Buenos Aires, 2 abril (NA) – A 13 años de una de las peores catástrofes en La Plata, donde una inundación dejó el saldo de 89 muertos, más de 300 heridos y decenas de casas que nunca pudieron recuperarse, vecinos de la ciudad cuentan qué hacían en el momento de la tormenta, cómo se pudo superar el calvario, el dolor de lo perdido y hasta el enojo por la falta de apoyo de las autoridades.
La inundación fatal ocurrió entre el 2 y el 3 de abril de 2013, cuando cayeron cerca de 400 mm de agua, lo que provocó que las calles se anegaran y que los ríos desbordaran, sin permitir reaccionar a tiempo.
Pablo Lugano, cronista y vecino de La Plata, conversó con la Agencia Noticias Argentinas y contó que esa noche se encontraba en el cumpleaños del hijo de un amigo cuando empezó a llover: “Estábamos en el garage cuando vemos que el agua subía. Al principio creíamos que no iba a pasar nada porque era una zona alta, pero a los minutos terminamos las 20 personas en el primer piso de un edificio”.
“Recuerdo que eran las seis de la tarde, cuando el agua ya había tapado todo y vemos a una familia que quedó atrapada dentro de un auto Peugeot 206 azul. Era un matrimonio con dos nenes chicos y, a pesar de que eran desconocidos, no dudamos en decirles que suban y se pongan a salvo. Estuvimos todos juntos hasta la mañana siguiente”, relató.
Lugano señaló que en ese momento vivía en la misma casa donde está ahora y que, pese a que era una zona alta, su vivienda tenía cerca de cuatro centímetros de agua: “Fue una jornada muy triste”.
“Creo que cuando bajó el agua vimos la realidad. Las casas llenas de barro, muchas cosas que se perdieron. Incluso hoy, hay inmuebles que todavía no pueden remediar su problema de humedad, porque quedó muy profundo en los cimientos”, expresó.
El cronista comentó también que durante los siguientes días todos los vecinos comenzaron a ayudar y hay una historia que recuerda latente: “Había una persona en un entrepiso que se negaba a salir pese a que le decíamos que tenía que bajar, por lo menos a comer. Era una mujer de 70 años, y nos decía que no quería porque en esa habitación tenía todos sus recuerdos”.
Sin embargo, Lugano sostiene que hubo una situación que generó indignación y fue lo ocurrido con el intendente Pablo Oscar Bruera: “Nos mandó un mensaje a los platenses diciendo que estaba trabajando para solucionar la crisis, cuando en realidad estaba en una playa de Brasil y no volvió hasta casi dos días después de la inundación”.
Verónica Albanese es locutora, nació en La Plata y ahora vive en Capital Federal, pero en diálogo con NA rememoró cómo fueron las horas en las que llamó a sus papás y amigos, pero nadie respondía: “Habían colapsado las líneas telefónicas, entonces llamaba, pero no me atendían. Quería ir, pero todos me decían que no lo haga porque no sabía que iba a pasar”.
“Mis padres tienen un local y se empezó a inundar. Por suerte no llegó a mayores, pero perdieron algunos productos. Recuerdo que compraron secadores enormes y todo el tiempo los usaban para evitar la humedad. De hecho, todavía los tienen por si vuelve a pasar”, sumó.
Aunque en su entorno familiar no hubo mayores inconvenientes, sí recordó lo que le pasó a un conocido: “Amigos de mi prima estaban sacando las cosas de la casa, agarrando el auto para irse, apoyaron el cochecito del bebé y el agua se lo llevó, nunca más vieron a su hijo”.
“Había gente que quedó encerrada en su auto dos días esperando que el agua baje, no podían ni siquiera salir a comprar, no comían. Fue desesperante”, subrayó.
Por último, expresó: “La inundación no duró tanto, pero el después fue el verdadero horror. Recién un mes después pude ver a mis papás porque ellos no querían que me acerque. Nada volvió a hacer igual en la ciudad después de eso”.
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