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Cierra Ediciones de la Flor: escribe su último capítulo un sello emblemático para la historia del libro argentino

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En el 50° aniversario de la Feria del Libro porteña, una de las editoriales independientes por antonomasia del país, Ediciones de la Flor, escribe su último capítulo en la historia del libro en la Argentina. En el stand 1509 del Pabellón Amarillo ya se rematan títulos del catálogo del sello creado en 1966 por Daniel Divinsky y Ana María Kuki Miller, en cuyo lanzamiento intervino también el recordado “abogado de escritores” Oscar Finkelberg (quien ayudó a que fueran liberados tras más de cien días de arresto durante la dictadura militar). La pareja se divorció en 2009 y Divinsky se retiró del sello en 2015; a partir de ese año, Miller ocupó la dirección editorial.

El año pasado, cuando los sobrinos herederos de Quino anunciaron que toda la obra del historietista pasaría al sello Sudamericana de la multinacional Penguin Random House, De la Flor fue “herida de muerte”, según describió hoy un editor. Mafalda era uno de sus principales “long sellers”.

En el stand de De la Flor en La Rural se puede leer la despedida de la editorial, “50 Ferias y una sola Flor”, en la que se hace un repaso por la historia del sello: “En 1975 participamos de la primera Feria Internacional Del Libro de Buenos Aires y, aun estando presos o en el exilio sus editores, estuvimos en todas las que hubo desde entonces, festejando la posibilidad de encontrarnos con nuestros lectores, escuchar sus comentarios, responder sus preguntas, y sonreír con cada uno que llegaba, libro o papelito en mano, a llevarse la firma de sus autores favoritos”.

En De la Flor se publicaron en español la primera novela de Umberto Eco, El nombre de la rosa (en coedición con Lumen, de España), cuentos y novelas de Roberto Fontanarrosa y Griselda Gambaro, novelas de John Berger y clásicos de no ficción de Rodolfo Walsh. Hoy, esas obras se encuentran en los catálogos de Random House y Planeta.

Nuestros autores más importantes han sido nuestra familia, pero sus herederos eligieron otros rumbos –se lee en el stand 1509–. Editar libros en Argentina siempre fue una carrera con vallas y hasta aquí hemos llegado a los saltos. Hoy la tecnología y el estado de la economía exigen nuevos y muy diferentes desafíos, que resultan determinantes para una editorial que ha mantenido su independencia como bandera. Es nuestra última feria, y nuestro último año de actividad. Nos despedimos, sabiendo que nuestro legado vive en las nuevas editoriales fundadas por jóvenes que crecieron con nuestros libros, y que esos libros que editamos con convicción y amor todos estos años, seguirán en las bibliotecas y la memoria de nuestros lectores. Gracias a ustedes por ser parte de estos 60 años de nuestra historia”.

En diálogo con LA NACION, Miler confirmó la noticia. “La editorial no se vende, como nunca quisimos hacerlo –dice–. Simplemente la cierro porque considero un ciclo cumplido para la editorial y para mí, al margen de todos los demás factores que modifican la actividad de nuestro sector”.

Hoy, a las 19, en Zona Futuro, Miller participará de la Maratón de la Lectura de textos prohibidos por la dictadura (De la Flor tuvo varios, entre ellos, Ganarse la muerte, de Gambaro). Confirmaron su presencia en la maratón –al cuidado de la periodista Alejandra Rodríguez Ballester– las hermanas Marull, Iván Moschner, Mauricio Kartun, Virginia Innocenti, Rubén Szuchmacher, Ingrid Pelicori, Raquel Robles, Félix Bruzzone, Julia Coria, Luis Gusmán, Miguel Gaya, Mónica Sporra, María Wernicke, Paula Pérez Alonso, Patricia Kolesnicov y Osqui Gusmán. Musicalizará en vivo Marcelo Katz.

Hoy, más que nunca, tenemos que defender la cultura que supimos reconstruir y su diversidad, valorar la libertad creativa y expresiva frente al autoritarismo, que siempre está tentado de negar, expulsar y destruir las palabras críticas que le hacen frente -dice Rodríguez Ballester-. La selección de textos se orientó a la literatura argentina, aunque por supuesto hubo libros políticos, religiosos, clásicos de izquierda, literatura peronista y textos de autores extranjeros igualmente prohibidos. Tomamos como fuente la Biblioteca de libros prohibidos de la Comisión de la Memoria de Córdoba y Un golpe a los libros de Judith Gociol y Hernán Invernizzi”.

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