Durante los primeros años de la saga de Harry Potter, el nombre de Lord Voldemort generaba gran expectativa entre los fanáticos que habían leído los libros de J. K. Rowling. En La piedra filosofal (2001), La cámara secreta (2002) y El prisionero de Azkaban (2004), el villano permanecía envuelto en misterio y alimentaba la expectativa de millones de seguidores de la saga fantástica que aguardaban el momento de verlo en su forma completa.
Ese instante finalmente llegó con Harry Potter y el Cáliz del Fuego (2005), cuando el Señor Tenebroso tomó forma humana y dejó una marca indeleble en la historia del cine fantástico. Detrás de esa interpretación estuvo Ralph Fiennes, quien logró construir un villano elegante y completamente frío de sentimientos, a la altura de las expectativas.
Sin embargo, lo que pocos saben es que su participación en la saga estuvo a punto de no concretarse. Es que, al ver las primeras películas del mundo mágico, el intérprete —quien ya era reconocido por haber formado parte de La lista de Schindler y El paciente inglés, ambos films nominados a los Oscar— no encontraba un desafío atractivo en la trama. La decisión final llegó recién cuando Fiennes vio los diseños conceptuales del personaje. Esa visión terminó de convencerlo de que podía aportar algo único al rol de villano.

A más de dos décadas de aquel debut, y con el anuncio de la nueva serie de Harry Potter que prepara HBO con estreno previsto para finales de 2026, el nombre del actor volvió a instalarse entre los fanáticos. Muchos imaginaban su regreso como Voldemort, pero fue él mismo quien se encargó de descartar esa posibilidad.
En una entrevista en el programa The Claudia Winkleman Show, el intérprete recordó que, tras finalizar la saga cinematográfica, le consultaron si le gustaría volver al personaje. “Sí, me encantaría”, respondió en ese entonces. Sin embargo, con el paso del tiempo, ese escenario nunca se concretó. “Luego no pasó nada”, explicó y reconoció que hoy considera que esa etapa ya quedó atrás.

Mientras crecen las especulaciones sobre quién tomará el legado del icónico villano en la nueva adaptación, Fiennes incluso se permitió opinar sobre posibles reemplazos. “Tilda Swinton fue mencionada en algún lugar como una de las candidatas, y creo que sería increíble”, afirmó.
De tener un papel secundario en Cumbres Borrascosas a convertirse en un consagrado actor y director de cine
Ralph Nathaniel Twisleton-Wykeham-Fiennes nació el 22 de diciembre de 1962 en Ipswich, Inglaterra. Su madre, Jennifer Lash, se destacó como escritora, mientras que su padre, Mark Fiennes, combinó su pasión por la fotografía con el trabajo rural que le daba de comer a sus seis hijos.
En sus primeros años de escuela, Fiennes mostró un fuerte interés por la pintura, pero con el tiempo decidió volcarse a la actuación. Su debut cinematográfico llegó en 1992 con Cumbres Borrascosas, una adaptación de la clásica novela de Emily Brontë. Si bien la película no logró conquistar a la crítica, su interpretación fue suficiente para captar la atención de uno de los directores de cine más famosos del mundo.

En 1993, Steven Spielberg lo convocó para interpretar a Amon Göth en La lista de Schindler, un papel que lo catapultó a la escena internacional y le valió su primera nominación al Oscar. A partir de allí, su carrera tomó impulso con proyectos de gran envergadura, como El paciente inglés (1996), que le otorgó una nueva candidatura a los premios de la Academia.
A lo largo de su trayectoria, el actor evitó quedar encasillado en un solo tipo de personaje. Aunque muchas de sus primeras nominaciones estuvieron ligadas a relatos de época o de guerra, buscó constantemente nuevos desafíos. Un ejemplo de esa versatilidad fue su perturbadora interpretación en El dragón rojo (2002), donde dio vida a Francis Dolarhyde.
Para ese papel se sometió a una exigente transformación física, en la que aumentó varios kilos de masa muscular y pasó largas horas en la sala de maquillaje para lograr la compleja apariencia del personaje.
Con el paso del tiempo, su inquietud artística lo llevó a explorar nuevos roles detrás de cámara. En 2011 debutó como director con Coriolano, una adaptación contemporánea de la obra de William Shakespeare, en la que también asumió el papel protagónico. La película, filmada en locaciones de Serbia y Montenegro, contó con un elenco de figuras como Gerard Butler, Jessica Chastain, Vanessa Redgrave y Brian Cox.
El sueño que aún le queda por cumplir
Esa experiencia marcó el inicio de una nueva etapa en su carrera, que continuó con títulos como The Invisible Woman (2013) y The White Crow (2018). Pero su ambición artística no se detuvo en el cine. En distintas entrevistas, manifestó su deseo de dirigir teatro, un espacio en el que asegura sentirse mucho más cómodo.

En diálogo con The Talks habló sobre este tema: “¡Sí, me encantaría dirigir en teatro! Me encanta estar en la sala de ensayos… Donde me siento más feliz es con el director y el grupo de actores adecuados, en una sala de ensayos sin público, simplemente probando cosas. Creo que la incertidumbre que implica hacer películas puede resultar bastante estresante”.
Sin embargo, en el último tiempo el público quedó maravillado con su protagonismo en Cónclave que le valió su tercera nominación al Oscar como Mejor Actor al darle vida al cardenal Thomas Lawrence, el deán encargado de organizar la elección del nuevo papa.
Y lo mismo sucedió hace muy poco, con su último papel en 28 años después, la esperada secuela de la icónica saga postapocalíptica. En esta nueva entrega, el intérprete se pone en la piel del doctor Kelson, un personaje atravesado por el desgaste emocional y físico que deja un mundo devastado.
Uno de los aspectos más llamativos de esta nueva etapa es el vínculo que establece con Samson, el denominado “merodeador infectado Alpha”. Esta relación, inesperada dentro del universo narrativo de la saga, introduce una tensión inédita que dejó a todos los espectadores que la vieron sin palabras. Actualmente, la película se encuentra disponible en HBO.


