Vélez pasó del paraíso al infierno en Mendoza. Hizo todos los méritos en el primer tiempo contra Gimnasia, se puso 2-0 arriba en el marcador, se floreaba con un fútbol de alto vuelo y pudo aumentar incluso la diferencia. Pero perdió fuelle, se quedó sin energía, sufrió por la salida del chileno Diego Valdés y el Lobo alcanzó el empate. A poco del final, un gol en contra de Emanuel Mamanna le dio el triunfo a los locales.
Gimnasia de Mendoza se puso a tiro en la última jugada del primer tiempo gracias a Ezequiel Muñoz y al promediar la segunda igualó con otro cabezazo, obra de Agustín Módica. Ya los Mellizos lo veían como una derrota. Pero faltaba algo más: Y la jugada desafortunada de Mammana sentenció el partido.
Fue una primera hora casi perfecta del Fortín, en la que pudo haber definido la historia. Enfrente, Gimnasia no se acomodaba ni al partido ni a su nuevo entrenador, Darío Franco, quien hacía nueve años que no dirigía en la primera división del fútbol argentino. Y que siempre había perdido contra Guillermo Barros Schelotto (lo enfrentó con Defensa y Justicia y con Colón de Santa Fe).

El partido comenzó de manera muy favorable para Vélez. El Lobo, dormido, dejó demasiados espacios y le permitió jugar. En la primera jugada de peligro, Vélez facturó. Porque Elías Gómez, el capitán, puso la pierna más fuerte que su rival, se llevó la pelota y tiró un centro desde la izquierda al corazón del área. Monzón primero amagó, luego retrocedió y engañó a sus marcadores. Recibió solo y definió aún más solo. El pelotazo al primer palo dejó fuera de cuadro a César Rigamonti, el arquero local. Y fue el 1-0.
El 2-0 llegó luego de la mejor jugada colectiva de la primera parte y se transformó en uno de los mejores goles del torneo, sino el mejor desde la construcción y la técnica empleada para quien asistió y definió. El chileno Claudio Baeza -de los mejores de Vélez- condujo con criterio, divisó entre líneas a Lanzini y el ex jugador de River habiltió de primera y de taco a su compañero Valdés. El chileno pensó, se guardó la pelota, se perfiló hacia un lado y, con ojos en la nuca, le dio el pase de gol a Lanzini. El ex River definió y le dio el toque final a un gol que se candidatea por mérito propio al mejor de la fecha.
LANZINI Y OTRO GOLAZO PARA EL 2-0 DE VÉLEZ ANTE GIMNASIA DE MENDOZA ⚪🔵 #LPFxTNTSports
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Gimnasia no daba señales de rebeldía y Vélez se aprovechaba de todos los espacios que dejaba su rival. Lo superaba en intensidad, en neuronas y en despliegue. También en talento individual. Pero Monzón erró un gol increíble por preferir una definición potente a un remate esquinado. Y Pellegrini no acertó en un remate desde la puerta del área. Vélez no sentenció la historia y…
De a poco, Gimnasia se adelantó. Comenzó a repiquetear de forma tenue en los dominios de Álvaro Montero, el arquero de Vélez. Hasta que sobre el final, y gracias a una pelota parada, Ezequiel Muñoz encontró el descuento en las alturas. Su cabezazo hizo estéril cualquier estirada del arquero colombiano. El gol fue una luz de esperanza para el público local. Y un condimento para el espectáculo, que hasta unos pocos minutos antes se parecía a un unipersonal del Fortín.

El segundo tiempo comenzó con una mala noticia para el Mellizo. Un golpe dejó fuera de combate a Diego Valdés, un insustituible en su esquema y, tal vez, el futbolista más lúcido del equipo. Ingresó en su lugar Rodrigo Aliendro, en un cambio que fue todo un síntoma: Vélez se dedicaría a partir de ese momento a cuidar tanto la ventaja en el marcador -exigua para lo que había hecho en la primera parte- como la pelota.
El partido cambió de dueño. El local dictó el ritmo y estuvo a un cabezazo de empatar: Agustín Módica remató por arriba del travesaño luego de ¡otro! tiro libre cruzado que la defensa de Vélez no supo defender. El Fortín fue otro equipo, desteñido y carente de ideas. Con un mediocampo ya cansado. Y Aliendro no es Valdés.
¡¡TÉCNICO QUE DEBUTA GANA!! En su estreno como DT de Gimnasia de Mendoza, Darío Franco se quedó con una increíble remontada 3-2 ante Vélez… ¡¡y se llevó de regalo un insólito pelotazo con el partido ya terminado!! pic.twitter.com/m8C6jghA8e
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Se sucedieron las infracciones y Vélez entró en la vorágine del juego directo propuesta por Gimnasia. El Fortín necesita la pelota para expresarse, y la perdió en el segundo tiempo. El local buscó el arco cada vez que pudo, en su afán por empatar. Como Ignacio Sabatini, quien había ingresado hacía pocos minutos y le ganó la espalda a Elías Gómez para recibir un pase de Módica. El ex Arsenal definió y Montero, que se erigía de a poco en figura, ahogó el grito de gol de los mendocinos.
Valentino Simoni, formado en Boca, probó luego desde afuera del área y Montero volvió a salvar al Fortín, que parecía una sombra del que había sido en el primer tiempo. Luego, Lencioni probó de afuera… apareció Montero. Pero el arquero no pudo hacer nada ante el cabezazo de Módica tras un córner desde la izquierda ejecutado por Lencioni. Dos pelotas paradas, dos goles para el Lobo.
Lo mejor del partidazo
A cinco minutos del final, Guillermo Barros Schelotto perdió los estribos. Protestó por una sujeción contra Monzón con gestos ampulosos y el debutante Álvaro Carranza le mostró la tarjeta roja. “¿Por qué me echás?“, preguntó el Mellizo, que vio el final del encuentro a la vera de la cancha.
Guillermo vio cómo Elías Gómez perdió la banda con Ignacio Sabatini. El ex Arsenal tiró el centro al corazón del área. No había nadie del Lobo… pero estaba Emanuel Mammana. La pelota le rebotó al ex defensor de River y se transformó en gol en contra. En el primer partido que el Lobo levantaba en el torneo. En la victoria inicial de Darío Franco en su ciclo en el Lobo. Vélez hizo todo bien en el primer tiempo, pero se volvió a Liniers con una derrota pesada tras una pésima segunda parte.


