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Libertarios, a las cosas

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En 1939, el filósofo español José Ortega y Gasset, que estaba muy interesado en la Argentina y escribió muchos ensayos sobre ella, dijo, como una especie de consejo: “Argentinos, a las cosas”. Luego quedó como un mandato. Ortega quería decir que había una propensión a enredarnos en cuestiones tangenciales, irnos por las ramas de la abstracción, encarar cruzadas inútiles y desentendernos de “las cosas”, es decir, de lo concreto, la solución de los problemas.

Hay algo de eso en este gobierno. Desde hace semanas vemos que aparecen sospechas de corrupción. Existe un problema, no solo por la calidad de esas sospechas, sino sobre por qué se multiplica tanto este tipo de percepción en este momento.

Libertarios, a las cosas: el editorial de Carlos Pagni en Odisea Argentina

Son sospechas de corrupción agravadas por dos razones. Una es una pésima comunicación, una incapacidad llamativa del Gobierno para explicar lo que cree respecto de esas acusaciones. Lo más curioso es que esa sorpresa se ve todavía más acentuada en quien era el vocero, y debía seguir siéndolo: Manuel Adorni.

Pero hay otra razón por la cual este clima de enrarecimiento de la imagen del Gobierno se ve agravado: un internismo feroz. Una gran agresividad interna, básicamente entre dos bandos que se imputan mutuamente todo lo malo que les pasa: el grupo que lidera Karina Milei y el de Santiago Caputo.

Esto revierte en una característica que no es suficientemente destacada en esta administración: una parálisis de gestión. Es un gobierno que parece agotarse en la resolución de algunos grandes problemas macroeconómicos vinculados a la dimensión del Estado, la emisión monetaria y los factores que determinan la inflación. Pero en lo que se espera de un gobierno, que vaya “a las cosas”, hay una especie de enorme parálisis, acentuada porque, cuando logran alcanzar determinadas metas, como la reforma laboral, se las frenan en la Justicia. Federico Struzenegger suele decir que la Justicia es el último refugio de la casta, y tiene razón. Es otro de los problemas que presenta la Argentina.

Todo esto está afectando la percepción popular del Gobierno. Hay un gráfico de la consultora Casa 3, de Mora Jozami, que señala cuáles son los tres principales problemas del país. El 24% de la gente cree que es la economía en general. Es curioso porque este es un gobierno economicista liderado por un economista. En broma, muchos dicen que Javier Milei es el ministro de Economía de Karina Milei.

El principal problema del país, según una encuesta nacional

El segundo tema son los bajos salarios y, el tercero, la corrupción. Habría que preguntarse si no hay una relación en todo esto, es decir, si la gente no se pone más quisquillosa con la corrupción cuando empieza a haber un problema económico que afecta sobre todo al salario y el empleo. Si no empieza a haber una hipótesis subliminal en la cabeza de las personas acerca de si la plata que se está llevando el funcionario es exactamente la que le falta a uno cuando no llega a pagar el supermercado.

Lo cierto es que esta agenda es importante porque la inflación es recién el séptimo problema. Es también un reconocimiento para el Gobierno por dominar la inflación, más allá de que no terminó siendo derrotada, sino que es altísima para los estándares internacionales. Eso sí, es mucho más baja que la que heredó Milei.

Todo esto está regulado por un gran enfrentamiento interno que agrava la percepción de las cosas. Un grupo es el de Karina Milei, que viene amenazando la situación de poder interna de Santiago Caputo y su grupo. No se entiende muy bien cuál es el concepto alrededor del cual discuten. Daría la impresión de que es sólo una disputa por distintas colinas en la batalla del poder en estado puro, y de la capacidad de operación o de influencia sobre Milei. Caputo, el Mago del Kremlin, perdió el Ministerio de Justicia, que controlaba a través de Sebastián Amerio, que ahora es el Procurador del Tesoro, es decir, el abogado del Estado, y teme, con razón, perder la SIDE. La hermana del Presidente y su entorno están buscando un candidato que no encuentran para encabezar los servicios de Inteligencia.

El asesor presidencial Santiago Caputo y la secretaria de la presidencia, Karina Milei

El 24 de marzo, la SIDE emitió un comunicado para autocelebrarse y hacerle notar a Milei la capacidad que tienen sus funcionarios, con una entrevista entre el jefe de la SIDE, Cristian Auguadra, viejo contador de la familia Caputo, con George Ratcliffe, el jefe de la CIA. Mucha ansiedad por demostrar lo que logran. Como pasó con el fallo de YPF: querer mostrar quién lo hizo y que no hubo ningún antecedente que conduzca a ese éxito. Lo mismo ocurrió en el caso de esta entrevista, que tuvieron que borrar porque el jefe de la CIA no revela con quién se reúne, mucho menos en medio de una guerra como la que está llevando adelante Estados Unidos en Medio Oriente.

Lo mismo sucedió con esta operación de lo que se llama guerra híbrida, que no es enteramente una guerra simbólica, sino que implica elementos tecnológicos. Se trata de una campaña de acción psicológica que lleva adelante Rusia, a través de periodistas de distintos medios en la Argentina para dañar la imagen de Milei. Es importante ubicarnos en el tiempo. En el primer semestre de 2024 gobernaba Joe Biden y la agenda de EE.UU. era marcadamente antirrusa y pro-ucraniana, pro-Zelensky. Milei, que lleva una política exterior en la que no hace más que plegarse a los movimientos de los Estados Unidos, en aquel momento era muy antirruso. Zelensky vino a la asunción de Milei y esto hizo que lo miraran al presidente argentino como un blanco para ser dañado o desestabilizado.

La Casa Rosada le prohibió el acceso a periodistas acreditados de medios que publicaron notas de la campaña de espionaje ruso contra Milei

Los rusos han hecho esto en distintos lugares. Hicieron acción psicológica contra Hillary Clinton en la primera campaña de Donald Trump. El líder republicano se vio beneficiado por la política de guerra híbrida a través de filtraciones de Inteligencia por Putin. Y también se verificaron, y las publicó el The New York Times, operaciones similares en Brasil.

Ahora, la SIDE salió a celebrar que en junio de 2025, es decir, un año después, hizo una denuncia en la Justicia Federal, en el Ministerio Público, contra estas operaciones de deterioro y agresión a la imagen del Presidente. No se sabe todavía cuál es el juez ni cuál es el fiscal que tomó la denuncia. Tampoco se sabe si la SIDE obtuvo esa información por una investigación propia o le fue trasladada por Patricia Bullrich, porque, para aquel momento, era ministra de Seguridad y mantuvo una conversación muy blindada desde el punto de vista de la seguridad, con Kristi Noem, su equivalente en la administración de Trump. Noem dijo a Bullrich que tenían que mirar esta operación rusa que está sucediendo en la Argentina con distintas informaciones, la mayoría falsas, para deteriorar la imagen de Milei.

En ese momento de Milei se dijo de todo, inclusive que había comprado unos collares Cartier para adornar el cuello de sus perros. Ahora se supo que toda esta operación la llevaba adelante un grupo ruso denominado La Compañía, que ejecuta este tipo de acciones en distintos lugares, eminentemente en Europa y África. Es una liga de rusos que infiltró información en medios argentinos. Muchos editores de esos medios publicaban la información sin saber siquiera si el autor de la nota que les llegaba existía. En muchos casos no existían. No solamente era falsa la información, sino que también era falsa la identidad del que escribía.

La diputada nacional de La Libertad Avanza Lilia Lemoine

En consecuencia, el Gobierno prohibió a los periodistas de esos medios entrar a Casa Rosada para asistir a las conferencias de prensa, como un castigo por haberse prestado a esa campaña. Milei se envuelve de nuevo, y sobre todo Santiago Caputo, que es el jefe real y fáctico de la SIDE, en la bandera de “no odiamos lo suficiente al periodismo”. Una consigna que Caputo inventó y Milei hizo propia. No es “no odiamos lo suficiente al periodismo corrupto o mentiroso”, sino “no odiamos lo suficiente al periodismo”, a determinado grupo de gente por el oficio que ejerce. Todo esto revela una acción muy grande de Rusia en la Argentina. Todavía no hemos visto, que yo sepa, ninguna expresión de la diputada Lilia Lemoine que podría observar que su eterna enemiga, Marcela Pagano, es presidenta de la Comisión de Amistad Ruso-Argentina en el Congreso y que muchas informaciones falsas provenían de periodistas que compartían posiciones de ella en sus redes. Seguramente en cualquier momento Lemoine entre a este tema. Dicho sea de paso, Lemoine, que no es tomada tan en serio por sus excentricidades, hasta ahora ha sido la vocera más inteligente que tuvo este gobierno, sobre todo si uno la compara con Adorni.

Todo esto alimenta este odio del Gobierno al periodismo y su ataque a la prensa. Es alimentado por lo que Borges en su extraordinario cuento “La busca de Averroes” llama “la lógica peculiar que da el odio”. Porque no nos enteramos de quiénes eran los periodistas que publicaban información falsa y agresiva contra Milei el año pasado cuando la SIDE y Patricia Bullrich obtuvieron la información de que existía este grupo que hacía estas operaciones. Nos enteramos ahora. Y nos enteramos por el periodismo. Habría que explicarle al Gobierno que hay que odiar a todo el periodismo, menos al que le permitió conocer quiénes actuaban en su contra.

Es lo que sucede en la nota Ensalada rusa: la campaña de propaganda y desinformación del Kremlin en Argentina, publicada en un sitio que lidera Santiago O’Donnell, Filtraleaks, que se dedica a informar sobre filtraciones que ocurren en todo el mundo. Allí se estudia toda la actividad de La Compañía en medios argentinos. Se identifica qué medios y qué periodistas están involucrados, es decir, lo que se supone debería haber hecho la SIDE.

La portada del sitio Filtraleaks de Santiago O'Donnell

Es un largo informe en defensa de Milei. A lo mejor a Milei le cuesta mucho entender por qué Santiago O’Donnell, que es el editor internacional de Página 12, lo defiende. Es decir, un diario que está en las antípodas ideológicas de Milei. Debe ser bastante desconcertante, si uno es muy rígido para entender la realidad, que alguien que no gusta de mí y no adhiere a mi gobierno, me defienda. Y que tome información de muchos otros medios que denunciaron estas filtraciones rusas y que están todos alineados en lo que podríamos llamar el progresismo internacional o la izquierda.

Hay un tema de honestidad intelectual de Santiago O’Donnell, así como lo hay en el diario Clarín, que publicó este fin de semana una columna de Javier Milei: Adam Smith, el padre de la economía. Es la última columna de una serie de columnas que publicó Clarín por haberse cumplido 250 años de “La riqueza de las naciones”, el clásico de Adam Smith.

¿Por qué es un rasgo de honestidad intelectual del diario? Porque Milei, en su cuenta de X, sigue teniendo fijado como primer tuit uno que se llama Clarín, la gran estafa argentina”, y donde insulta al diario de punta a punta. A pesar de eso, así como O’Donnell puede defenderlo a Milei, y seguramente no simpatiza con él, Clarín le publicó una columna este domingo, mientras él mantiene este insulto en su cuenta. ¿Hará falta odiar tanto al periodismo cuando el periodismo tiene estas conductas, gracias a las cuales Milei se entera de las cosas que lo afectaron y no por la SIDE?

Hay un detalle en toda esta polémica, muy interesante, porque es donde se filtra la interna. La interna entre Karina Milei y Santiago Caputo ordena mucho más la vida de este oficialismo hoy que cualquier programa de gobierno. Si uno quiere entender qué hace el Gobierno, hay que tener en cuenta estos enfrentamientos. Apareció un abogado, muy desagradable para el gobierno, porque es de Cristina Kirchner, Gregorio Dalbón, que enrostró a Santiago Caputo que él se queja de los trolls rusos cuando él mismo mantenía trolls o mantiene trolls a través de la SIDE.

El intercambio entre Gregorio Dalbón y Santiago Caputo en X

Caputo le contestó diciendo que todo eso es falso, obviamente, pero hay un párrafo interesante en la respuesta. El tuit empieza diciendo “estimado idiota”, porque el estilo de comunicación del Gobierno es siempre insultar, pero luego dijo: “Antes de hablar idioteces que no conoce, le sugiero que vaya pensando cómo explicar sus vínculos con el señor Toviggino, el señor Tapia y demás partícipes de la asociación ilícita que fue la AFA. Las malas lenguas dicen que usted andaba repartiendo plata por ahí”. Es un ataque de Santiago Caputo a Dalbón, que hoy es abogado de la AFA, de Tapia o de Toviggino.

Lo que importa en este mensaje de Caputo es que muchos más vínculos con la AFA que Dalbón tiene el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, cuyo padre festejó el cumpleaños en la casa de Toviggino; además, le puso abogados a Tapia y Toviggino, sobre todo a Ignacio Jakim, su alter ego. El mismo Juan Bautista Mahiques fue vicerrector de la Universidad de la AFA y delegado a nombre de la AFA de un organismo internacional de la FIFA, para lo cual lo debió eximir de una incompatibilidad el Consejo de la Magistratura en el año 2016. Es decir, casi podríamos pensar que Mahiques es un hombre de la AFA dentro del Gobierno, tanto que se sospecha que hizo un viaje para encontrarse con Carlos Rovira en Misiones en el avión de “Tovi”, como lo llaman Mahiques y Jakim a Toviggino.

Mientras están peleando Dalbón y Caputo por la cuestión de los rusos y sus operaciones en la Argentina, al asesor presidencial no se le escapa tirar un tiro por elevación contra Mahiques y, en realidad, contra Karina Milei, que es la que lo eligió para ocupara la Cartera de Justicia, desplazando a quien sería el candidato de Caputo, que era el exjuez Guillermo Montenegro, intendente de Mar del Plata en uso de licencia. El tema Rusia sirve para que Caputo levante el prestigio delante de Milei, que lo está mirando, para conservar ese lugar de poder en la interna del Gobierno.

La secretaria de la presidencia Karina Milei junto al ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques

Ahora aparece otro problema, donde también hay una interna relevante y una incoherencia por parte del oficialismo: los créditos hipotecarios del Banco Nación. Hay una lista importante de funcionarios que obtienen créditos bastante voluminosos por un porcentaje importante de las propiedades que piensan comprar con esos créditos. Existe toda una discusión sobre si eso es correcto o incorrecto, si es un delito o no. Daría la impresión de que no lo es, sino que solamente sacaron una ventaja. Un “vacunatorio VIP”. Todo esto lo tiene que resolver la Justicia. El juez Lijo y el fiscal Pollicita, ambos son los que investigan a Adorni por sus tribulaciones con las propiedades.

Luis Caputo, el ministro de Economía, hablando con Luis Majul en LN+, no sólo hizo una justificación de la toma de esos créditos por parte de funcionarios, sino que dijo que estaban casi prestando un servicio a la patria. Que él los alentaba a pedirlos porque no hay nada que reactive más la economía que el crédito hipotecario por todo lo que tiene que ver con la construcción. Claro, él está defendiendo a Pedro Inchauspe y a Federico Furiase -hoy secretario de Finanzas-, dos funcionarios de su equipo. Pero en el momento en que pidieron el crédito, ambos eran directores del Banco Central. También pidió un crédito Felipe Núñez, que es asesor del ministro, y eso lo debe tener inquieto.

Salió a la luz que Anabel Fernández Sagasti, senadora kirchnerista y una especie de bestia negra de todo lo que sea el antikirchnerismo en la Argentina, también tiene un crédito del Banco Nación. Pero ella dijo que lo tiene desde abril del 2018, bajo el gobierno de Macri y cuando Caputo era ministro de Finanzas. Una curiosidad también de la incoherencia y de la falta de profesionalismo en el manejo de la información y las acusaciones, y en el manejo de la polémica, que es algo a lo que está tan habituado un político profesional.

El ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente Javier Milei

Lo importante de todo esto es que, mientras Caputo dijo que haber pedido esos créditos es un mérito, Sandra Pettovello, la ministra de Capital Humano, echó por haber pedido uno de esos créditos a su jefe de gabinete, Leandro Massaccesi, un funcionario que venía casi manejando el Ministerio y prestándole un servicio muy eficiente a la titular. Ella entendió esto como una falla o como una irregularidad y lo echó, poniendo en offside a todo el resto del Gobierno. Porque, si cada ministro tiene que echar al funcionario que pidió un crédito, Caputo, por empezar, se queda sin tres funcionarios importantes, uno de ellos nada menos que el secretario de Finanzas.

¿Qué hay que hacer, defender a los funcionarios que tomaron el crédito, como Caputo, o echarlos como Pettovello? No hay quien lo decida porque hay un problema evidente de coordinación en el Gobierno. Adorni es el que tendría que coordinar, si no estuviera ya chocado.

No solo no hay vocero, sino que tampoco hay un ministro coordinador, y, lo que es más grave para La Libertad Avanza, sin Adorni queda sin el candidato a jefe de Gobierno en la Capital Federal, que es la gran pelea por la representación del electorado que va del centro a la derecha. Es la pelea que Milei viene dando contra los Macri desde que llegó.

¿Por qué no lo echan a Adorni? Hay un enorme esfuerzo y sacrificio de todo el Gobierno por sostenerlo, como haber convocado una reunión de gabinete casi exclusivamente para que se vea que en la mesa estaba Adorni. El motivo también es la interna: porque si Milei echa a un funcionario de Karina, también tiene que echar a uno de Santiago Caputo. Se instaló un sistema de equivalencias. No los pueden echar, además, porque tampoco conocen tanta gente como para reemplazarlos.

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, es investigado por presunto enriquecimiento ilícito

Es un gobierno que está en un equilibrio inestable interno por esta lucha permanente entre dos bandos. Entonces la interna termina rigiendo la selección de personal y la permanencia de determinados activos que se van volviendo tóxicos, como es el caso de Adorni. Lo siguen investigando. Lo investiga el implacable juez Lijo, que en otros casos no investiga a nadie. Acá sí lo hace y empiezan a aparecer más problemas para el jefe de Gabinete.

Hay una nota de Paz Rodríguez Niell en LA NACION que lo explica: “Adorni también hipotecó su departamento anterior: otras dos mujeres le prestaron US$100.000”. Él tenía un departamento en la calle Asamblea y después compró uno en la calle Miró con un préstamo de dos jubiladas que se lo vendieron y que le cubrieron US$200.000 de US$230.000 que valía el departamento. Ahora, el primer departamento también lo había hipotecado y, señala Rodríguez Niell, que es curioso porque figura que la hipoteca fue en el mismo momento en que los Adorni estaban comprando su casa en Exaltación de la Cruz.

La nota periodística de Paz Rodríguez Niell en LA NACION

Mil cosas uno se podría preguntar de por qué la hipoteca de este departamento. Y hay mil hipótesis obviamente sobre el origen del dinero. Pero hay una muy elemental: ¿si era patriótico pedir un crédito en el Banco Nación por qué Adorni no lo hizo, en vez de entrar en tantas hipotecas? Se ve que Adorni no le prestó atención a Caputo, que le sugirió a todos pedir un crédito. Prefirió endeudarse con dos jubiladas.

Aparecen jubiladas que le prestan plata para el primer departamento, jubiladas que le prestan plata para el segundo, jubiladas que le alquilan a Toviggino una mansión fastuosa en Villa Rosa. Empieza a haber una cantidad de jubilados prósperos que merecerían un estudio, en un momento en que todo el mundo dice que los jubilados han sido castigados.

Hay una curiosidad en todo esto: apenas lo nombraron a Mahíques ministro de Justicia, se aceleraron todas las causas judiciales. Mahiques pretende ser procurador general de la Nación, el jefe de todos los fiscales nacionales y federales del país, que tiene contacto con todas las fuerzas de seguridad provinciales y federales, y dictamina en todos los casos que llegan a la Corte, antes de que los jueces traten el caso. Si uno mira el mapa del Estado argentino, probablemente sea el funcionario más poderoso del país. Hoy es Eduardo Casal quien cumple esa función, aunque de forma interina porque el cargo está vacante y se necesitan dos tercios del Senado para cubrirlo.

La fachada del edificio del departamento que tiene Manuel Adorni en el barrio de Caballito

Mahiques mirá ahí, pero Lijo también, con el apoyo de un sector de la vida pública que lamentablemente tiene un poder extraordinario en la Justicia: personajes de los servicios de Inteligencia, sobre todo el tenebroso Antonio Stiuso.

Cuando nombraron a Mahiques ministro de Justicia, el otro sector ligado a Lijo se sintió desplazado y se comprometió a hacer sentir el costo. No solamente en la causa de Adorni, a quien están vapuleando como pocas veces hemos visto que se vapulea un funcionario público, sino también en la causa $LIBRA, que inquieta verdaderamente a Karina y a Javier Milei. Esa causa la tiene alguien muy ligado a Stiuso, de quien dicen que le ofreció el cargo de juez hace muchos años: Marcelo Martínez de Giorgi.

¿Es verdad que le llegó un mensaje cifrado al Gobierno de que Martínez de Giorgi podría llamarlo a indagatoria a Javier Milei por el tema $LIBRA o es una presión para conseguir la SIDE o la Procuración? La mujer de Martínez de Giorgi figura en unos pliegos que acaba de mandar el Gobierno al Senado como candidata a ser jueza federal en Hurlingham. Ana María Juan, de ella se trata, cumple un rol importantísimo en los juzgados federales de Comodoro Py: es la que maneja los sorteos de las causas. ¿Qué transparencia tienen? Es algo que se pregunta mucha gente, pero sobre todo se lo preguntan en la Corte y en el Consejo de la Magistratura. Allí quieren hacer una auditoría para ver la transparencia de esos sorteos que hacen que determinadas causas vayan a determinados jueces.

Sergio Massa en la marcha llevada a cabo en la Plaza de Mayo, por la condena de Cristina Kirchner

Un dato que no sabemos si el Gobierno contempla en todo este panorama es que, hace aproximadamente un mes, el juez Lijo, junto con Stiuso, comió en el restaurante Roldán, de José Luis Manzano y Daniel Vila, con Sergio Massa. ¿Massa forma parte de toda esta supuesta y aparente operación? ¿Qué relación hay entre el peronismo de la provincia de Buenos Aires y Lijo? Porque también hubo una reunión hace 10 días de Lijo con dos jueces federales más de la provincia de Buenos Aires, Rodríguez y Armella, y el gobernador Kicillof, principal candidato del peronismo a la Presidencia.

¿Se está jugando también la pelea del peronismo contra el Gobierno en estas causas judiciales? Una pregunta que tal vez alguien dentro del Gobierno se esté haciendo, pero no aparece en la superficie.

Todo esto nos pone frente a un problema muy importante de la Argentina. Podríamos pensar, si reflexionamos bien, que acaso sea el problema más importante y toca en el fondo a la economía también, porque tiene que ver con la confianza que ofrece el Estado en la Argentina: la calidad de los jueces. Por eso hay que celebrar que la Corte haya propuesto un reglamento que mejora muchísimo la transparencia de los concursos. Horacio Rosatti, que es presidente de la Corte y presidente del Consejo, ha sometido este reglamento a consideración del Consejo de la Magistratura para pasado mañana. Circula con enorme velocidad. Hay varios proyectos, 14, para mejorar la calidad de esos concursos de los que salen estos jueces. Y lo va a tratar el Consejo de la Magistratura como único tema del orden del día este jueves.

Manuel Adorni, Jorge Macri, Javier Milei y Martin Menem

Vamos viendo así, en los detalles, en las polémicas y en los casos sospechosos de corrupción, una especie de fisiología, de funcionamiento del Gobierno. Primero, una gran falta de profesionalismo. Nada que sorprenda, hubo un 30% del electorado que en las primarias del 2023 decidió caminar hacia lo desconocido y elegir a alguien que no era un profesional y carecía de un equipo, partido y diputados, senadores, gobernadores e intendentes. Tampoco tenía ningún tipo de arraigo en el mundo de los movimientos sociales ni anclaje sindical. Y no lo eligió a pesar de eso, lo eligió por eso. Es decir, parte de la sociedad argentina quería un gobierno no profesional. Bueno, en el Gobierno hay marcas de esa falta de profesionalismo.

El segundo rasgo de esta fisiología son las internas salvajes, de una agresividad desconocida. Para cualquiera que haya visto la vida política de los últimos 40 años, es muy raro ver un grupo humano tan agresivo en peleas facciosas. Tiene que ver también con la cultura de este grupo, sobre todo con la ausencia de un partido, que es una peculiaridad que empezó a insinuarse en el Pro y que se exagera muchísimo en La Libertad Avanza. No hay cuidado del conjunto, porque ni se conocen entre ellos. Hay un vértice, Milei, para el que todos trabajan y al que todos adulan, y debajo hay desconocimiento de unos con otros y, en consecuencia, falta de cuidado. Pareciera que no hay nadie que cuide a La Libertad Avanza como grupo. Daría la impresión de que tuvieran una consigna: “No odiamos lo suficiente al periodismo, tampoco nos odiamos lo suficiente entre nosotros”.

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