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Artemis II: el nuevo viaje de la NASA a la Luna transportará un microsatélite desarrollado por estudiantes argentinos

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Un grupo de estudiantes de universidad públicas argentinas integra la histórica misión Artemis II de la NASA, la cual marca el regreso de la humanidad a la órbita lunar tras 54 años de ausencia. La aeronave, cuyo despegue está programado entre el 1 y el 6 de abril desde Cabo Cañaveral, transportará el microsatélite argentino denominado Atenea, un proyecto desarrollado en conjunto por diversas instituciones nacionales.

Atenea viaja alojado dentro del Orion Stage Adapter (OSA), junto a otros tres microsatélites de distintas nacionalidades, y se desplegará cinco horas después del despegue, una vez que el módulo se separe de la nave Orion. Este dispositivo es un CubeSat de clase 12U, cuyas dimensiones alcanzan los 30x20x20 centímetros aproximadamente.

El pequeño dispositivo viajará en la misión Artemis II (Foto: UBA)

Argentina figura como uno de los cuatro países seleccionados para incluir una carga útil en esta misión de alta complejidad, un logro que comparte con Corea del Sur, Arabia Saudita y Alemania tras superar exigentes filtros técnicos y de seguridad.

Alejandro Martínez, decano de la Facultad de Ingeniería de la UBA, explicó cómo fue el proceso de selección. “Somos casi 50 países los que firmamos el convenio con la NASA para participar del proyecto Artemis II. Solo cuatro quedamos seleccionados en los 14 lugares en el cohete que permitirían llevar cargas útiles, como un micro satélite”, destacó en un comunicado.

Argentina quedó seleccionada junto con otros tres países para la expedición (Foto: UBA)

Según reveló Martínez, las exigencias de la agencia espacial estadounidense fueron minuciosas. “Entre los requisitos, hubo que cumplir los estándares de seguridad extremadamente estrictos que exige la NASA para no poner en riesgo una misión tripulada como esta”, comentó.

Atenea permitirá validar tecnologías críticas para futuras misiones espaciales, brindando información fundamental a la NASA. Una vez en el espacio, el microsatélite medirá radiación en órbitas profundas, evaluará componentes para uso espacial, captará datos GPS para órbitas de transferencia geoestacionaria y validará enlaces de comunicación de largo alcance.

Entre las funciones que tendrá Atenea se destacan:

  • Medición de dosis de radiación en órbitas bajas y profundas, evaluando blindajes y componentes comerciales (COTS).
  • Prueba de fotomultiplicadores de silicio (SiPMs), dispositivos optoelectrónicos de alta eficiencia utilizados en comunicaciones, sensores y pantallas.
  • Recopilación de datos GPS por encima de la constelación, para optimizar maniobras en órbitas de transferencia geoestacionaria.
  • Validación de enlaces de comunicación de largo alcance para su uso en programas de exploración del espacio profundo.

Estas tareas permitirán elevar el Nivel de Madurez Tecnológica (TRL) de subsistemas clave y potenciar su uso en futuras misiones más complejas.

Este desarrollo argentino es un hito para la ciencia local (Foto: UBA)

“Contamos con un equipo integrado casi en su totalidad por estudiantes, que desarrollan las distintas partes del satélite. La última vez que intentamos incorporar uno de nuestros satélites en una misión fue en el año 2000. En ese momento no fue posible, por lo que estamos muy entusiasmados con esta nueva oportunidad”, señaló Fernando Filippetti, director del Proyecto ASTAR y responsable de la FIUBA en la misión.

El proyecto Atenea surgió bajo el liderazgo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y cuenta con la colaboración de múltiples organismos científicos, como el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y la empresa VENG S.A. Dentro de la UBA, la iniciativa involucra a los departamentos de Electrónica y Física, donde investigadores y laboratorios dedicaron años de trabajo al diseño y puesta a punto del equipo.

La tripulación del Artemis II ya se encuentra preparada (Foto: UBA)

En la actualidad, los profesores Guillermo Salvatierra y Filippetti supervisan los últimos detalles en Cabo Cañaveral, donde participan de las instancias previas al lanzamiento.

La presencia argentina en Artemis II no solo representa un hito académico, sino que abre puertas para que la tecnología nacional ocupe un lugar en las futuras misiones de exploración del espacio profundo impulsadas por la NASA. Además, este avance técnico valida la capacidad del sistema universitario nacional para cumplir con los estándares internacionales más rigurosos del sector aeroespacial mundial.

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