Durante la Semana Santa, los cristianos llevan adelante diversas costumbres simbólicas para conmemorar la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Una de ellas es evitar el consumo de carne roja. En ese sentido, muchas personas que quieren cumplir con esta tradición se preguntan qué días no se come carne y por qué.
Qué días no se come carne en la Semana Santa
Hay un solo día en que no se debe comer carne roja en estas fechas. Se trata del Viernes Santo, día en que recuerda la Pasión de Cristo y este año cae 3 de abril. De todos modos, muchas personas extienden esta costumbre a toda la Semana Santa o por lo menos a los días más importantes de esta festividad.
Esta costumbre se sostiene primero durante la Cuaresma, un período de 40 días que comienza el Miércoles de Ceniza —el día en que termina el Carnaval—, y sirve como una preparación espiritual para el Domingo de Pascua. Este culmina en la Semana Santa, momento en que se intensifican algunas limitaciones que se hacen en este período. La restricción para comer carne roja en este período se destina solamente a los viernes, día en que se reflexiona sobre los sucesos del Viernes Santo.
El motivo por el cual no se consume carne durante el Viernes Santo se debe a que es una jornada en que se conmemoran las acciones que llevaron a la crucifixión del Hijo de Dios. Para el Vaticano este día es de penitencia y la carne roja representa el cuerpo de Cristo crucificado. En ese sentido, no se come en los días santos por señal de respeto. También es una acción con la que se simboliza el sacrificio de Jesús, quien se marchó al desierto y estuvo 40 días y 40 noches sin comer.

Surgió el mandato de no comer carne en este día como una manera de unificar el ritual para todos los fieles. Además, en el Viernes Santo también se exhorta a los fieles a realizar ayuno, que la Iglesia define como “una comida más dos comidas pequeñas que sumadas no sobrepasen la comida principal en cantidad”. La ley de la abstinencia católica obliga a los que han cumplido 14 años a realizar esta práctica; la del ayuno, en cambio, abarca a todos los mayores de edad, hasta que hayan cumplido 59 años.
El origen bíblico de esta práctica se puede encontrar en versículos como Mateo 9:15, donde Jesús dice a sus discípulos: “¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán”.
El derecho canónico fijó esta práctica en distintos puntos de su doctrina religiosa: “Todos los fieles, cada uno a su modo, están obligados por ley divina a hacer penitencia; sin embargo, para que todos se unan en alguna práctica común de penitencia, se han fijado unos días penitenciales, en los que se dediquen los fieles de manera especial a la oración, realicen obras de piedad y de caridad y se nieguen a sí mismos, cumpliendo con mayor fidelidad sus propias obligaciones y, sobre todo, observando el ayuno y la abstinencia, a tenor de los cánones que siguen”, como define el canon 1249 de la ley evangélica.

Es por esto que el Viernes Santo muchas personas eligen comer pescado, y distintas recetas de las más tradicionales de esta fecha están atravesadas por este ingrediente, como las empanadas de vigilia, que tienen atún, las rabas o la tortilla de camarones.


