📍 Buenos Aires 26°C ☀️
Cargando pronóstico...
- Publicidad -spot_img
InicioActualidadEl inútil sueño libertario de una sociedad sin Estado

El inútil sueño libertario de una sociedad sin Estado

- Publicidad -spot_img

La participación del Estado en la economía está bajo fuego en muchas sociedades, pero es especialmente intenso en el país a partir de la irrupción libertaria. La acusación de que constituye un obstáculo al desarrollo precisa ser analizada.

Capitalismo y socialismo son conceptos polares respecto de la organización de la producción y la distribución en la sociedad. ¿Cuáles son los elementos básicos que definen a una sociedad como capitalista? La propiedad privada de los medios de producción; la capacidad de los dueños de estos medios para decidir qué, cómo y cuánto producir; la existencia de mercados y, por ende, de precios para asignar los recursos. El Estado se reduce a garantizar la seguridad, administrar justicia y crear condiciones favorables para las iniciativas privadas.

Por su parte, el socialismo se define por la propiedad pública o social de los medios de producción, la primacía de quienes controlan el Estado en las decisiones de inversión y el uso de mecanismos de planificación para definir qué debe ser producido y en qué cantidades, junto a cómo se distribuye el producto social.

Ahora bien, estos conceptos de capitalismo y socialismo están basados en experiencias históricas excepcionales. Así, un caso relativamente “puro” de sociedad capitalista fue la Inglaterra del siglo XIX; es decir, un lugar donde la burguesía controlaba el proceso productivo y existía un Estado que no se inmiscuía en asuntos productivos y distributivos. Por otro lado, la ex URSS o la China maoísta pueden señalarse como ejemplos más o menos puros de socialismo, donde el gobierno del Estado era expresión de un partido único que decidía sobre inversión y distribución basándose, no en el mercado sino en la planificación.

Estas características no tienen vigencia en la actualidad. Aquel socialismo dejó de existir. Por otra parte, en las sociedades capitalistas el Estado tiene un papel muy importante en la producción y en el proceso distributivo. Por tanto, tanto el capitalismo como el socialismo pueden ser concebidos como tipos ideales, pero los sistemas sociales existentes en la actualidad serían todos ellos cruza de capitalismo y socialismo; en otros términos, las sociedades actuales serían todas ellas social-capitalistas.

Una forma de aproximarse a identificar la porción del producto social que corresponde al Estado es medir su participación en el PBI, pero más allá de la producción en manos de empresas estatales, existen empresas mixtas que torna difícil estimar la porción en la cual contribuye a la creación de riqueza. Sin embargo, se sabe que las empresas públicas son actores importantes en muchas economías de la OCDE, especialmente en sectores estratégicos como energía, transporte, telecomunicaciones y servicios públicos.

A partir del keynesianismo europeo de la segunda posguerra existen sociedades con propiedad mixta de medios de producción, así como decisiones privadas y estatales de inversión. Francia y Alemania, por ejemplo, tienen un porcentaje significativo del sistema productivo en manos del Estado, mientras que en China el sector privado es responsable de un porcentaje muy alto de la producción.

No obstante, dadas las dificultades de estimación y, por ende, la ausencia de cifras comparativas internacionales confiables, otra forma de mirar el tema es no enfocar la diferencia en el aporte al producto social sino en la asignación de este. A partir de mediados del siglo XX, contemplamos un Estado que amplió enormemente sus funciones. Así, en lugar de un Estado austero y reducido a funciones básicas de administración, justicia y seguridad, pasamos a un Estado expandido que aborda también funciones sociales -como la previsión social, la salud o la educación- o económicas -como los servicios energéticos o de transporte-.

Por ejemplo, en la Argentina, en el período 1980-2022, el gasto en las funciones clásicas del Estado capitalista osciló entre el 5 % y el 7 % del PBI (administración, justicia y seguridad), según datos del Ministerio de Economía. Mientras tanto, el gasto público total consolidado se incrementó desde el 29 % en 1980 hasta el 42 % del PBI en 2022, siendo el gasto social —fundamentalmente previsión social, salud y educación— el principal responsable de este fuerte incremento.

Para la OCDE y el FMI, en los casos de Francia, Italia, Países Bajos y Reino Unido, entre otros, los porcentajes de gasto público rondan el 50 % del PBI. Sociedades donde la mitad del gasto lo realiza el Estado, ¿son socialistas o capitalistas? ¿Una sociedad socialista cuyo Estado aporta el 51 % de la producción o del gasto pasa a ser capitalista si al año siguiente aporta el 49 %?

Estas preguntas, claramente absurdas, se resuelven si admitimos la existencia generalizada de sociedades donde capitalismo y socialismo se imbrican. La complejidad de las sociedades modernas está en la base de este mestizaje y frustra el sueño anarco-libertario de una sociedad sin Estado.

- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
Redes Sociales
16,985FansMe gusta
61,453SeguidoresSeguir
61,453SeguidoresSeguir
2,458SeguidoresSeguir
61,453SuscriptoresSuscribirte
Interesantes
- Publicidad -spot_img
Ultimas Noticias
- Publicidad -spot_img

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí