Buenos Aires, 29 marzo (NA) – El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) atraviesa jornadas de calor húmedo que muchos describen como “insoportables”, con las veredas y calles mojadas y resbaladizas, complicando cualquier tipo de traslado por la Capital Federal y sus alrededores.
“Lo que mata es la humedad”, dice uno de los refranes populares pero hoy la Agencia Noticias Argentinas llega con buenas nuevas: se acerca el final de este clima espeso.
HUMEDAD EN BUENOS AIRES
La combinación de altas temperaturas y una humedad persistente genera una sensación térmica elevada que complica el descanso y las actividades cotidianas. Pero, ¿por qué ocurre este fenómeno y cuándo podría dar un respiro?
Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la clave está en la presencia de una masa de aire cálido y muy húmedo que se instaló sobre la región en los últimos días. Este tipo de condiciones suele darse cuando predominan vientos del sector norte y noreste, que transportan aire cargado de humedad desde zonas como el litoral argentino y el sur de Brasil.
A esto se suma la falta de sistemas frontales intensos que permitan “limpiar” la atmósfera. Es decir, sin el ingreso de aire más frío y seco desde el sur, la humedad queda atrapada en niveles bajos, generando ese ambiente pesado, con nubosidad variable y sensación de encierro.
En este contexto, las lluvias juegan un papel clave. Las precipitaciones previstas —especialmente durante la noche y la mañana del lunes— pueden traer un alivio momentáneo, pero no alcanzan para cambiar de forma definitiva la masa de aire dominante. Por eso, tras los chaparrones, la humedad suele volver a sentirse con fuerza.
HASTA CUÁNDO LA HUMEDAD
¿Cuándo se va este clima? De acuerdo con las proyecciones del organismo, el alivio más concreto podría llegar recién con el avance de un frente frío hacia mediados de la semana. Este sistema favorecería la rotación del viento al sur, lo que permitiría una baja en la humedad y un descenso de las temperaturas.
Hasta entonces, se espera que el ambiente continúe inestable, con períodos de lluvias intermitentes, alta humedad y marcas térmicas en ascenso, un combo que mantiene al AMBA bajo un clima pesado difícil de sobrellevar.
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