A lo largo de nuestra historia reciente, los seres humanos erigieron grandes ciudades que terminaron en muchos casos bajo ruinas. Lejos de los puntos neurálgicos o de centros de comercio famosos, también existieron asentamientos que llamaron la atención por su importancia en la sociedad a la que representaban. Ese fue el caso de Maghás, capital del poderoso reino de Alania, en la actual República de Chechenia, que quedó en el olvido durante siglos hasta esta fecha.
En una reciente expedición arqueológica, expertos de la Academia Rusa de Ciencias hallaron los vestigios de esta ciudad. Todo empezó cuando obreros petroleros iniciaron las excavaciones para construir el nuevo gasoducto Novogrozny-Serzhen-Yurt, y se toparon con restos óseos y metálicos enterrados. Según expresaron, se trataría del mayor hito de esa región del Cáucaso Norte en años.

La agencia rusa de noticias TASS fue la encargada de informar acerca de este hecho y detalló que se tratan de 350 hectáreas en las que hay estructuras funerarias y monedas. Las características del yacimiento coinciden con los datos antiguos sobre Maghás, una fortificación ubicada en un punto estratégico para la vida económica y comercial de esa zona del Cáucaso.
Los alanos fueron un pueblo nómada de origen iraní que se estableció por la estepa euroasiática entre el primer milenio a.C. y la Edad Media. Eran famosos por su manejo en caballería y por las redes comerciales que habían establecido.

En el siglo VI d.C. erigieron la capital de su reino y se transformó en un centro de poder del reino alano. Sin embargo, Batu Kan, nieto de Genghis Kan, destruyó la ciudad fortificada a inicios del año 1239.


