ROMA.– Los votantes de Italia rechazaron este lunes la reforma judicial impulsada por la primera ministra Giorgia Meloni, en un referéndum que se convirtió en un test directo sobre su liderazgo y que asesta el primer gran revés político a su gobierno desde que llegó al poder en 2022.
Con el 53,6% de los votos, el “No” se impuso con claridad frente al 46,4% del “Sí”, respaldado por el oficialismo, según los resultados finales del Ministerio del Interior. La participación alcanzó cerca del 59%, un nivel elevado para este tipo de consultas, tras una campaña intensa y polarizada que movilizó tanto a la coalición gobernante como a una oposición que logró mostrarse unificada.
En un mensaje difundido en redes sociales, Meloni reconoció la derrota y aseguró que respetará el resultado. “Los ciudadanos italianos han decidido”, afirmó, al tiempo que prometió continuar con su mandato hasta 2027. “Seguiremos adelante con responsabilidad, determinación y, sobre todo, con respeto por Italia y su pueblo”, agregó, aunque admitió el “arrepentimiento por una oportunidad perdida de modernizar el país”.

La reforma era una de las piezas centrales del programa de gobierno de la líder conservadora. Entre otros puntos, proponía separar las carreras de jueces y fiscales –impidiendo que intercambien funciones–, dividir el órgano de autogobierno de la magistratura y crear un tribunal disciplinario para sancionar a los magistrados. El Ejecutivo defendía estos cambios como necesarios para agilizar un sistema judicial históricamente criticado por su lentitud y burocracia.
Sin embargo, los detractores advirtieron que las medidas podían debilitar la independencia judicial y concentrar poder en el Ejecutivo. Partidos de centroizquierda, asociaciones de juristas y organizaciones de la sociedad civil conformaron un frente común que logró instalar la idea de que la reforma ponía en riesgo el equilibrio de poderes.
Plebiscito de gestión
La votación terminó así transformándose en un plebiscito sobre la propia Meloni. Aunque la primera ministra insistió durante la campaña en que el referéndum no debía interpretarse como un juicio a su gestión, el resultado golpea su imagen política y expone fisuras dentro de su coalición de derecha.
“Es un resultado muy malo para Meloni”, evaluó el analista Daniele Albertazzi, al subrayar que la premier “perdió al electorado italiano en un tema clave de su programa”. En la misma línea, el politólogo Lorenzo Castellani consideró que la mandataria “está sin duda debilitada” tras la consulta.
El impacto trasciende la política interna. En los últimos años, Italia había logrado proyectar una imagen de estabilidad poco habitual en su historia reciente, con un gobierno que, a diferencia de ciclos anteriores, logró sostener una coalición relativamente cohesionada.
Según la analista Jess Middleton, de Verisk Maplecroft, la derrota “perfora la imagen de fortaleza de Meloni” y debilita su posición como factor de estabilidad en un contexto europeo marcado por la volatilidad.
Además, el revés llega en un momento de creciente presión internacional sobre la primera ministra, tanto por su cercanía política con el presidente estadounidense Donald Trump como por el impacto interno de la guerra en Medio Oriente, factores que también sobrevolaron la campaña.
Para la oposición, en cambio, el resultado representa un impulso clave de cara a los próximos desafíos electorales. Elly Schlein, líder del Partido Democrático, celebró la victoria y aseguró que las fuerzas opositoras mantendrán la unidad. “Seguiremos trabajando juntos y construiremos una alternativa real a este gobierno”, afirmó.
El exprimer ministro Giuseppe Conte, del Movimiento Cinco Estrellas, fue más allá y consideró que el resultado equivale a una “orden de desahucio” para el oficialismo, en una señal de la creciente presión política sobre el Ejecutivo.
El origen del debate sobre la justicia se remonta a décadas atrás y fue una bandera histórica de la derecha italiana, especialmente durante los gobiernos de Silvio Berlusconi, quien denunció reiteradamente la supuesta politización de los magistrados. La iniciativa de Meloni retomaba parte de esa agenda, pero no logró convencer a una mayoría del electorado.
A pesar del golpe, la primera ministra reiteró que la derrota no afectará la continuidad de su gobierno. Sin embargo, el resultado abre interrogantes sobre la solidez de su coalición y su capacidad para avanzar con reformas estructurales en el tramo final hacia las elecciones de 2027.
Agencias AP, AFP y ANSA


