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Vivek Badrinath: “No existe un número mágico de operadores, pero la escala importa mucho”

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En momentos en que Starlink y otras compañías de internet satelital avanzan sobre un negocio históricamente dominado por las operadoras de telecomunicaciones, el director general de la asociación mundial de operadores móviles (GSMA), Vivek Badrinath, relativizó la posibilidad de que estas nuevas tecnologías terminen reemplazando a las redes móviles tradicionales. Por el contrario, sostuvo que funcionarán principalmente como un complemento para garantizar la conectividad en lugares sin cobertura o ante situaciones de emergencia.

“Es esencialmente una especie de seguro”, afirmó el ejecutivo al referirse a la conectividad satelital directa a celulares. Según explicó, las redes terrestres seguirán siendo más eficientes para transportar grandes volúmenes de datos y atender la mayor parte de la demanda.

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En una entrevista con LA NACION, en el marco de las Jornadas Internacionales 2026, Badrinath también se refirió a la consolidación del mercado argentino tras la compra de Telefónica por parte de Telecom, las inversiones necesarias para desarrollar el 5G y el impacto de la inteligencia artificial sobre el negocio.

—¿Cómo está cambiando el negocio de las telecomunicaciones con el avance de Starlink y la conectividad satelital directa a celulares? ¿Las empresas satelitales serán competidoras de las operadoras tradicionales o terminarán trabajando juntas?

—La respuesta lógica es que son tecnologías complementarias. La conectividad satelital es extraordinariamente útil para situaciones de emergencia, lugares sin cobertura o momentos en los que las redes terrestres dejan de funcionar. En Ucrania, por ejemplo, el 40% del tráfico pasa por satélite. Es una tecnología que puede marcar una diferencia enorme en la vida de las personas. Por eso, toda la industria está avanzando en acuerdos de colaboración. Pero, si analizamos los patrones de tráfico, vemos que se trata fundamentalmente de una especie de seguro. El 96% de la población mundial está cubierta por redes móviles, de modo que la conectividad satelital resulta especialmente importante en situaciones excepcionales. Además, si hay una antena terrestre a pocos metros, no tiene demasiado sentido enviar una señal a un satélite que está a cientos de kilómetros de distancia. Eso consume más batería y ofrece menos capacidad. Las redes terrestres ya están desplegadas, recibieron enormes inversiones y tienen mucha más capacidad que los satélites. Con el tiempo, las redes serán híbridas.

—El CEO de Claro planteó que las empresas que ofrecen conectividad satelital deberían cumplir las mismas reglas que las operadoras tradicionales. ¿Coincide?

—Los reguladores todavía no terminaron de establecer las mismas reglas para los mismos servicios. Hasta hace poco, los satélites se utilizaban para aplicaciones muy específicas. Ahora también permiten realizar llamadas de voz y enviar mensajes de texto. Y esos servicios tienen obligaciones regulatorias, como la interceptación legal de comunicaciones y el acceso a servicios de emergencia. Los operadores terrestres destinan dinero y recursos para cumplir con esas exigencias. Lo que planteamos es que, si una empresa satelital ofrece los mismos servicios, debería cumplir con las mismas obligaciones.

En Ucrania, el 40% del tráfico pasa por satélite

—La Argentina está atravesando un proceso de consolidación del mercado de telecomunicaciones a partir de la compra de Telefónica por parte de Telecom. ¿Considera que la concentración es necesaria para ganar escala e invertir o puede afectar la competencia?

—Hicimos un trabajo sobre este tema y llegamos a la conclusión de que no existe un número mágico de operadores. Depende de varios factores y de la etapa en la que se encuentre la industria. Lo que tenemos claro es que estamos en un momento en el que la escala importa mucho, porque hay que dar un gran salto en materia de inversión y esas inversiones necesitan amortizarse sobre una base de clientes más amplia. Las ventajas de la consolidación son redes más amplias, mayores velocidades, mejor calidad del servicio y mejor cobertura. Además, lo que observamos en los procesos de concentración en América Latina es que los precios no aumentaron. No se ha demostrado que los consumidores resulten perjudicados. En cambio, sí podemos demostrar que los operadores de mayor escala invierten más.

—¿El modelo de negocios tradicional de las telecomunicaciones dejó de ser rentable?

—La rentabilidad del negocio tradicional de transportar datos se está estabilizando. La diferencia estará en la capacidad de invertir en servicios adicionales, especialmente en redes 5G autónomas, que permiten ofrecer soluciones industriales. Los principales operadores argentinos están haciendo cosas interesantes. Claro anunció un acuerdo con Oracle y Roberto Nobile, de Telecom, explicó que la integración de las redes con Telefónica libera capacidad de inversión y permite avanzar en centros de datos. La Argentina necesita centros de datos en su territorio para ofrecer servicios locales, procesar información más cerca de los clientes y desarrollar aplicaciones de inteligencia artificial.

—¿Metrotel ya es miembro de la GSMA? ¿Cómo ve su nuevo posicionamiento en el mercado argentino después de la operación con Telecom?

—Todavía no es miembro porque aún no tiene la licencia. Cuando todo esté resuelto, hablaremos. Por ahora no han presentado ninguna solicitud, pero les daremos la bienvenida si lo hacen. Van a tener espectro y prestarán servicios a usuarios finales. Además, pertenecer a la GSMA suele ser útil por los requisitos de roaming. Creemos que terminará ocurriendo.

—¿Cómo ve a la Argentina en términos de infraestructura y atractivo para las inversiones? ¿Qué cambios regulatorios considera necesarios?

—La transformación de la estructura del mercado está permitiendo que los operadores alcancen una escala mayor y tengan más capacidad para invertir. En ese sentido, vamos en una buena dirección. También observé iniciativas positivas del regulador, como la reducción de los impuestos a los teléfonos móviles, que ayudará a cerrar la brecha de uso. Pero todavía queda mucho por hacer en materia de espectro. Es necesario garantizar que las políticas de asignación favorezcan la inversión. Brasil fue extremadamente proactivo en este tema. Básicamente, les dijo a los operadores que, si utilizaban bien el espectro, podían conservarlo. Brasil desplegó masivamente redes 5G autónomas y eso representa una ventaja competitiva muy importante para su industria. La Argentina tiene que avanzar en esa dirección.

—Las operadoras reclaman que las grandes plataformas tecnológicas, como Google, Netflix y Meta, contribuyan al financiamiento de las redes. ¿Cuál es hoy la propuesta concreta de GSMA?

—Lo que no puedo aceptar es que una plataforma diga: “A mí no me importa, ustedes tienen que construir la carretera y yo fabrico los autos”. Eso no es justo. Porque estamos hablando de camiones enormes que ocupan dos tercios de la autopista. Cuando se utiliza el 70% de un recurso compartido, hay una responsabilidad. Cuando una plataforma satura la red, obliga a los operadores a invertir. Por eso, mi primer planteo es que las plataformas y los operadores tienen que sentarse a conversar. Quién paga es una segunda instancia de la discusión. Cuando una red social aceptó conversar con los operadores, se realizaron optimizaciones que permitieron reducir el tráfico un 30%. En una pantalla pequeña no siempre se necesita ver un video en resolución 4K. Reducir el tráfico un 30% equivale, como mínimo, a un año de inversiones de capital. Estamos hablando de muchos millones de dólares que podrían ahorrarse.

Vivek Badrinath dijo que conversando con las plataformas se pueden hacer ahorros de tráfico para que las inversiones en infraestructura sean más eficientes

—Las empresas llevan años invirtiendo en el despliegue de 5G. ¿Están logrando recuperar esas inversiones?

—En términos generales, todavía no. Hay algunas regiones donde la situación está mejorando. AT&T dijo que estaba empezando a obtener retornos de las inversiones en 5G y China también está aumentando sus ingresos. Pero si no se despliegan suficientes redes 5G autónomas, no se obtienen todos los beneficios económicos de la tecnología. El 5G tenía dos grandes objetivos: transportar el tráfico de manera más eficiente y desarrollar nuevas aplicaciones y servicios. El primero se está cumpliendo, pero el segundo lleva tiempo. Una empresa industrial no compra 5G: compra automatización. Y para aprovechar esa tecnología, tiene que modernizar sus procesos productivos. Ese proceso recién está desarrollándose.

—¿Cuánto deberá crecer la inversión en infraestructura para acompañar el desarrollo de la inteligencia artificial?

—No lo sé y nadie lo sabe. Si alguien dice que tiene la respuesta, que me lo presenten, porque le doy mi trabajo (risas). Hoy todavía no estamos viendo un impacto significativo sobre las redes porque la mayoría de las aplicaciones utilizan texto. Pero estamos empezando a ver aplicaciones más sofisticadas, por ejemplo, aquellas que utilizan cámaras y envían grandes volúmenes de video. La inteligencia artificial tendrá un impacto especialmente importante sobre el tráfico ascendente, es decir, los datos que se envían desde los dispositivos hacia la red. Si todos los autos transmitieran permanentemente todo lo que ven y todas las personas que utilizan anteojos inteligentes enviaran cada imagen a la nube, tendríamos un problema de infraestructura. Por eso también tenemos que hablar del uso responsable de las redes.

—¿La inteligencia artificial puede convertirse en una nueva fuente de ingresos para las operadoras o será principalmente un factor de presión sobre sus costos?

—Hoy está ayudando principalmente a reducir costos. En América Latina, gran parte de las aplicaciones actuales se utilizan para reemplazar o asistir tareas de los centros de atención telefónica. En una próxima etapa veremos un mayor uso de inteligencia artificial en la operación de las redes, lo que permitirá automatizar procesos y reducir los costos de mantenimiento. Después llegarán las oportunidades de generar nuevos ingresos. Algunas ya están empezando a aparecer, como el acuerdo de Claro con Oracle o las inversiones en centros de datos que mencionó Roberto Nobile. La inteligencia artificial ofrece buenas oportunidades de negocio para los operadores de telecomunicaciones, pero todo esto recién comienza.

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