Buenos Aires, 28 marzo (NA) – La entrada en vigor de una drástica normativa este sábado dejó oficialmente a unos 70 millones de niños y adolescentes de Indonesia fuera de las principales plataformas digitales.
El gobierno de Yakarta inició el proceso para desactivar las cuentas de menores de 16 años en aplicaciones consideradas de “alto riesgo”, una lista que incluyó gigantes como YouTube, TikTok, Instagram, Facebook y el videojuego Roblox.
Con esta medida, el archipiélago se sumó a la tendencia internacional de legislar para proteger a la juventud de los efectos perjudiciales asociados a la exposición prolongada y los contenidos adictivos en la red.
En sus fundamentos, la administración indonesia advirtió a las compañías tecnológicas que no otorgaría concesiones ni prórrogas en la aplicación de la ley. La responsabilidad de restringir el acceso recayó directamente sobre las propias plataformas, las cuales quedaron sujetas a multas millonarias e incluso a la suspensión total de sus servicios en el país si no cumplían con el bloqueo.
Aunque el Ejecutivo no detalló inicialmente el mecanismo técnico para verificar la edad de los usuarios, fue tajante al señalar que la prioridad absoluta es resguardar la salud mental de los menores frente a la alarma por el aumento del tiempo frente a las pantallas.
La norma, según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, alcanza también a otras redes de alto tráfico como Threads, X (antes Twitter) y Bigo Live, impactando en una de las poblaciones de usuarios más grandes del mundo. El gobierno justificó la decisión al citar la creciente preocupación global por la exposición de los jóvenes a contenidos dañinos, siguiendo los pasos de naciones como Australia, que ya habían endurecido sus restricciones.
“El archipiélago asiático se suma así a la lista de países que han optado por legislar para proteger a los jóvenes”, señaló el reporte oficial sobre el alcance de la medida en una población total de 284 millones de habitantes.
Finalmente, el inicio de las desactivaciones masivas generó un fuerte debate sobre la capacidad real de las empresas para filtrar a los menores sin vulnerar la privacidad de los adultos. Sin embargo, la postura oficial se mantuvo firme en que la medida resultó necesaria para frenar la proliferación de conductas adictivas.
Indonesia marcó así un precedente en la región, estableciendo que el control del entorno digital para los menores de 16 años dejó de ser una sugerencia de uso para convertirse en una obligación legal ineludible para los prestadores de servicios de internet.
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