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Impresionante desfile de tiaras. Todas las fotos del banquete por el cumpleaños número 80 del rey de Suecia

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La familia real de Suecia vivió una de sus semanas más emocionantes: el rey Carlos Gustavo cumplió 80 años y las celebraciones con toda la pompa convocaron a miembros de diversas monarquías, que llegaron a Estocolmo para acompañar al homenajeado en los festejos (el soberano lleva más de 52 años en el trono, al que accedió como el monarca más joven de Europa y, aunque encandiló a sus súbditos con sus ideas liberales, su juventud, más parecida a la de un donjuán que a la de un rey, fue objeto de polémica y debate).

Los anfitriones, listos para recibir a sus invitados. La reina Silvia vistió un traje rojo de Georg et Arend y brilló con la tiara Braganza (elaborada con diamantes, data del siglo XIX, pesa tres kilos y es una de las más preciadas del cofre real sueco), que combinó con cadena y pendientes de diamantes y el broche rosa Braganza. También lució la banda azul claro de la Orden de los Serafines y, en su hombro izquierdo, un broche con retrato en miniatura
del rey, enmarcado en diamantes y suspendido por un lazo con los colores de la Orden de los Serafines. Su marido, el rey Carlos Gustavo, de uniforme militar y con sus condecoraciones: la Orden de los Serafines, la más alta de Suecia, la Orden de la Estrella Polar y la Orden de la EspadaDurante el banquete, la princesa Victoria le dedicó unas palabras a su padre. Para la ocasión, la heredera eligió un diseño azul asimétrico de Christer Lindarw, con drapeado en la cintura y capa que parte del hombro y le aporta cierto aire teatral, decorado con finos bordados brillantes. Y la tiara Connaught de diamantes, con pendientes y pulsera haciendo juego

Así, la jornada del jueves 30 estuvo signada por una sucesión de actos, almuerzos y revistas militares, y terminó con un banquete de Estado organizado en el Palacio Real, en el que desfilaron las tiaras más espectaculares del mundo. Fue una noche de una puesta en escena impecable, en la que tradición y simbolismo convirtieron a Suecia en la vidriera de Europa.

Espectacular con un vestido borravino en degradé, de manga larga, corte a la cintura y falda plisada, de la diseñadora Lilli Jahilo, la princesa Sofía fue de las más miradas de la noche. Complementó su estilismo con un clutch Gucci y Palmette, su tiara favorita, una joya de diamantes y amatistas que lució con broche, pendientes y pulsera a juego. A su lado, su marido, el príncipe Carlos Felipe

MISA, ALMUERZO Y DESFILE MILITAR

El gran día empezó a primera hora con una misa Te Deum en la capilla del Palacio Real, escenario de las grandes celebraciones religiosas de los Bernadotte, en la que el Rey estuvo rodeado de toda su familia, y donde la emoción y la complicidad fueron las notas predominantes. Especialmente en la reina Silvia, ya que, en junio de este año, la pareja celebra sus bodas de oro.

Vista del Salón de Estado del Palacio Real de Estocolmo

Después, hubo un pequeño receso antes del almuerzo, programado para las 14 en el Salón Dorado del Ayuntamiento de Estocolmo, al que la familia real acudió “con gran solemnidad, de una manera muy elegante y espectacular, pero no en carruaje de caballos”, según el primer mariscal de la Corte, Göran Lithell. El Rey, amante de los autos clásicos, llegó en un Volvo PV de 1946, que recibió de regalo para su cumpleaños número 50.

Los reyes Matilde y Felipe de Bélgica estuvieron entre los invitados. Ella, impecable con uno de sus diseños más aplaudidos: un vestido naranja de corte imperial, confeccionado en tul bordado con estampa floral, de Armani, coronado con la tiara de laurel con diamantes, fabricada por Hennel & Sons en 1912La reina emérita Sofía de España se decantó por un vestido largo turquesa de Alejandro Miguel, con escote redondo, pedrería y canutillos en puños y cadera. El toque final lo dio la tiara Mellerio, creada por la casa francesa Mellerio dits Meller en 1867

Por la tarde, fue el momento del recital de coros al aire libre y del homenaje de las Fuerzas Armadas que, vestidas de gala, rindieron tributo al Rey: desfiles a caballo, salvas de honor y desfile aéreo de los aviones del Ejército fueron algunas de las actividades que emocionaron al cumpleañero. “Todos los que están aquí son Estocolmo, pero juntos, somos Suecia”, dijo Carlos Gustavo en su discurso, que generó los aplausos de la multitud. Y, como el frío se hacía sentir en la capital del país, los organizadores repartieron mantas entre los royals poco acostumbrados a las bajas temperaturas del norte de Europa. Entre ellos, Rama X de Tailandia y su mujer Suthida, que fueron los primeros en abrigarse. A diferencia de sus invitados, la familia real sueca siguió estos eventos desde el balcón de palacio, engalanado para la ocasión y “copado” por los nueve nietos del Rey, que conquistaron a todos con su simpatía, mientras la princesa Estelle y su abuela, la reina Silvia, ejercían de anfitrionas, ubicándose en el centro de la escena.

El menú estuvo compuesto de tres platos basados en delicias típicas de la regiónSonia de Noruega fue una de las royals que recicló una de las mejores piezas de su armario: un vestido de tafetán en verde lima con bordados a mano. Aunque lo más llamativo de su estilismo fue el conjunto de tiara, pendientes, collar y broche de esmeraldas y diamantes del joyero real que se cree puede haber sido el regalo de bodas que el emperador Napoleón le obsequió a su nuera, la princesa Augusta de Baviera, en 1806

Párrafo aparte para Estelle –hija de la princesa Victoria y del príncipe Daniel–, que con sólo 14 años se mostró como una experta en relaciones públicas con su cercanía y estilo adolescente, y en todo momento estuvo pendiente de su hermano, el príncipe Oscar, y de sus primos, especialmente de Inés, su ahijada (hija del príncipe Carlos Felipe y Sofía), la menor de la familia y la otra gran protagonista del día.

La reina Silvia sentada en la mesa principal

BANQUETE DE GALA Y PROTOCOLO

Se trató de una auténtica cumbre real, en la que la familia real sueca recibió, entre otros invitados, a los reyes Felipe y Matilde de Bélgica, los Grandes Duques de Luxemburgo Guillermo y Stéphanie, los reyes Federico y Mary de Dinamarca junto a la reina emérita Margarita, la reina emérita Sofía de España, la princesa Beatriz de Países Bajos, los reyes Harald y Sonia de Noruega junto al príncipe Haakon, y el rey Rama X de Tailandia con su mujer, Suthida, que no quisieron perderse tan esperado aniversario. Como manda el protocolo, los primeros en llegar al palacio fueron los reyes anfitriones, que luego dieron paso a la princesa Victoria junto a su marido, el príncipe Daniel, y sus hijos, la princesa Estelle y el príncipe Oscar (ellas, primera y segunda en la línea de sucesión), un gesto que marca la continuidad y el peso de las relaciones familiares dentro de la monarquía sueca. Después arribaron los príncipes Carlos Gustavo y Sofía (muy cuestionada por aparecer en los archivos de Jeffrey Epstein), con sus cuatro hijos, Alexandre, Gabriel, Julian y la pequeña Inés, y la princesa Magdalena con su marido, Christopher O’Neill, y sus tres hijos: Leonore, Nicolas y Adrienne.

La princesa heredera Victoria posa con su marido, el príncipe Daniel, y su hija, la princesa Estelle

HISTORIA Y TRADICIÓN

El esperado banquete, que tuvo lugar en el Salón de Estado del Palacio Real, pasará a la historia por el brillo de las tiaras –la reina Silvia lució la tiara Braganza, una de las más valiosas del mundo– y por la cuidada escenografía institucional. En el centro del grandioso salón se ubicó la mesa de honor, donde junto a los reyes de Suecia se sentaron las reinas Sonia de Noruega y Mary de Dinamarca, a la derecha y a la izquierda del jefe de Estado respectivamente, y los reyes Harald de Noruega y Felipe de Bélgica, a la izquierda y a la derecha de la reina Silvia. En la decoración, elegida hasta el más mínimo detalle, destacaba la cristalería, de vidrio de Kosta y con un diseño de Sigurd Persson, que fue un regalo de bodas que el Gobierno y el Parlamento suecos les hicieron a los reyes Carlos Gustavo y Silvia en 1976. La vajilla también tenía una historia: mientras que el plato de entrada es una creación de Röstrand de 1910 para el rey Gustavo V y la reina Victoria –bisabuelos del actual monarca–, el utilizado para servir el principal pertenece a una loza fabricada en Berlín en 1850 para la madre de la reina Victoria, y el plato de postre fue diseñado a gusto del príncipe heredero Carlos XV, primer monarca de la dinastía Bernadotte nacido en Suecia. En tanto, la cubertería, forjada en bronce, fue adquirida por Carlos XIV Juan en París, a principios del siglo XIX.

Los reyes Federico X y Mary de Dinamarca, sonrientes y de la mano. Para la gala, ella estrenó un vestido de inspiración oriental de Soeren Le Schmidt, confeccionado en un tejido rosa con reflejos malva, y lo acompañó con clutch Bottega Veneta y las alhajas más especiales: la pulsera reconvertida en gargantilla que también puede usarse como tiara

Durante la comida, los invitados pudieron disfrutar de delicias típicas de la región, en un exquisito menú de tres platos. El primero, langosta cocinada con eneldo, alcaucil y vinagreta; el segundo, lomo de ternera con ajo silvestre y salvia, terrina de ternera estofada, croqueta de papa y almendras con queso curado y cielo de Madeira y el tercero, ruibarbo cocido con mousse de limón y sauco, almendras tostadas y sorbete de ruibarbo.

El príncipe Haakon de Noruega llegó a Estocolmo con sus padres en su propio barco

Carlos Gustavo tuvo su noche inolvidable en la que, más allá del aniversario del monarca, situó a Estocolmo en el epicentro de la elegancia y la diplomacia.

De izquierda a derecha, sentados: la princesa Beatriz de Holanda, la reina Sofía de España, la reina Margarita II de Dinamarca, la reina Mary y el rey Federico X de Dinamarca, la reina Silvia y el rey Carlos XVI Gustavo de Suecia, la reina Sonia y el rey Harald V de Noruega, la reina Matilde y el rey Felipe de Bélgica, la reina Suthida y el rey Rama X de Tailandia. De izquierda a derecha, parados: el duque Francisco de Baviera, el primer caballero Björn Skúlason de Islandia, la presidenta Halla Tómasdóttir de Islandia, el presidente Alexander Stubb de Finlandia y la primera dama Suzanne Innes-Stubb, Tord Gösta Magnuson y la princesa Cristina de Suecia, el príncipe heredero Haakon Magnus, la princesa Victoria de Suecia, la princesa Estelle de Suecia, Daniel de Suecia, la princesa Benedicta de Dinamarca, Guillermo V y Stephanie de Luxemburgo, El gran duque Enrique de Luxemburgo, la princesa Margarita y el príncipe Radu de Rumania, la princesa Katherine Batis y el príncipe Alejandro de Yugoslavia. De izquierda a derecha, detrás: Thomas Greinwald, marido del duque Francisco de Baviera, príncipe Hubertus de Sajonia-Coburgo y Gotha y la princesa Kelly de Sajonia-Coburgo-Gotha, Josef Wenzel y Sophie de Liechtenstein, Chris O’Neill y Magdalena de Suecia, Carlos Felipe y la princesa Sofía de Suecia, el príncipe Leopoldo de Baviera, la princesa Ursula von Bayern, el príncipe Felipe Karadjordjevic y la princesa Danica de Serbia

La tapa de revista ¡Hola! de esta semana

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