La historia está llena de ejemplos en los que el rey de España recibió informalmente a presidentes argentinos sin que estos se reunieran previamente con el gobierno. El actual rey emérito Juan Carlos llegó a recibir a Cristina Kirchner, cuando él era un monarca en ejercicio, en su casa de verano en Palma de Mallorca, en plena campaña electoral argentina. El actual rey suele invitar a su residencia al expresidente Macri cuando este visita Madrid. Milei se reunió amablemente con Felipe VI en eventos internacionales en los que estuvieron juntos. El mandatario argentino no distinguió un encuentro casual en territorio extranjero para ambos que una reunión en el país donde el monarca español es el titular del Estado. En sus diatribas contra Sánchez y el periodismo, estuvieron, sin saber lo que pasaría, varios empresarios importantes de España. Eventuales inversores, que anunciaron eventuales inversiones. Pero las concretarán, si es que las concretan, después de las elecciones del próximo año. “El problema es que Milei está haciendo todo lo posible para perder las elecciones, y para que gane el kirchnerismo”, dramatizó uno de ellos. Los empresarios españoles están curados de espanto. Fueron los principales inversores en la Argentina en los años 90. Mucha infraestructura argentina actual viene de aquella época, pero el kirchnerismo agredió luego a esos empresarios sin piedad ni discernimiento. Regresemos al principio: existe el “riesgo kuka”, pero existe también el “riesgo Milei”.

Existe el “riesgo kuka”, pero existe también el “riesgo Milei

Milei no tuvo en cuenta ni siquiera el intenso intercambio de migrantes entre ambos países. No existe un país más cercano a la Argentina que España. Formalmente, la comunidad española en la Argentina es por lejos la más grande en el exterior. Pero es mucho más numerosa que la que marcan las estadísticas: cerca de la mitad de la sociedad argentina desciende de españoles, que inmigraron hace mucho o hace poco. Por su parte, cerca de 500.000 argentinos se afincaron en España, muchos de ellos en los últimos años, empujados por la crisis económica, la inseguridad y la inestabilidad política. Una conclusión objetiva es que la ideología es para el Presidente más importante que la necesaria tranquilidad de miles de personas que viven en un lado o en el otro del Atlántico. La ideología no puede -ni debe- marcar la dirección de la política exterior. Es necesario, por eso, terminar de una buena vez con la perpetua excepcionalidad argentina.

- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
Redes Sociales
16,985FansMe gusta
61,453SeguidoresSeguir
61,453SeguidoresSeguir
2,458SeguidoresSeguir
61,453SuscriptoresSuscribirte
Interesantes
- Publicidad -spot_img
Ultimas Noticias
- Publicidad -spot_img

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí