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“Pagó con su vida por algo que vio”: la denuncia de la amiga del enfermero muerto en Palermo y la colecta para repatriar su cuerpo

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La investigación por la muerte de Eduardo Bentancourt, el enfermero de 44 años hallado sin vida este viernes en un departamento de Palermo, ha sumado en las últimas horas el testimonio de su entorno más cercano, que oscila entre el dolor de la pérdida y la sospecha de una trama oculta. Mientras la Justicia analiza el arsenal de fármacos secuestrados en la vivienda de Fray Justo Santa María de Oro al 2400, su círculo íntimo en Gualeguaychú se organiza para repatriar sus restos, al tiempo que una de sus amigas más cercanas denuncia públicamente que el fallecimiento no fue accidental ni una decisión voluntaria.

Daniela, amiga de Eduardo desde hace aproximadamente diez años, habló con LA NACION y planteó serias dudas sobre la escena con la que se encontró la Policía de la Ciudad. Para ella, la hipótesis de una autoeliminación o una vinculación con fiestas de élite es inverosímil. “Edu era la persona más empática y hermosa, y no por ser mi amigo, sino porque así vivía él. Sus compañeros de trabajo y sus pacientes lo amaban. Solo sé que él no quiso ser parte de algo; hay mucha gente de alto estatus, mucha plata involucrada. Sabía de más y armaron una escena de película”, afirmó.

Eduardo Bentancourt hacía un mes que había llegado a la Capital desde Gualeguaychú

En su relato, Daniela destacó la imposibilidad técnica de que Bentancourt se hubiera suministrado la medicación hallada por sus propios medios: “El que conoce un poco sabe que es imposible autoadministrarse cuatro ampollas de propofol. ¡Cuatro! Cuando con la dosis mínima ya entrás en sedación profunda”. Además, mostró su indignación ante las versiones que circulan sobre eventos privados de lujo: “Cada vez salen más cosas y me indigna que lo relacionen con esas famosas fiestas de Propofol donde la entrada cuesta casi tres mil dólares. Eso representa como cuatro sueldos nuestros; es una locura. Necesitaban a alguien para desviar la tremenda trama que hay detrás de todo esto. Él no quiso ser parte, vio algo seguramente y, conociéndolo, no iba a estar de acuerdo. Pagó muy caro, pagó con su vida”, sentenció su amiga.

Por último, cuestionó el acceso a la gran cantidad de ampollas secuestradas, señalando que el enfermero llevaba apenas un mes en la Ciudad de Buenos Aires y se encontraba aún en la búsqueda activa de empleo.

Movilización de colegas

Mientras estas sospechas toman estado público, en Gualeguaychú el impacto por la noticia ha movilizado a sus colegas. Eduardo Bentancourt se había titulado en enfermería en el Instituto de Enseñanza Superior María Inés Elizalde, cuya formación se dicta en el Hospital Centenario, institución donde también se desempeñó profesionalmente con una conducta que sus pares calificaron como excelente hasta su reciente renuncia. Ante la conmoción y la falta de recursos, sus familiares, junto con sus antiguos compañeros de estudio y de trabajo, han iniciado una colecta interna con el objetivo de recaudar los fondos necesarios para trasladar el cuerpo desde la Capital Federal hacia esa ciudad de Entre Ríos.

El operativo policial que dio origen a la causa ocurrió el viernes 3 de este mes a las 16.10, luego de que Rocío Marianela Bentancourt, hermana del enfermero, alertara al 911 por la falta de contacto con él desde el 30 de marzo. Al ingresar en el departamento del noveno piso del con la copia de la llave de la propietaria, los efectivos hallaron a Eduardo sentado en una silla del comedor, con sangre en la boca y sin signos vitales. Si bien se detectó una punción venosa en su antebrazo derecho, no se observaron signos de violencia física en el lugar.

El enfermero tenía dosis de 19 drogas en su casa

La Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 21, a cargo de Alberto Vasser, ordenó el secuestro de 112 ampollas de diversas drogas críticas encontradas en una bolsa dentro de una caja, que incluyen fentanilo, propofol, midazolam, lidocaína, adrenalina y succinilcolina, entre otras. También se incautaron jeringas, guantes de látex y tres teléfonos celulares. El hallazgo ha generado interrogantes debido a la similitud de los fármacos con los del caso del anestesista Alejandro Zalazar, ocurrido el 20 de febrero pasado a pocas cuadras, aunque Bentancourt no había sido vinculado a esa investigación para determinar la muerte del médico de guardia del Hospital Ricardo Gutiérrez, en un departamento también del barrio porteño de Palermo.

En redes sociales, el pesar de la comunidad se manifestó en numerosos mensajes de despedida. “No tengo las palabras suficientes cuando la vida sorprende con una despedida tan inesperada… Todo queda en silencio, en incredulidad, en un dolor que cuesta entender. Fuiste una persona especial, de esas que dejan marca”, escribió Daniela en un posteo que resume el sentimiento de quienes lo conocieron.

El posteo de la amiga de Eduardo Bentarcourt

El antecedente de Zalazar

La muerte de Bentancourt guarda similitudes con la de Zalazar. Según la autopsia, el médico de 31 años murió por sobredosis. Aunque aún se estudian las muestras para determinar si se trató de propofol y fentanilo. El hallazgo de insumos médicos junto a su cuerpo inició una investigación que rastreó el origen de las sustancias hasta el Hospital Italiano, donde la víctima no trabajaba.

Zalazar

Por el robo y distribución de fármacos sedantes de acción ultrarrápida, como propofol y fentanilo, la Justicia imputó al médico Hernán Boveri y a la residente Delfina Lanusse, que trabajaban en el Hospital Italiano de Buenos Aires, quienes tienen prohibido salir del país. Boveri renunció a su cargo tras el sumario interno en el Italiano.

La causa, bajo el expediente N° 8922/2026, investiga el desvío de drogas hospitalarias para reuniones privadas conocidas como “Propofest”, donde profesionales de la salud utilizaban bombas de infusión con fines recreativos.

Según audios y mensajes de WhatsApp que circulan entre médicos, en estos encuentros había personas encargadas de intervenir ante cuadros de apnea (depresión respiratoria severa) provocados por la sedación. Aunque se menciona que Zalazar habría asistido a estas reuniones, la fiscalía ahora busca determinar si el arsenal de 112 ampollas encontrado en la casa de Bentancourt puede pertenecer al mismo circuito irregular de suministros que le costó la vida al anestesiólogo hace pocas semanas.

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