El cartel muestra el resultado final: Alumni 26, Belgrano 21. Una síntesis del clásico. Números fríos que esconden una historia caliente. Que reducen a simples cifras la lucha generosa de todos, la entrega sin retaceos, sin especulaciones. Cifras que no reparan en la fuerza de voluntad de los gladiadores, aquella que permite una corrida más, cuando las piernas ya no responden a las señales del cerebro; que impulsa a pegar el enésimo tackle, aunque los hombros duelan y se caigan a pedazos. Números, en definitiva, que no contemplan el valor de dejarlo todo sobre el césped, y seguir ofreciendo el alma, por más que no queden reservas.
Al promediar el segundo tiempo, Santiago Alduncín, segunda línea de Alumni, averiado, pidió el cambio; y pasada la media hora fue Franco Vega, el octavo de Belgrano, quien dejó el campo de juego en una pierna. Lo mismo sucedió con otros delanteros y algunos backs. Es que el partido no dio tregua. Alcanzó una intensidad difícil de soportar y pasó sucesivas facturas. Rojiblancos y marrones llevaron adelante una puja de ochenta minutos y pico, de alta tensión e insoportable suspenso. Nadie podía mantenerse quieto en las tribunas, sentados al borde de los escalones o directamente de pie, con las manos juntas implorando un último esfuerzo según los colores movilizantes. Para los hinchas locales, que sus jugadores recuperasen la pelota; y de acuerdo con los intereses de los visitantes, en pleno ataque, que sus hombres no cometiesen errores y la acción, la última de la tarde, concluyera en el ingoal rival y así, al menos, igualar el tanteador, o ganar el duelo si se completaba una acción de siete puntos.
Alumni recuperó la posesión y Simón Larrubia pitó el final. El equipo capitaneado por Tomás Bivort se retiró contento por el triunfo, y el que responde al liderazgo de Julián Rebussone, marchó cabizbajo hacia el vestuario. Es que esto es por puntos y alegra sumar al cabo de semejante esfuerzo, y duele irse con las manos vacías cuando no hay recompensa a tanto esmero. Alumni-Belgrano no es un partido más, es el clásico. El partido que los fanáticos buscan apenas se conoce el fixture. La historia lo hizo especial. Desde la primavera de 1951, oportunidad en la cual, desde el seno del Buenos Aires English High School, en Belgrano, Daniel “El Inglés” Ginhson y Guillermo Cubelli (jugador de Belgrano Athletic, padre de Alejandro “Pichino” Cubelli y abuelo de Tomás y Francisco) se propusieron refundar el club Alumni, gran campeón del fútbol amateur, pero con el rugby como estandarte. El periodista Santiago Roccetti apuntó que el acuerdo incluyó llevar el mismo nombre y usar idéntica vestimenta.
Alumni redondeó un gran primer tiempo, cuando hizo la diferencia: 16-7. Recién sobre la hora se mancó al sufrir un try de Pedro Arana, convertido por Juan Landó. Un momento inoportuno, debido a que el Marrón contaba con 13 jugadores por las amarillas, casi seguidas, de Mateo Etchecoin y Francisco Gradín. En la segunda mitad, el visitante, echando mano a la fibra, logró dar vuelta el marcador, pero no logró sostener la victoria, un veloz contraataque de Ramón Fuentes, decorado por una precisa conversión de Bautista Canzani, le dio nuevamente aire a Alumni. Y no exento de sufrimiento, se llevó la victoria.
“No supimos mantener la intensidad en la segunda parte. ¿El scrum? Anduvo bien. Venimos laburando mucho, era un déficit nuestro del año pasado, y está bueno ver que el laburo paga”, sintetizó Bivort, el hooker de los ganadores, para LA NACION. “Tenemos que ser autocríticos. Cuando somos protagonistas del juego, estamos bien, y hay muchos detalles que no ayudan, como las amarillas, los penales… Pero el año es largo. Arrancamos un poco dormidos el primer partido [contra el SIC] y después levantamos un poco”, se sinceró Theo Blaksley, medio-scrum de Belgrano, ante LA NACION, una vez sellado el 26-21. Un número frío, que escondió una historia caliente, con protagonistas que dejaron todo, sin retaceos ni especulaciones.
Lo mejor de la victoria de Alumni ante Belgrano en el clásico
La síntesis
Alumni 26 vs. Belgrano 21
Alumni: Matías del Franco, Ramón Fuentes, Franco Sábato, Filippo Testoni y Aquiles Vieyra; Bautista Canzani y Tomás Passerotti; Juan Patricio Anderson, Santiago Neyra e Ignacio Cubilla; Santiago Alduncín y Manuel Mora; Francisco Bottoni, Tomás Bivort (capitán) y Juan Cruz Bottoni.
Cambios. Segundo tiempo: 22 minutos, Juan Cruz Alvariñas por Alduncín; Gonzalo Tapia por Vieyra y Federico Lucca por Juan Cruz Bottoni; 26′, Nicolás Frene por Bivort; 28′, Rocco Testoni por Passerotti, y 34′, Máximo Lamelas por Francisco Bottoni.
Entrenadores: Guillermo Ibáñez, Juan Pablo Bianchi y Federico Schacht.
Belgrano: Juan Landó; Pedro Arana, Tomás Etchepare, Martín Arana y Tobías Bernabé; Juan Aparicio y Theo Blaksley; Julián Reussone (capitán), Franco Vega y Francisco Gradín; Ramón Duggan y Augusto Vaccarino; Eliseo Marchetti, Ignacio de Siena y Mateo Etchecoin.
Cambios. Primer tiempo: 14 minutos, Carlos Bottini por Aparicio. Segundo tiempo: 9 minutos, Franco Morales por Marchetti; 16′, Luciano Tecca por Duggan y Santiago Villegas por Etchecoin, y 34′, Bautista Tierno Amigo por Vega y Juan Brescia por Bottini.
Entrenadores: Guillermo Tramezzani, Agustín López Isnardi y Francisco y Luis Gradín.
Primer tiempo: 17, 27 y 39 minutos, penales de Canzani (A); 35, try penal (A), y 42, gol de Landó por try de Pedro Arana (B);
Amonestados: 29 minutos, Vieyra (A); 31′, Etchecoin (B), y 35′, Gradín (B).
Resultado parcial: Alumni 16 vs. Belgrano 7.
Segundo tiempo: 6 minutos, penal de Canzani (A); 9′ y 32′, goles de Landó por tries de Pedro Arana y Etchepare (B), y 37′, gol de Canzani por try de Fuentes (A).
Amonestado: 17 minutos, Villegas (B).
Resultado parcial: Alumni 10 vs. Belgrano 14.
Árbitro: Simón Larrubia.
Intermedia: Alumni 13 vs. Belgrano 19.
Cancha: Alumni.


