Un turista argentino fue interceptado por tres delincuentes en Barra da Tijuca, al oeste de Río de Janeiro, quienes lo desmayaron a patadas para robarle. El hecho ocurrió durante la madrugada del lunes en un paseo marítimo ubicado a metros de la avenida Lucio Costa y es materia de investigación por parte de las autoridades.
Las imágenes del episodio, difundidas por el portal brasileño R7, muestran al turista, llamado Matías, mientras camina por la vereda, segundos antes de ser abordado por los asaltantes, que circulaban por la zona en una moto. Al advertir la situación, la víctima intentó escapar corriendo para evitar el robo.
En ese intento de huida, el turista se desplazó por la ciclovía, pero trastabilló y cayó al suelo. Fue entonces cuando dos de los agresores, que aparentemente estaban armados, lo sujetaron de los brazos para impedirle cualquier reacción, mientras un tercero le exigía que entregara sus pertenencias al tiempo que lo pateaba por la espalda. La secuencia quedó registrada en video y mostró la violencia del ataque.
El asalto escaló rápidamente: uno de los delincuentes que mantenía inmovilizado al hombre le aplicó al menos dos patadas en la cara, lo que lo dejó inconsciente sobre el asfalto. Con la víctima ya indefensa, los atacantes aprovecharon para revisar sus bolsillos y sustraer sus objetos de valor. En paralelo, uno de ellos regresó hacia la moto para fugarse, mientras los otros dos continuaban con el robo.
Tras el ataque, los tres implicados escaparon del lugar y dejaron al turista tendido en la vía pública. Según relataron vecinos de la zona, episodios de estas características no son aislados y forman parte de una problemática de inseguridad recurrente en ese sector de Barra da Tijuca.
A raíz de lo ocurrido, se dispuso un refuerzo de la presencia policial en el área, especialmente en los corredores costeros y zonas de tránsito turístico. No obstante, la víctima optó por no radicar una denuncia formal.
En diálogo con LN+, el turista habló sobre lo ocurrido: “A eso de las dos de la mañana, me senté a fumar un cigarrillo en frente del hotel en el que estaba parando. Pasaron unas personas de las que empecé a sospechar y bueno… Fue todo muy rápido. Recuerdo el golpe en la cara y nada más”.
Y completó: “Creo que me pasó por confiado, de andar a cualquier hora. No pensé que iba a ser todo tan rápido. Cuando paró la moto, pasaron dos minutos entre los forcejeos, las amenazas y demás. No hice la denuncia porque la comisaría me queda lejos. Y además estaba en estado de shock. El miedo me invadió”.
Noticia en desarrollo.


