En los últimos días, varios miembros de la comunidad científica nacional manifestaron una preocupación máxima por la resolución de la sesión parlamentaria que mañana, en la Cámara de Diputados, decidirá la permanencia o la reforma de la Ley Nacional de Glaciares, que tiene como objetivo la protección de los glaciares y del ambiente periglacial.
En distintas publicaciones, señalaron que un debate que debería tener la evidencia científica como columna vertebral ha descansado, en cambio, sobre un conjunto de argumentos productivos y políticos. En términos generales, el sector científico argentino apoya la ley vigente y se inclina por la protección de los cuerpos de hielo, los cuales interpretan como reservas estratégicas. A su vez, critican las intenciones de descentralizar la interpretación y el análisis del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla).
El escenario donde hoy se discute la permanencia de la Ley de Glaciares es ríspido. Enfrenta principalmente a dos argumentos: la producción minera, por un lado, y la conservación de los glaciares, por el otro. En medio de este panorama, LA NACION sumó al debate a especialistas extranjeros de renombre internacional, quienes brindaron sus propias perspectivas sobre la legislación vigente y los posibles efectos de los cambios propuestos por el oficialismo.
Los glaciares, de por sí en crisis
Los cuatro científicos consultados, entre quienes hay investigadores y especialistas en minería y glaciares de institutos chilenos, suizos y austríacos, comparten un punto de vista: la minería en zona de glaciares puede tener impactos negativos sobre los cuerpos de hielo. Primero, porque toda actividad humana los produce; segundo, porque estos bloques son especialmente sensibles y se ven amenazados no solo por los efectos de las actividades locales sino también por el calentamiento global.
“La idea de que haya minería en un glaciar es imposible. Y aunque no estén sobre uno sino cerca, es muy complicado. El glaciar es frágil por definición. Incluso puede haber problemas de seguridad, como aludes”, explicó José Cabello, geólogo chileno con más de 50 años de experiencia en proyectos mineros.

Álvaro Ayala, investigador en hidrología de alta montaña del instituto suizo Swiss Federal Institute for Forest, Snow and Landscape Research, señaló que todos los glaciares del mundo están perdiendo masa. “Esto va en aumento. Los glaciares funcionan como embalses que acumulan nieve y liberan agua en verano, justo cuando más se necesita. Las sequías y el calentamiento hacen que recuperen menos de lo que pierden. Esto implica que, hacia fines de siglo, el volumen será mucho menor”, advirtió.
En un estudio en el que participó, estimaron que los glaciares argentinos y chilenos podrían aportar la mitad del agua que suministraron en las últimas sequías extremas.
¿Puede haber minería? Sí
¿Esto implica que no debería haber minería? Para todos los consultados, no. Consideran que puede haberla, especialmente por su impacto económico, pero advierten que cada proyecto debe analizarse con rigurosidad científica. Varios de ellos señalaron que la transición energética en el mundo contempla a la minería como una actividad necesaria para su consolidación. También señalan una falta de capacidades de monitoreo en la región.
Coinciden, además, en que el Ianigla es una de las instituciones científico-técnicas más prestigiosas del mundo. “El sistema argentino es muy al estilo europeo. El Ianigla es único en la región. En los países andinos, en general, los glaciares están bajo direcciones de aguas o áreas ambientales. Pero el Ianigla es un instituto técnico y también científico. Eso permite generar nuevo conocimiento”, explicó el investigador Alexis Caro, doctor en hidrología y glaciología por la prestigiosa universidad francesa Grenoble Alpes. Sin embargo, advirtió que, tanto en Argentina como en Chile, Perú y Bolivia, estos organismos trabajan “más con lo que tienen que con lo que necesitarían”.
Una de las críticas más frecuentes entre quienes apoyan la reforma de la Ley de Glaciares es la falta de actualización del Inventario Nacional de Glaciares del Inigla. Este inventario registra todas las geoformas que la ley vigente protege. En las últimas semanas, quienes critican la normativa han planteado que las provincias tienen mayor conocimiento sobre el estado actual de los glaciares que el Instituto Nacional, cuyos registros por momentos quedan desactualizados debido al descongelamiento cada vez más veloz de los cuerpos de hielo. No obstante, para Caro y otros expertos, el principal problema detrás de la desactualización de los registros nacionales es la falta de inversión nacional para que esta institución pueda generar proyectos más eficientes y pueda tener mayor frecuencia en sus monitores.

Maximiliano Rodríguez, geólogo chileno del Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria, sostuvo que el problema en la región no es el capital humano sino los recursos. “En la Dirección General de Aguas de Chile éramos cuatro personas trabajando en glaciares para todo el país”, recordó.
Rodríguez, Ayala, Cabello y Caro se preguntaron si las provincias podrían reemplazar al Ianigla en tiempo y forma. “En teoría podrían hacerlo. Por ejemplo, en Salta hay universidades que forman geólogos. Pero en la práctica, la glaciología es una especialidad difícil de desarrollar. No veo que esto pueda equipararse rápidamente”, planteó Cabello. También señaló que ni el trabajo del instituto ni la ley vigente han detenido de forma definitiva el desarrollo minero en la Argentina. “En los últimos años, el país ha avanzado mucho, sobre todo en litio. Ya es un productor a escala mundial”, afirmó.
Los científicos coincidieron en que el desarrollo minero debe ponderar lo económico, lo estratégico y lo ecosistémico. “Hay que fomentar la actividad mitigando al máximo los impactos ambientales. Si son proyectos importantes, al menos deben discutirse”, sostuvo Rodríguez. Advirtió que esta evaluación debe hacerse con información rigurosa y a escala nacional, regional y de cuencas. “Me llama la atención que las decisiones queden en manos provinciales, porque son recursos que atraviesan jurisdicciones. Se necesita una visión integral de país”, concluyó.
Qué implica la reforma
Hace tiempo que la intención de reforma asoma desde el Ejecutivo. Sin embargo, no fue hasta fines del año pasado que la iniciativa se hizo pública.
Los trazos gruesos del documento apuntan al otorgamiento de poder técnico a las provincias para interpretar y ponderar lo que describen como la “relevancia hídrica” de estos cuerpos de hielo. De ser relevante, debería ser protegido; de lo contrario, sería factible su sacrificio en pos de la producción que, por las características de los paisajes donde se encuentran los glaciares, es casi exclusivamente minera.

Representantes de las mesas de litio y cobre, además de legisladores de provincias mineras y funcionarios del Ejecutivo, enarbolaron varios argumentos para justificar los cambios: afirmaron en diferentes ocasiones que es posible hacer minería sin impactar los glaciares; que existe un trabajo ineficiente del Ianigla en el registro y el monitoreo de estas geoformas; que la ley actual impide la actividad minera, y que países vecinos como Chile, al no tener una normativa similar, se han convertido en potencias del sector.
La reacción de la ciencia nacional
Encabezadas por miembros del Ianigla, son varias las asociaciones científicas que se manifestaron en contra de las reformas impulsadas en tiempo récord en el Congreso. Ayer, la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales publicó un comunicado en el que alerta sobre las consecuencias en el acceso al agua, tanto en el presente como en el futuro. En la misma línea, el Consejo Directivo de la Facultad de Agronomía de la UBA y distintas redes científicas pidieron a los diputados que no aprueben la ley.

Un grupo interdisciplinario de expertos en geología, ambiente y clima, reunidos en My Climate Risk, elaboró un informe que pretendían difundir durante la audiencia pública de la semana pasada, pero denunciaron que fueron desplazados antes de participar. En el documento desglosan una serie de cuestionamientos a los argumentos vertidos tanto en la audiencia como en discursos recientes de funcionarios.
Desde la perspectiva científica, las críticas de especialistas locales a la reforma giran en torno al agua como recurso estratégico, no solo para la actualidad sino, sobre todo, para el futuro de la población argentina. El propio Ianigla indicó en 2019 que los glaciares de escombro —catalogados como zona periglacial— pueden contener entre un 35% y un 70% de hielo en su interior y, en los Andes Áridos, aportar entre el 25% y el 50% del caudal de los ríos en años de sequía, cuando la demanda es más alta y las precipitaciones no alcanzan.


