SANTA FE.- El adolescente de 15 años que esta mañana sembró terror en la ciudad de San Cristóbal, 179 kilómetros al norte de esta capital, no será juzgado penalmente, ya que el nuevo Régimen Penal Juvenil aún no está vigente y la normativa actual no contempla la punibilidad para menores de esa edad.
De esta forma, con la normativa promulgada hace menos de un mes, que establece la imputabilidad desde los 14 años, el agresor de 15 podría haber sido juzgado. Sin embargo, la vigencia de la norma recién comenzará a regir en 180 días.
No obstante, aunque la naturaleza del delito (homicidio agravado por el uso de arma de fuego) prevea la reclusión perpetua para un mayor de 18 años, la reforma mencionada prohíbe taxativamente esta pena para menores.
Según el nuevo articulado, la pena máxima que se le puede imponer al adolescente santafecino es de 15 años de prisión, debiendo cumplir su medida de privación de libertad en un centro especializado de detención juvenil, con programas de revinculación, hasta que alcance la mayoría de edad, momento en el que se evaluará su traslado a una unidad del servicio penitenciario común.
“La ley 27.801 fue publicada en el Boletín Oficial el 9 de marzo, sin embargo la vigencia recién está prevista a los 180 días”, indicó un abogado constitucionalista consultado por LA NACION y agregó: “Los 180 días son para que las provincias adecuen los regímenes procesales y la parte de la infraestructura”.
“Se va a activar el proceso penal”, había afirmado esta mañana el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, tras evaluar con sus colaboradores lo sucedido en la Escuela Normal Mariano Moreno de esa cabecera departamental, 179 kilómetros al norte de la capital santafesina. Sin embargo, esto no es correcto.
En paralelo, la justicia deberá investigar al entorno familiar y determinar de dónde sacó el arma de fuego. Se peritará si hubo negligencia de los padres o si el arma pertenecía a un adulto del círculo íntimo, lo que podría derivar en responsabilidades penales para los tutores.
En tanto, Carolina Morelli, coordinadora de Educación del municipio sancristobalense, dijo que el agresor, al que evitó identificar, “era un correcto estudiante, de buena conducta” y que el mismo concepto compartían los otros alumnos del tercer año, que asistían a la división.
“Era un joven tranquilo con el cual nunca tuve ningún tipo de complicación y ni siquiera advertencia por parte de sus compañeros. Los compañeros que lo conocen bien refieren a que siempre fue un buen alumno”, añadió.
La funcionaria, que también dicta clases en el establecimiento mencionado y en el curso del agresor, reconoció que después de lo sucedido “a nivel educación hay trabajar más en profundidad, darle más seriedad a las cuestiones emocionales, a los chicos, a los equipos psicopedagógicos, a los socioeducativos. Hoy nos damos cuenta que los chicos no solo demuestran su trayectoria por el colegio solo por su rendimiento académico; hay que ver qué pasa en el entorno familiar, social”, añadió.



