La histeria resultadista del fútbol argentino dejó a otro entrenador sin su trabajo. Luego de la derrota 3 a 0 frente a Huracán, por la fecha 13 del Torneo Apertura, Fernando Zaniratto dejó de ser el entrenador de Gimnasia y Esgrima La Plata. La dirigencia del Lobo tomó la decisión de terminar el vínculo este lunes y, en ese contexto, el ahora exDT disparó munición gruesa en sus redes sociales. Además, le agradeció a los hinchas, jugadores y empleados del club. Lo curioso es que es una tendencia que, parece, fuera de control. Siempre los entrenadores dependieron de los resultados y ni siquiera renovando los contratos los blindaba de cara al futuro. Pero la tendencia va en aumento. Es el undécimo técnico que dejó su cargo transcurridas apenas 12 jornadas de la Liga Profesional Argentina, ya que la jornada 9 fue suspendida por la AFA, por la huelga de los dirigentes que respaldaron a Claudio Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino.
Tras la caía sufrida por el tripero este domingo como local, Zaniratto dejó de ser el entrenador y se descargó a través de tres historias de su red social Instagram. En la primera de ellas fue lapidario con la comisión directiva, escribiendo un texto sobre una foto suya: “Hoy me invade una tristeza inexplicable. Me echan del club, de mi casa, ante el primer mal momento. Nunca me saqué responsabilidad de estos últimos malos resultados, pero si ganábamos ayer éramos unos fenómenos y nos metíamos sextos. Perdimos y ciclo cumplido, ¿éste es el proceso a mediano/largo plazo que hablaron? Sé que en el fútbol mandan los resultados, pero tenemos que entender de dónde venimos. Coherencia por favor”, expresó.
Luego, le agradeció a sus futbolistas: “Es momento de agradecer a los jugadores que no son responsables en lo más mínimo de mi salida, se entregan al máximo día a día, hay un grupo excelente, y les deseo lo mejor porque se lo merecen”.

También se refirió a los simpatizantes, aunque separando a aquellos que no se muestran como tales: “Al hincha de Gimnasia, ¡qué más le puedo decir que agradecerles!. Más allá de algunos pocos que van a la cancha o se esconden en las redes y que no parecen hinchas de este hermoso club, que parecen disfrutar cuando las cosas van mal. El verdadero hincha es excepcional, gracias por el apoyo y apoyen a los jugadores, éste grupo quiere lo mejor para el club”.
Por último, se dirigió de la mejor manera a todo el entorno laboral con el que compartió sus días como DT del primer equipo: “Y obviamente quiero agradecer a toda la gente que trabaja en Estancia Chica. Utileros, staff, médicos, kinesiólogos, nutricionistas, cancheros, psicólogos, administrativos, cocineras y ayudantes de cocina y personal de limpieza. Con quienes el año pasado habíamos logrado una armonía total y, desde todos los sectores, brillaba la buena onda. Y eso nos ayudó mucho para salvarnos. Un abrazo grande para todos”.
No es la primera vez que un entrenador deja su cargo con un enojo evidente. Damián Ayude, exentrenador de San Lorenzo, también se mostró molesto por su despido de San Lorenzo: “Me sorprendió mi salida. Si bien en este semestre no se dio todo como nosotros esperábamos en cuanto a resultados, veníamos de cinco partidos sin perder. No tuve mucho argumento. Me lo manifestó el presidente (Costantino) y no mucho más. Me hubiese gustado, como entrenador, para mejorar. No tuve tanta devolución”, manifestó quien perdió el cargo luego de la goleada sufrida ante Defensa y Justicia por 5-2 en el Nuevo Gasómetro.

Zaniratto, de 45 años, era un hombre de la casa. Surgió como marcador central y debutó en 2001 de la mano del gran Carlos Timoteo Griguol, pero tras una carrera que se terminó abruptamente a los 30, lo sedujo rápido la pasión formadora que lo devolvió al Lobo en 2013: los 12 años trabajados en las categorías menores y el amateurismo significaron la decisión de que se ponga al mando de los grandes. En 2022 llegó a la reserva y también estuvo como DT interino con las salidas de Marcelo Méndez y Diego Flores.
Pero su desafío más difícil fue a fines de octubre del año pasado. Una vez más tomó el interinato del primer equipo, que estaba muy cerca del descenso en la Liga Profesional del 2025. Sin embargo, su llegada fue un cambio de aire muy oportuno para el Lobo. En su debut derrotó a River en el Monumental el 2 de noviembre.
Luego fueron triunfos ante Vélez (2-0) y frente a Platense 3-0. De ese modo, Gimnasia logró el séptimo puesto en la zona B y se clasificó a los playoffs. Le ganó a Unión en octavos de final (2-1) y a Barracas Central (2-0), ambos de visitante. En las semifinales, cayó ante Estudiantes y quedó eliminado.
Pero ese gran momento significó que la nueva dirigencia a cargo del flamante presidente Carlos Anacleto elija a Zaniratto como el entrenador principal del equipo. “La elección de Fernando representa una apuesta por la identidad tripera, con un entrenador que conoce el club desde adentro y que valora los procesos continuos en la construcción de un futuro grande”, había dicho el titular el pasado 17 de diciembre cuando fue ratificado como DT del primer equipo.
Sin embargo, luego de 12 partidos en el torneo Apertura en el que tuvo cuatro victorias, dos empates y seis caídas, tres de ellas de manera consecutiva, la dirigencia optó por finalizar el vínculo de quien se hizo cargo en un momento difícil, pero no tuvo la confianza suficiente como para poder continuar en el cargo.

Con su salida son 11 los entrenadores que no continuaron más en los equipos en los que iniciaron la temporada: Daniel Oldrá (Instituto); Eduardo Domínguez (Estudiantes de La Plata); Favio Orsi y Sergio Gómez (Newell’s); Marcelo Gallardo (River); Hugo Colace (Atlético Tucumán); Iván Delfino (Estudiantes de Río Cuarto); Damián Ayude (San Lorenzo); Guillermo Farré (Aldosivi); Ariel Broggi (Gimnasia y Esgrima de Mendoza); Gustavo Benítez (Deportivo Riestra) y Fernando Zaniratto (Gimnasia de La Plata).
De todos ellos, el único que no se fue por malos resultados fue Eduardo Domínguez. Venía de ser campeón con el Pincha en el Clausura 2025 y estaba en los primeros puestos de su grupo en el Apertura 2026, pero emigró a Brasil (Atlético Mineiro) buscando una mejora laboral desde lo futbolístico y económico. El resto tenía ganas de continuar, pero dieron un paso al costado.


