Un posible caso de scrapie, una enfermedad neurodegenerativa, infecciosa y mortal que afecta a ovinos y caprinos, encendió alertas sanitarias en el país. Según pudo saber LA NACION de diversas fuentes, el episodio se registró en un establecimiento de la provincia de Santa Fe, cuya localización se mantiene en reserva, y es seguido de cerca por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), que aguarda los resultados definitivos de laboratorio, de acuerdo a lo que averiguó este medio. El campo se encuentra interdictado desde hace 60 días.
Se trata de una patología considerada exótica en la Argentina, donde no se han confirmado casos. El scrapie pertenece al grupo de las encefalopatías espongiformes transmisibles (EET) que ataca el sistema nervioso central de los animales, provocando trastornos progresivos sin posibilidad de tratamiento.
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Aunque recién se conoce, el caso se originó tiempo atrás luego de que una cabaña local importara carneros y ovejas preñadas de pedigree de la raza Dorper de un prestigioso criador de Paraguay, cumpliendo —según indicaron— con los requisitos sanitarios y legales vigentes.
Según pudo reconstruir LA NACION, la cuarentena de los animales que llegaron no se habría realizado en un lazareto oficial, sino dentro del propio establecimiento, que no obstante estaba habilitado por el Senasa. Con el paso del tiempo, algunos de los ejemplares machos comenzaron a manifestar síntomas compatibles con la enfermedad. Ante el agravamiento del cuadro, los animales fueron sacrificados, lo que activó los protocolos sanitarios correspondientes.
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En la Argentina, el scrapie —también conocido como “tembladera”— es una enfermedad de notificación obligatoria. En ese contexto, el establecimiento dio aviso inmediato al Senasa. A partir de esa intervención, una de las ovejas importadas había dado a luz a una hembra que ni bien nació presentó síntomas y fue derivado al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en Castelar, para la realización de los estudios diagnósticos. En ese marco, las fuentes dijeron que el animal con síntomas es una oveja nacida en la Argentina e inscripta en la Sociedad Rural Argentina (SRA) con ADN, lo que permite saber sus padres, pese a que la asociación no exige ese tipo de información. “Es una enfermedad que se puede expresar entre los 2 y 5 años de vida del animal, por eso es difícil que tenga sintomatología. La única manera que existe de prevenir el ingreso es con el perfil genético que dictamina que un animal es resistente a la enfermedad que es lo que utilizan en Nueva Zelanda”, dijeron.
Según supo este medio, en una primera evaluación técnica se habrían detectado indicios compatibles con la enfermedad. Sin embargo, la confirmación definitiva requiere análisis más complejos.

Dado que el diagnóstico concluyente en el país podría demorar cerca de un año, se resolvió enviar muestras del cerebro del animal a un laboratorio en España para acelerar los tiempos de respuesta.
Fuentes cercanas al organismo sanitario confirmaron la situación y señalaron la necesidad de prudencia. “Hay que esperar resultados. Cuando estén habrá que avisar a los organismos internacionales”, indicaron. En esa línea, agregaron: “Por el tiempo que estuvieron los animales en la Argentina pasa a ser un caso autóctono. Hay que notificar también al país de origen y ver los Certificado Veterinario Internacional (CVI) que certifican que el país es libre de scrapie”.
El episodio también abre interrogantes sobre los controles sanitarios en origen y los procedimientos de importación. En el sector explicaron que en algunos países, como Nueva Zelanda, se realizan estudios de factibilidad de la enfermedad antes de exportar animales, mientras que en otros casos esos controles no son exigidos con el mismo rigor.
En el plano regional, señalaron que la Argentina mantiene su condición de país libre de scrapie, al igual que Paraguay, aunque con diferencias en los sistemas de control. Esa es la situación del vecino país al margen de la importación ahora bajo estudio. Brasil, en tanto, ha registrado episodios en el pasado y los ha clasificado como casos de scrapie atípico, aplicando protocolos específicos.
La posible confirmación de la detección de esta enfermedad genera preocupación por sus eventuales consecuencias comerciales. En este sentido, fuentes de la actividad advirtieron que podría haber efectos negativos en las exportaciones de productos derivados de ovinos y caprinos, en particular quesos y lácteos destinados a mercados como Argelia. En cambio, descartaron implicancias para la carne vacuna, ya que se trata de una enfermedad específica de otras especies. Tampoco hay evidencias de que esta enfermedad priónica pueda infectar a las personas.
Mientras se aguardan los resultados definitivos, el caso se mantiene bajo investigación y seguimiento oficial. El desenlace será clave no solo para confirmar o descartar la presencia de la enfermedad en el país, sino también para evaluar eventuales medidas sanitarias y su impacto en los mercados internacionales.


