El comediante Ramiro González participó el 25 de marzo en el podcast “Escuela de Nada” para denunciar la crisis en Cuba. Desde Estados Unidos, el artista explicó cómo el humor fue su herramienta de supervivencia frente al “adoctrinamiento del régimen”. Durante la charla, detalló su transición de ingeniero a referente del stand-up tras emigrar a Uruguay en 2017.
El choque cultural entre Cuba y Uruguay
Según relató en el programa, difundido por YouTube, su primer gran choque cultural ocurrió al llegar a Uruguay a los 27 años. En ese país, descubrió productos que en Cuba eran inexistentes, como el acceso libre a la carne o vegetales desconocidos para él.
“A los 27 me fui a Uruguay y fue mi primera interacción con YouTube”, recordó. Para González, la diferencia entre la historia oficial y la realidad exterior fue más que evidente. Al hablar sobre la cúpula de la isla, manifestó: “Tú no eres de izquierda. Tú lo que eres es un descarado, pisoteador, dictador y ladrón”.
Uno de los puntos centrales de la charla fue la descripción del sistema educativo cubano, al cual calificó como una “doctrina en todas las leyes”. González detalló que, desde los 5 años, el Estado forma a los niños en filas para izar la bandera y repetir consignas políticas.
“Por ejemplo, las niñas, para recogerse el pelo, debían hacerse un peinado determinado y los lazos debían ser de un color específico. (…) Cantas el himno y hay un lema: ‘Pioneros por el comunismo, seremos como el Che’. Es la frase que marca el inicio de la jornada escolar”, sostuvo.
Cómo fue su partida de Cuba
Según el comediante de 37 años, este entorno castiga el pensamiento propio con la expulsión de los centros de estudio. El comediante también recordó su etapa como ingeniero informático en la isla. En aquel tiempo, su salario mensual era de apenas US$12,94, mientras que un litro de aceite costaba US$10.
Esta precariedad lo obligó a solicitar préstamos a diez amigos en el extranjero para reunir los US$500 necesarios para su visa hacia Uruguay. En ese país sudamericano inició su carrera en el stand-up en 2019, tras completar un curso especializado.
Lo que le abrió los ojos sobre la realidad cubana
González compartió una anécdota familiar que cambió su perspectiva. Su padre, médico de profesión, cumplió una misión oficial en Haití. Al regresar, le admitió que la propaganda del régimen sobre la miseria externa era falsa frente a la capacidad de progreso que vio fuera de Cuba.
“Me da lástima porque te veo tan flaco como las personas de donde vengo”, le dijo su padre en aquel momento. Años después, su madre vivió una experiencia similar en Botsuana. “Esta gente me robó la vida”, le dijo ella entre lágrimas al notar que la desnutrición infantil que tanto criticaba el gobierno estaba presente en su propio hogar.
El humor, su salvación para digerir lo que pasa en Cuba
En la actualidad, destaca como uno de los mejores comediantes de su ciudad en Estados Unidos. En sus rutinas de stand-up, González suele hacer humor sobre sus vivencias sobre el servicio militar obligatorio y la desconexión digital de la isla.
Sobre su filosofía de reírse acerca de lo que pasa en la isla, reflexionó en la entrevista: “Siempre lo tomas con humor, pero en el fondo tú sabes que te da impotencia. Lo que pasa es que el humor es la salvación porque, ¿qué vas a hacer?“.


