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A 50 años del golpe, la biblioteca de la buena memoria que no puede faltar en casa y en la escuela

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A 50 años del golpe de Estado, que marcó el inicio de la última dictadura militar en la Argentina, autores, ilustradores y editores de literatura infantil y juvenil vuelven a apostar por historias de ficción y de no ficción sobre temas clave como la memoria, la búsqueda de la identidad y la defensa de la democracia. Escritos por grandes plumas de un amplio arco generacional (María Teresa Andruetto, Márgara Averbach, Paula Bombara, Mario Méndez y Sandra Siemmens, entre muchos otros referentes del género) son libros que abordan la historia reciente en tramas que atraen e interpelan a los pequeños y medianos lectores.

Historias de ficción y no ficción para pequeños lectores sobre la historia reciente

Así, novedades y reediciones conviven en las bibliotecas y librerías con los clásicos prohibidos por la dictadura como La planta de Bartolo y La torre de cubos, de Laura Devetach; Irulana y el ogronte, de Graciela Montes, y Un elefante ocupa mucho espacio, de Elsa Bornemann.

Entre los lanzamientos especiales para este 24 de marzo que marcan el pulso de la memoria se destacan La última dictadura, de Marina Franco y Pablo Lobato (Pequeño Editor), un título de no ficción excepcional que refleja el proceso histórico con una claridad visual inédita; Dictador, de Antonio Jorge Gonçalves (Iamiqué), que indaga en la construcción del poder autoritario durante la dictadura de Portugal a partir de la mirada de un niño; y ¿Cómo se hace justicia?, de Montes y Bombara (Siglo XXI), una guía esencial para entender la reparación jurídica en democracia dirigida a “chicos que quieren sabe de qué se trata”. Otro imprescindible de la serie Entender y participar, del sello para chicos de Siglo XXI, es ¿Qué es esto de la democracia?, con textos de Montes e ilustraciones de Penélope Chauvié. Trae también códigos QR que conducen a sitios oficiales para leer la Constitución nacional y las provinciales y a las webs de instituciones como el Ministerio de Justicia y del Consejo de la Magistratura, entre otras.

Páginas del libro

En La última dictadura, la historiadora Marina Franco relata el proceso completo del golpe de Estado como proceso histórico que desemboca e influye en el presente. El recorrido, entre 1976 y 1983, se puede seguir de manera lineal o por temas como la represión, el Mundial 78, la guerra de Malvinas y las violaciones a los derechos humanos. El texto está apoyado en datos, archivos y testimonios. Las ilustraciones de Pablo Lobato logran atraer la atención de lectores de todas las edades y son clave para abordar los aspectos más complejos.

“Es el primer libro pensado específicamente para explicar la dictadura a chicos y chicas, en un formato actual, de libro ilustrado. Era necesario contar con un objeto cultural que abra la conversación dentro de las familias, en la escuela y sostenga la memoria histórica. Tiene la mirada rigurosa y profunda de Marina Franco, historiadora de referencia en el tema, y las ilustraciones de Pablo Lobato, de gran potencia estética y emotiva”, explica la editora Raquel Franco, de Pequeño Editor.

Literatura infantil: cómo contar la dictadura a los chicos a través de la ficción

De la dictadura en la Argentina a los dictadores de Portugal, en un libro recomendado para lectores a partir de los diez años. De la colección Misión Democracia, un proyecto de Iamiqué para todas las edades que invita a reflexionar sobre memoria, derechos y los valores de la democracia, Dictador tiene como subtítulo la pregunta “¿Cómo se vive en dictadura?”. El autor, el portugués Antonio Jorge Gonçalves, narra una historia que resuena autobiográfica protagonizada por Antonio, un nene que nació en Portugal durante la dictadura. Con formato de novela gráfica, ilustraciones potentes y un lenguaje directo, está narrado desde la mirada de un niño.

Iamiqué también editó Fantasmas, bananas y avestruces ¿Cómo se hacen las leyes?, de la portuguesa Catarina Sobral, que refleja a partir de textos breves e ilustraciones la importancia de la ley en la vida democrática. Ideal para más chicos, desde los cinco años. De la misma colección figura Llévame con tu líder. ¿Cómo se hace la democracia?, de Afonso Cruz y Mariana Rio: un diálogo interesante y divertido entre un extraterrestre y un nene. Y Legisladores del futuro: ¡Hola! ¿Qué hay que saber para legislar?, de Isabel Minhós Martins y Carolina Celas. Sugeridos ambos para lectores a partir de los siete años, son ideales para llevar a la escuela y compartir en clase.

Cómo contar la dictadura a los chicos a través de la ficción

Un título fundamental que no debería faltar en ninguna biblioteca es Abuelas con identidad, de Carla Baredes e Ileana Lotersztain (las editoras fundadoras de Iamiqué) con ilustraciones de Eleonora Arroyo, que recorre la historia desde 1976 hasta la actualidad. Forma un combo perfecto con otros libros sobre Abuelas de Plaza de Mayo como Historias de Abuelas (Amauta) e Identidades encontradas (Norma), ambos con la participación de Paula Bombara, cuyo padre continúa desaparecido. El primero es una antología de cuentos con relatos de Laura Ávila, Mario Méndez, Sandra Comino, Andrea Ferrari y Jorge Grubissich. De la colección Memoria, son doce historias acompañadas de imágenes de Andy Riva, que rinden tributo a la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo por preservar la memoria.

Identidades encontradas también es una compilación de relatos a cargo de Bombara, autora de El mar y la serpiente y La sombra del jacarandá, ambas ficciones sobre la misma temática súper recomendadas para adolescentes. Fue publicado en octubre de 2017 en la colección Zona Libre de Norma para celebrar los 40 años de la Fundación Abuelas de Plaza de Mayo. Los autores y la editorial donaron su parte de las ganancias por las ventas a la asociación de derechos humanos. El proyecto tuvo como antecedente la antología Ovillo de trazos, cuyos derechos también se cedieron a la entidad.

“Norma fue pionera en tener en su catálogo un portafolio de libros dedicados a la memoria. Hace veinte años publicamos el libro autobiográfico El mar y la serpiente, Paula Bombara, donde cuenta la historia de su papá desaparecido”, dijo a LA NACION Natalia Páez, del área de Comunicación de la editorial. En 2023, para celebrar los 40 años del regreso de la democracia, Norma presentó su proyecto Democracia. Y, entre otros títulos, se destaca La sombra del jacarandá, de Bombara, suerte de continuación de El mar y la serpiente, una magnífica novela que aborda el tema de la memoria y la búsqueda de la identidad a través de dos historias que corren paralelas y luego se entrelazan. Conmovedor, inteligente, con humor y datos reales (como la participación del Equipo Argentino de Antropología Forense, que aparece como un “personaje” clave en la trama), el relato invita a disfrutar de la lectura, reflexionar y hacer preguntas para no olvidar jamás lo que sucedió en este país y seguir exigiendo justicia.

Una historia de verdad, de Luciano Saracino y Mora Sarquis (Nazhira), trata sobre la búsqueda de la identidad, en formato de historieta. Con referencias históricas y protagonistas reales, como las Abuelas de Plaza de Mayo, el libro acerca a los lectores de hoy (tan tecnológicos y digitales) un tema delicado como la supresión de la identidad: en este caso, es un padre (el de Paloma) el que emprende de la mano de su hija el camino para recuperar su verdadera historia.

Los que volvieron, de Márgara Averbach (Sudamericana), es una novela inspirada en un caso real. En 2003 un grupo de alumnos de una escuela santafesina llevó a cabo una investigación sobre dos NN enterrados en el cementerio local. El informe llegó a organismos de derechos humanos y, gracias al trabajo del equipo de Antropología Forense, se estableció la identidad de la joven pareja de militantes. Él era francés y ella, mexicana, ambos desaparecidos y asesinados por las fuerzas de represión durante la última dictadura militar. La autora da voz a los distintos protagonistas para reconstruir este fragmento de la historia más oscura de nuestro país.

Y hablando de abrir el tema a distintas miradas, en Todas las voces, título de no ficción del proyecto Democracia de Norma, Federico Lorenz y Mario Méndez proponen un ejercicio de memoria a partir de un trabajo grupal de alumnos de escuela primaria para el acto del 24 de marzo. La consigna es simple pero profunda: invitar a las familias a aportar recuerdos para reflexionar sobre qué significó perder la democracia y cuán valioso fue recuperarla. También publicado para conmemorar las cuatro décadas del regreso de la democracia, Y volvió para quedarse, de Ricardo Lesser, integra la serie Planeta Rojo de Planeta Lector.

En el terreno de los clásicos infantiles, Loqueleo tiene varios títulos que tematizan la cuestión de la memoria desde la ficción. “Algunos son textos históricos, que han sido censurados o prohibidos en dicha época, y que merecen continuar con su lectura por parte de las nuevas generaciones, tanto por su valor literario como por su trascendencia. Otros, más recientes, son libros con historias que se sitúan en la época de la última dictadura o refieren metafóricamente a ella, y que permiten abrir en las y los lectores espacios de conversación y reflexión. Autoras y autores como Elsa Bornemann, Graciela Montes, Gustavo Roldán, Laura Devetach, Paula Bombara, entre otros, forman parte de este corpus -dijo la editora María Fernanda Maquieira, autora de Rompecabezas, una novela imperdible sobre la reconstrucción de la identidad-. Si tuviera que elegir, creo que Un elefante ocupa mucho espacio, La torre de cubos e Irulana y el ogronte son lecturas insoslayables para leer con niños y niñas y conversar sobre estos temas”.

La biblioteca de la buena memoria estaría incompleta sin ¿Quién soy? Relatos sobre identidad, nietos y reencuentros (Calibroscopio). Con textos de Bombara, Méndez, Andruetto e Iris Rivera e ilustraciones de Istvansch, María Wernicke, Irene Singer y Pablo Bernasconi, se forman duplas de autores e ilustradores que ofrecen cuatro cuentos basados en casos reales: “Los hermanos”, escrito por Andruetto e ilustrado por Istvansch; “Manuel no es Superman”, de Bombara y Singer; “¿Sabés, Athos?”, de Rivera y María Wernicke, y “Querido Melli”, con textos de Méndez e ilustraciones de Bernasconi. Un clásico contemporáneo imprescindible.

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