El financiamiento es el motor que impulsa la actividad productiva de cualquier economía. Sin acceso a crédito oportuno y en condiciones razonables, tanto las empresas —particularmente las pequeñas y medianas— como los productores enfrentan limitaciones estructurales para invertir, crecer y competir. En ese contexto, el warrant se presenta como un instrumento de enorme potencial transformador: permite convertir activos (granos, ganado y prácticamente cualquier producto o bien identificable) en una garantía real líquida, abriendo las puertas del crédito a productores y empresas.
La operatoria de warrants está regida por la Ley N° 9.643, una norma centenaria que, en los últimos años, fue objeto de importantes modificaciones a través del DNU Nº 70/2023 y el Decreto Reglamentario Nº 640/2024, tiene por objetivo impulsar el crédito.
El warrant es, en esencia, un título de crédito que se emite sobre mercadería depositada, otorgando a su tenedor un derecho sobre un activo tangible, identificable y valorizado que puede ejecutar en caso de incumplimiento y con consecuencias legales gravosas para quien pretenda eludir sus obligaciones.
La incorporación de tecnología a esta operatoria permite de una manera eficiente, simple y eficaz una verificación remota recurrente de la mercadería generando un mecanismo de control cruzado que reduce la asimetría informativa.
Ventajas frente a otras formas de garantía
La primera ventaja del warrant radica en su carácter auto liquidable. La mercadería tiene un valor de mercado conocido y cotizable, especialmente en el caso de commodities agrícolas.
La segunda es su flexibilidad temporal y fácil implementación, permitiendo al productor obtener financiamiento en el momento preciso en que lo necesita —típicamente durante la cosecha o la etapa de acopio— sin verse obligado a vender su producción a precios que podrían ser desfavorables por la presión estacional de la oferta, de manera sencilla y eficaz.
La tercera ventaja es la reducción del costo financiero. Al contar con una garantía real de alta calidad, el tomador del crédito accede generalmente a tasas de interés más bajas.
El warrant como complemento del ecosistema financiero argentino
El warrant complementa al crédito bancario de manera directa: al ofrecer una garantía real sobre mercadería depositada inmovilizada. También expande las posibilidades del mercado de capitales, ya que las nuevas reglas autorizan expresamente la digitalización del instrumento, permitiendo que los warrants circulen como activos financieros negociables, aumentando su liquidez y reduciendo los costos de transacción.
El warrant ganadero como frontera de expansión
Una de las fronteras más promisorias para la democratización del crédito a través del warrant es su aplicación al sector ganadero, que permitirá aprovechar el gran momento de la actividad, como así también contribuir a la recuperación de stocks. La posibilidad de warrantear animales en pie abre a los productores una vía de financiamiento que hasta hace poco era impensable o muy costosa.
El warrant ganadero presenta desafíos específicos que requieren soluciones institucionales y normativas innovadoras. La incorporación de tecnología en la individualización de la hacienda así como la adaptación de la normativa de transporte que dificulte el traslado del ganado afectado pueden ser la respuesta a esas necesidades.
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Otro aspecto que sin dudas podría robustecer la herramienta y expandir la confianza en el sistema es la creación de un registro único centralizado que dotaría de publicidad al warrant emitido eliminando la posibilidad de que la misma mercadería se constituya como garantía en dos warrants diferentes.
El Warrant como pilar del desarrollo productivo
La Argentina presenta una paradoja persistente: es uno de los principales productores agropecuarios del mundo, pero una porción significativa de sus productores carece de acceso a financiamiento. En este contexto, el warrant opera como un poderoso igualador de oportunidades al destacarse como un instrumento clave que permite a las empresas y productores obtener crédito. También permite potenciar el negocio financiero de los bancos públicos y privados al ampliar el radio de su actividad con la certeza de una garantía concreta a la hora de financiar.
En última instancia, el warrant encarna una idea simple pero poderosa: que quien produce merece acceder al crédito sobre la base de lo que produce.
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El autor es socio de Estudio Beccar Varela


