El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) recibió el aviso de la Fundación Miguel Lillo de la provincia de Tucumán sobre la aparición de un caracol gigante africano, más conocido técnicamente como Lissachatina fulica,
Según los reportes informados por el sitio Argentina.gob.ar, el molusco apareció en un domicilio del barrio Ciudadela de la zona sur de la ciudad de San Miguel, capital de la provincia de Tucumán.

Para más detalles, Senasa, en sus redes sociales, explicó sobre este tipo de caracol: “Es considerado como uno de los caracoles terrestres más perjudiciales en el mundo. Presenta un gran potencial de dispersión, una elevada tasa reproductiva y ausencia de enemigos naturales que lo controlen”.
“En caso de ser necesario, tomar los caracoles con guantes impermeables, colocarlos en una bolsa, aplastarlos y enterrarlos. Los guantes también deben ser enterrados o quemados”, aconsejó el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria.
Esta especie se distingue por tener en su fisonomía un borde filoso del lado izquierdo que puede provocar severos daños en la salud de quien lo toque. Además, el caracol es intermediario de parásitos que causan enfermedades intestinales graves; por ende, es apuntado como un peligro para la población.
Este molusco terrestre puede llegar a medir hasta 20 centímetros de largo y diez de ancho, por lo que su presencia se hace visible. Su color es castaño o marrón, con bandas longitudinales claras y oscuras; a su vez, el caparazón es filoso y perceptible al tacto.
Las recomendaciones de Senasa
- No tocar los caracoles.
- Evitar el contacto con la baba del caracol Lissachatina fulica, especialmente con ojos, nariz y boca.
- Lavar con abundante agua potable las verduras que se consumen.
- En caso de tocar un caracol, lavarse inmediatamente las manos con abundante agua y jabón desinfectante.
- También hacerlo luego de tocar superficies que puedan haber estado en contacto con la baba del caracol.
- No comer caracoles.
- No utilizarlos como carnada, mascota o adorno.
- No utilizar venenos, ya que pueden afectar a personas, mascotas o fauna nativa.
- Eliminar del jardín restos de madera, materiales de construcción u otros elementos que puedan servir como refugio.
- En caso de ser necesario, utilizar guantes descartables para recolectarlos, eliminarlos mediante aplastamiento o sal común (cubriéndolos completamente) y luego enterrarlos.
- No permitir que niños participen en estas tareas.
- No trasladar caracoles a otras zonas.
- Tener precaución al mover plantas u objetos donde puedan alojarse caracoles o sus huevos.


