El accidente de Oliver Bearman en el Gran Premio de Japón, disputado en el circuito de Suzuka, abrió una secuencia de reconstrucciones, explicaciones técnicas y pronunciamientos que atravesaron tanto al equipo Haas como al propio piloto británico, en un episodio que también incluyó a Franco Colapinto y reavivó el debate en torno al reglamento de gestión energética vigente en la Fórmula 1.
La carrera transitaba la vuelta 22 cuando se produjo la maniobra que derivó en el impacto. Bearman, que se aproximaba a la curva Spoon, se encontró con una marcada diferencia de velocidad respecto de Colapinto, quien circulaba por delante en fase de recarga de batería. En ese contexto, el británico intentó una acción evasiva: giró hacia la izquierda para evitar el contacto, pisó el césped a más de 300 kilómetros por hora y perdió el control de su Haas VF-26, antes de impactar contra las barreras de neumáticos. El registro del golpe alcanzó los 50G (que el protagonista soporte 50 veces el peso de su cuerpo).
Tras el accidente, las imágenes mostraron a Bearman con dificultades para caminar al descender del monoplaza. Fue trasladado al centro médico del circuito, donde se le realizaron estudios que descartaron fracturas. El parte indicó una contusión en la rodilla derecha como consecuencia del impacto. En ese marco, la Federación Internacional del Automóvil (FIA) le otorgó una permiso especial respecto de sus compromisos con la prensa después de la competencia.
Horas más tarde, el piloto eligió expresarse mediante un mensaje en video. “Me alegra poder informar que todo está bien”, señaló. En su reconstrucción, también hizo foco en la maniobra: “Estoy muy decepcionado por el equipo por lo que pasó. Fue un choque un poco raro. La diferencia de velocidad era enorme. Tenemos que revisar bien qué fue exactamente lo que pasó”.
“Happy to report that everything is ok” 👌#HaasF1 #F1 #JapaneseGP pic.twitter.com/DJXAphbOxF
— TGR Haas F1 Team (@HaasF1Team) March 29, 2026
En la misma intervención, valoró el resultado de su compañero Esteban Ocon, quien finalizó 10°: “En cualquier caso, me alegra que Esteban hoy sí haya sumado puntos, aunque el safety car llegó para él en un momento desfavorable”. El británico proyectó su recuperación con vistas a la próxima cita: “Ahora tenemos un mes para volver más fuertes. Usaré este tiempo para descansar y volver a sentirme mejor para la próxima carrera en Miami. Gracias por su apoyo y espero verlos a todos muy pronto”.
En paralelo, desde Haas ofrecieron una explicación técnica de lo sucedido. El jefe del equipo, Ayao Komatsu, sostuvo que la maniobra estuvo condicionada por la diferencia de velocidad generada por la gestión de la energía. “Incluso en una vuelta normal ya teníamos allí una ventaja de unos 20 kilómetros por hora”, explicó. Y agregó: “Cuando además usó el botón de impulso, esa diferencia aumentó hasta unos 50 kilómetros por hora. La velocidad de acercamiento era, por tanto, enorme y simplemente calculó mal”.
En esa línea, el directivo desvinculó a Colapinto de cualquier responsabilidad en el incidente. “Colapinto no hizo nada diferente, no se movió. En la vuelta anterior, su velocidad era exactamente la misma”, afirmó. Y completó: “Es solo que nosotros estábamos desplegando más energía ahí”. Tanto la FIA como la escudería coincidieron en esa evaluación y no le aplicaron sanciones al piloto argentino, que finalizó la carrera en el puesto 16°.
El propio Colapinto también se refirió a la secuencia: “Para ser sincero, fue muy extraño; me sentía un poco indefenso. La diferencia de velocidad era enorme. Era 50 km/h más rápido que yo. Es una curva que estamos tomando a fondo. Por suerte, Ollie está bien”. Más tarde, Bearman también expresó en redes sociales: “Realmente lamento lo que sucedió con el equipo. Fue un accidente inusual con una velocidad de cierre tan grande. Así que necesitamos regresar y entender todo”.
El episodio generó repercusiones más allá de la pista. La agencia Bullet Sports Management, representante de Colapinto, difundió un comunicado en el que pidió detener el hostigamiento hacia el piloto argentino en las redes sociales. “Franco tuvo mala suerte con el momento en que salió el coche de seguridad, lo que arruinó sus posibilidades de luchar por los puntos. Tampoco podemos ignorar el incidente que provocó el accidente de Ollie Bearman, en el que Franco no tuvo la culpa”, señalaron. Y añadieron: “A pesar de esto, Franco está recibiendo críticas y odio injustificados, así que mostremos el apoyo que se merece”.
En el paddock, distintas voces se sumaron al análisis. Carlos Sainz sostuvo: “Cuando competís contra otro y te das cuenta de que puede haber una diferencia de velocidad de 50 km/h, eso en realidad no es competir”. En términos similares se expresó Max Verstappen: “Un piloto se queda completamente sin potencia y el otro usa el modo de impulso, y entonces la diferencia puede ser de 50 o 60 km/h. Puede ser muy peligroso”.
Una mirada distinta aportó Jacques Villeneuve, quien cuestionó la ausencia de sanciones: “Me sorprendió que no se hiciera nada con Colapinto. Ahora hemos visto el peligro de esta nueva reglamentación. La diferencia de velocidad con algunos movimientos puede ser muy peligrosa y no había nada que Ollie pudiera hacer”.
En ese contexto, la FIA comunicó que llevará adelante una revisión del reglamento. “Se programó una revisión estructurada tras la fase inicial de la temporada, para permitir la recopilación y el análisis de datos suficientes. Varias reuniones tendrán lugar en abril para evaluar el funcionamiento del nuevo reglamento y determinar si es necesario introducir alguna mejora”, indicó el organismo.
Mientras tanto, el calendario de la Fórmula 1 continuará con el Gran Premio de Miami, previsto para comienzos de mayo, en un escenario que encontrará a Bearman enfocado en su recuperación física y a los equipos con la mirada puesta en eventuales ajustes reglamentarios tras un episodio que dejó expuestas las consecuencias de las diferencias de velocidad en pista.



