“Soy el ganador de Gran Hermano 2″, dijo Roberto Parra en su primera prueba de cámara para ser parte del reality de Telefe allá por 2001. Lo que él mismo predijo terminó por suceder: tras 119 días en la casa, se impuso en la gran final por sobre Silvina Luna. Cuando salió, pensó que su vida mejoraría, pero ocurrió todo lo contrario: lo agarró la devaluación y el canal rescindió su contrato. Ahora, casi 25 años después y con 55 años, reapareció públicamente. Habló de su experiencia en el juego, recordó cómo fue su vínculo con la modelo fallecida en 2023 y reflexionó sobre su lucha contra la depresión.
Parra compartió toda su estadía en la casa de Gran Hermano con Silvina Luna. Forjaron una estrecha relación, pero no la continuaron cuando terminó el programa. “Yo no seguí en el medio y ella sí”, dijo durante su paso por A la tarde (América TV) este jueves. Contó que se reencontraron en un casamiento y en 2008, tras el fallecimiento de los padres de ella, Roxana y Sergio, buscó contactarla, puesto que ellos entablaron un fuerte vínculo con su madre durante aquellas galas de eliminación.

En este sentido, reveló que cuando terminó el programa, le ofreció a Luna ayudarla económicamente. Si bien ella no aceptó el dinero, sí accedió a vivir por un tiempo en un departamento que era de su propiedad. “Después me costó mucho verla porque a mí me rescindieron el contrato de Telefe, al igual que al 80 por ciento de los chicos. No seguí y ella empezó a tener su carrera y se relacionaba más con Gustavo [Conti] y Ximena [Capristo]“, sostuvo, pero comentó que tenían un grupo de WhatsApp.
Parra fue convocado para Perfecta: La voz de Silvina Luna, un documental sobre la modelo que llegará a Netflix en 2027: “Al principio lo consulté con mi abogado porque no quería tener ningún problema. No pedí nada a cambio ni me interesó”. En cuanto a la polémica que se generó en torno a la producción, sostuvo que no le parecía mal la realización porque habló con Ezequiel Luna, quien está detrás del proyecto, y él le dijo que fue un pedido que le hizo su hermana en vida.

Así fue el paso de Roberto Parra por Gran Hermano
Durante la entrevista, Santiago Sposato le preguntó al invitado si era verdad que mientras estaba en la casa consumía medicación para tratar la depresión. El exparticipante contó que a mediados de 1995 le diagnosticaron depresión, pero que no estaba medicado en ese momento. A partir de esto, explicó qué fue lo que consumió durante su estadía. “Tuve un problema dentro de la casa. Tengo colon irritable. Como iba mucho al baño y estaba demasiado flaco, mi madrina, que es médica, habló con la producción. Lo que hicieron fue darme una dieta y una medicación para lo que estaba pasando. No tomé jamás una pastilla antidepresiva adentro de la casa, nunca”, aseguró.
Más adelante en la charla, Luis Ventura le preguntó si la depresión lo llevó a pensar en tomar medidas extremas con respecto a su vida. “Se me cruzó por la cabeza, pero nunca lo intenté. El que no lo vive no lo sabe, pero la depresión es como pegar un portazo con una cortina”, reflexionó y en la misma línea siguió: “Dicen que Dios le da las batallas a los mejores guerreros, pero yo no quiero tener más luchas. Es duro. Gracias a Dios jamás probé ningún tipo de drogas. Fumaba un paquete de cigarrillos desde hacía 15 años, pero bueno, la vida hizo que me tocara esto”.
La vida después de Gran Hermano
“Dicen que hablar de miseria trae miseria, pero no tuve suerte”, expresó Parra. El premio para el ganador de Gran Hermano en 2001 eran 200.000 dólares, pero se cobraba en pesos. “Para mí fue duro. Salía de estar 119 días aislado y me dicen lo de las Torres Gemelas, que Racing estaba por salir campeón y yo soy de Independiente, me dicen lo del corralito… yo no entendía nada. Y adentro de la casa no me pasó nada. Dos veces vi la puerta, pero me la aguanté”, reflexionó.

Salió de la casa el 1 de diciembre de 2001 y estaba estipulado que cobrara el dinero en febrero. Pasó el verano en Mar del Plata y su abogado llevó adelante la operación. Lo llamó para decirle que estaba todo listo para cobrar 80 mil dólares, pero él decidió hacerlo cuando regresara a la ciudad. Sin embargo, en el medio lo agarró la devaluación y terminó por cobrar solo 49.500 dólares. “Perdí 150.000 dólares”, se lamentó. Asimismo, su alejamiento de los medios no fue por decisión personal. Al salir de la casa tenía pensado estudiar actuación y seguir en la televisión, pero Telefe rescindió su contrato.
En cuanto a su presente, dijo que se sentía bien y que seguía bajo tratamiento psiquiátrico: “Tengo 55 años y la misma fuerza que antes, pero la depresión te saca muchos años de vida. Ahora estoy excedido de peso. Estoy en 110 kilos, tengo que bajar 20 más. Hay gente que se piensa que va a ver al Roberto de 30 años con siete kilos menos. Los años pasan para todos; todavía tengo pelo. Pero es lo que menos me importa”.
En esta misma línea, reveló que afronta un difícil momento personal por la enfermedad de su perra, a la que considera su hija, puesto que lleva 15 años a su lado: “Podés estar en el mejor lugar y tener todo el dinero del mundo, pero hay cosas que en la vida no se pueden comparar. Y la salud es lo principal”. No obstante, más allá de todo, afirmó sentirse “entero y con ganas” para seguir.


